Listo, te vez preciosa—Dijo mientras le acomodaba el vestido a la niña que estaba sentada en el sofá—No hables, no te muevas, así te vez perfecta.
《Perfecta》
¿Cuantas veces ya había escuchado esa palabra?
La realidad no le importaba. A ella no.
Siempre veía como todos se esforzaba por ser solo el significado de una tonta palabra...
《PERFECTO》
Todos amaban lo perfecto.
Ella sin embargo lo odiaba, no le interesaba serlo por que ¿qué sería de la rosa sin espinas?
¿Que sería del verano sin calor?
¿Que sería de los astros si nunca algo se hubiera desmoronado?
Exacto 《Nada》
La nada era perfecta, pero ¿qué sería de la perfección si no la hubiera desencadenado antes el caos?
Ella no quería ser perfecta, ella quería ser el caos.
Ella no quería estos vestidos de ceda, ella quería quemar la ceda.
Ella no quería cuidar el silencio, ella solo quería romperlo.
A ella no le encantaba el día, prefería mirar las estrellas.
Ella no deseaba aparentar, ella deseaba ser la inapariencia.
No quería ser la cuidadosa, quería desatar la impaciencia.
Ella miraba lo deslumbrante y lo veía tan desagradable, ella miraba el desastre y lo veía tan reconfortante.
Todos le profesaban perfección, pero claramente para ella eso equivalia a obstinacion.
¿Alguien le pregunto si quería ser perfecta?
¿Alguien se molesto si quiera en pensar pedir su opinión?
Por que la de ella era distinta. No era otra del montón.
Porque ella simplemente no quería ser perfecta.
Ella en realidad solo quería ser ella.
Quería ser la imperfección.