Seré Tu Esposa (segundo Libro)

Capítulo 34

Jared comenzó a tirar nieve sin hacerla pelotita, eso hacía que no me llegaran nada, así que tomé ventaja y le tiré una pelota lo más fuerte posible ¡viva la venganza! Pude notar un poco de enfado en su rostro, pero en cuanto comenzó a besar mi cuello supe que nunca existió tal enojo. 

Jared me llevó casi corriendo hasta el auto y no dejaba de repetir -estamos solos en medio de la nada, quiero sexo- por ello terminamos desnudos en el asiento del copiloto yo arriba del mientras mordía mis pezones...

-¿te gusta?- dijo mientras un pequeño hilito de saliba se desprendía desde mi pezon hasta su boca ¿como no me va a gustar? Si verlo devorar mis pezones me hace mojar mis bragas...

-¡me encanta!- el se alejó de mis pechos, paso su mano derecha por mis senos, la subió hasta mi boca y luego la dejo en mi cuello mientras apretaba un poco, con su mano izquierda acomodó su glande en mi entrada y por con la mano que tenía en mi cuello comenzó guiarme en los movimientos, de arriba a bajo lentamente, su mano izquierda comenzó a masajear mi clitoris rápidamente provocando grandes espasmos en mi cuerpo...

-¡¿te guuss..ta?!- dejo de tocar mu clitoris y subió su mano hasta mi cabello del cual jalo levemente- ¡¿qué es lo que te gusta?!gusta?- sin duda sentir la voz ronca de Jared me ponía a mil, sentir como pequeños gemidos salían desde sus su interior me casi llegar al orgasmo.

-¡hoy sexo duro!- dije entre jadeo aumentando la intensidad de mis moviendo, esta vez retrocedi mentamente para luego meter su grande rápidamente, Jared es el hombre con más potencial que he visto y hacer que todo su ser entre en mi se me hace un poco difícil, no lo puedo negar bajar tan rápido duele, pero sentir como jala mi pelo, como apreta mi cuello y como su glande abre mi ser se siente tan bien...

-¡Se..que..mi pene pu...ede entrar por completo!!- puso sus dos manos en mi cintura, me hizo subir muy lento mientras una de sus manos jugaba con mi clitoris lentamente, no pude evitar mi cabeza para atrás y cerrar los ojos cuando de sorpresa me hace deslizar por todo su pene y entrara de una sola vez.

-¡AAAAHH!- Un gran orgasmo inundó mi cuerpo, pero no fue suficiente para Jared porque hizo que su amiguito entrara y saliera de mi muchas veces, podía sentir como mis jugos cada vez facilitaban la gran entrada al glande de Jared, de pronto unas enormes ganas de tenerlo en mi boca me invadieron y sin pensarlo lo saque de mi ser, me agache y lo metí de a boca, al principio lento jugando con todo su ser y después subiendo la intensidad deborandolo por completo, Jared puso sus manos en mi cabeza y me hizo tragarlo por completo...

-Julie, me corro- lo tomo entre sus manos y comenzó a masturbarse, pero de sorpresa metí todo su glande en mi boca y en poco segundo pude notar como comenzaba a salir toda su leche la cual tragué más que encantaba, más bien excitada, me senté en el asiento de conductor y puse la ropa, Jared hizo lo mismo.

-Hola- volteé para mi izquierda y veo a un hombre uniformado, solo podía ver los ojos los hombre, baje el vidrio del auto con cara de vergüenza- perdón por interrumpirlo, pero esta comenzando a nevar deben salir de esta área, usted son los únicos aquí así que con mis compañeros los guiaremos hasta una zona segura, por favor deben seguirnos- solo asenti con mi cabeza y subi el vidrio, Jared no dijo nada solo bajo la cabeza y pude ver como sus mejilla estaban rojas por la vergüenza ¡es obvio que nos vieron! Espere a que el militar se subiera al camión y comencé a seguirlo, no siguieron el mismo camino por el cual llegamos y deduzco que es por las cascadas que ahí en el camino, sabia que debíamos tener sexo en ese lugar, ni cuenta nos dimos que había comenzado a caer nieve.
...
Una hora nos demoramos en llegar a una zona segura, en ningún momento nos separamos del camión militar y aunque no confíe con ellos los segui por seguridad, no quiero morir soy muy joven, al llegar a la zona segura uno de los milicos nos hizo señas para que detuviera el auto y se acercó a nosotros, hizo seña con su mano para que bajara el vidrio y eso hice.

-aqui ya están a salvo, a unos cuantos kilómetros hay cabañas para que hagan sus cosas sin que nadie los vea ¡buen viaje!- termino de decir eso y conduje hasta el lugar.

-¡Que vergüenza!- dijo Jared, con sus mejillas Rojas nuevamente, no puedo creer que ellos nos hayan visto, no puedo tener tanta mala suerte ¡que horror! ¡no lo puedo creer! fue un orgasmo perfecto, si valio la pena la vergüenza. 

-mas vergüenza da que sean tus padres los que te vean ¿a quien no le ha pasado? es parte de crecer, no tienes vida si no te paso...

-¡te vieron tus padre!? ¡que vergüenza! ¡me dio vergüenza de solo pensarlo! ¡Aaaah! ¡jajajaja! ¡Julie y sus anécdotas!
 




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