Jugando las cartas de la vida me perdí,
asustada en el tiempo, entre tanto alboroto,
cayendo en un sueño tan profundo,
volví casi sin retorno, sin pestañear,
pidiendo explicaciones que no hallé,
excusas que no encontré,
buscando mi lugar en un mundo que no encontré.
Por momentos perdida en un callejón sin salida,
marcada por esos sueños que alguna vez soñé y se fueron,
en mi sueño, solo en mis pensamientos,
quería saber qué hacer, cómo enfrentar el destino y la realidad.
Decidí jugar mi carta final,
buscar mi lugar en mi mundo,
hallar el perfecto estado que me haga brillar,
me haga ver mi luz,
me haga sentirme yo misma,
en mi ser interior.
Recorrí el tiempo, me planté en el presente,
pensé en el futuro y le planteé al destino mi última carta,
a jugar con tanta frialdad en esta realidad,
recorreré el sueño alguna vez soñado,
las ganas de crear mi mundo en el que se apagó y mi luz brillaba.
Quiero encender el fuego que acaricia a otras almas
y derramaba mi luz encendida con mis palabras,
sin miedo al qué dirán, a ser vista, a vivir sin miedo,
sin rencor,
solo es lo que soy,
en mí misma, mi pequeña luz encendida,
acá en mi carta escondida.
El tiempo junto con el destino y la vida se unieron,
me sonrieron, me miraron como en un gran pacto frente a mí,
sintiéndome tan pequeña pero a la vez tan poderosa,
enfrentándome a mi corazón que era valiente,
no poderoso, solo valiente.
Solo me dijeron: ve, juega tu carta,
ve por tu sueño, juega tu última carta,
te concedemos tu deseo,
brilla con tu luz, no te detengas,
el tiempo está a tu favor,
el camino sigue ahí para vos,
sé tú misma siempre y brilla con tu luz interior.
Editado: 29.08.2026