Seré Tu Esposa (segundo Libro)

Capitulo 33

Al siguiente día nos levantamos a las 8:00 am, guardamos todas las cosas y nos fuimos a Embalse El Yeso, Jared se durmió todo el camino y no me sorprende yo también lo haría, ademas en el camino ahí miles y miles de curvas lo que hace que este demasiado mareado, se merece dormir, aunque yo no me perdería de los grandes paisajes que tiene el camino iría muy emocionada por la naturaleza, lastima que yo voy conduciendo. En cuanto llegamos me estacionamos, desperté a Jared y comenzamos observar todo el lugar, esta casi igual como lo recordaba, solo que esta vez el suelo no es totalmente de tierra ahora es de cemento y eso ayuda a que los autos puedan llegar hasta aquí, la ultima vez que vine no se podía pasar por toda la nieve que había en el lugar, pero ahora el cambio climático ha echo lo suyo.

-Amor esto es hermoso ¿como se llama?- dijo Jared mirando el gran embalse, amado auto que nos permitió llegar hasta aquí, es bastante dificil llegar aqui en auto, sobre todo porque en la tarde la nieve se derrite y vuelve el camino demasiado peligroso, debo agradecerle al auto por llegar aqui.

-este es el Embalse Del Yeso, por cierto tuvimos que pasar por una cascada, te lo perdiste por quedarte dormido-Jared me miro y pude ver como en su boca se formaba una perfecta O y yo comencé a reír.- este hombre es demasiado expresivo con su rostro, me encanta, me pone feliz verlo cada mañana.

-¡eres mala!¡¿porque no me levantaste?! no era tan difícil- solo me encogí de hombros me acerque a la nieve, hice una pelota con ella y se la tire a Jared con la intención de que le cayera a Jared en la cara, pero fracase porque solo paso por su hombre sin siquiera rosar su rostro.

El embalse El Yeso es un embalse esta localizado en la cordillera de los Andes, en la comuna de San José de Maipo, Provincia de Cordillera, Región Metropolitana de Santiago, osea que a dos horas de donde yo solía vivir.

Jared como chico picado sin pensarlo dos veces me tiro una bola de nieve y déjenme decirle que cuando era pequeña pensaba que las bolas de nieven al tirarlas no dolían, déjenme decirles que estaba equivocada y mucho, porque duele y demasiado. La bola me llego justo en el ojo derecho y no pude evitar toparme la cara y que unas cuantas lagrimas se me salieran, me dolía demasiado, sentí como Jared me abrazaba y solo decía "disculpa" pero no lo podía disculpar porque el pendejo se estaba riendo de mi.

-¡te voy a matar idiota!- dije tratando de abrir mi ojo, pero era imposible, Jared se gano adelante mio y puso cara de pánico y yo solo levante mi ceja izquierda.

-Amor tienes el ojo demasiado rojo- tome mi teléfono y miro el ojo y claramente esta demasiado rojo, Jared siempre tiene que arruinar el momento, que molesto.

-si se pone morado date por muerto, ahora camina- comenzamos a alejarnos un poco del embalse y comenzamos a caminar por el gran camino que esta cubierto de nieve, a lo lejos pude divisar una pequeña cascada y no dude en acercarme a ella y tomar un poco de agua, también hice una bola de nieve y la puse en mi ojo ya que lo sentía muy caliente, me sorprende que haya tanta nieve y pocas personas, recuerdo que esto siempre esta lleno de personas, sobre todo turistas.

-nos sentamos por ahí- dijo Jared apuntando un lugar apartado del camino, el cual tiene grandes piedras, yo asentí y nos dirigimos hasta ese lugar, nos sentamos en las piedras y me puse a observar todo el lugar, las montañas estaban repletas de nieve y me da risa porque Jared me ha dicho miles de posibilidades de como pude haber un derrumbe, a lo lejos puedo ver los refugios de los militares, con como unas casas que en caso de emergencia uno se mete en ellos y se salva de un derrumbe.

-¿te da miedo ser madre?- Dijo Jared quitando el silencio que había entre los dos.

-¿a quien no?- dije, creo que es la pregunta mas absurda que me han echo en la vida.

-me gustaría tener un hijo contigo- me causo ternura ver como se puso a mirar el lugar con una gran sonrisa.

-me da miedo, me da demasiado miedo, no quiero hacerlo mal, no quiero que mis errores hagan que mi hijo o hija me odie, se que los padres cometen errores, pero los padres no saben admitir que los cometen, no quiero traer al mundo a un niño que va a sufrir- sentía como un pequeño nudo en mi garganta se formaba y es que el tema me pone sensible, decepcionar a los hijos es muy facil ¡que miedo ser madre!.

-en eso tienes razón, creo que los padres no aceptan que vamos creciendo, ellos no nos dan libertad, mis padres siempre trataron de que me gustaran sus cosas, sus misma películas, series, pasatiempos, música y creo que en eso cometieron un error, los padres creen conocernos, pero no es así, de eso no tengo miedo, tengo miedo de tener un hijo y criarlo como mis padres lo hicieron conmigo- abrace a Jared y seguí mirando la cordillera.

-me hubiera gustado que mis padres me hubieran dicho que estaban orgullosos de mi, pero al contrario nunca me lo dijeron y nunca me lo dirán, si alguna vez tenemos un hijo haremos que se sienta bien, le daremos todo nuestro amor- el asintió y me dio un beso en la frente.

-tienes razón, ahora ¿guerra de nieve?- me pare sin pensarlo dos veces y corrí un poco, comencé a hacer bolitas y se comencé a tirar.




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