Serendipia

Capítulo 2

Capítulo #2

Porque este mundo es demasiado pequeño y el destino tiene sentido del humor.

Entro en la cafetería Olympics, normalmente venía todos los días a tratar de despejarme un poco viendo como las personas fingían vidas perfectas solo porque así lo sociedad lo exigía. Ahora al parecer no les va muy bien o es muy temprano puesto que no hay casi gente.

Termino de atravesar la entrada y tomo asiento en una de las mesas.

—¿Vas a tomar algo? —Me dice un chico acercándose a mí con una libreta y un boli en la mano.

—Sí, quiero un café, jugo de naranja y un trozo de pastel por favor.

—¿De cuál?

—¿Chocolate?

—Ok, en un momento lo traigo.

—Oye... — le llamo antes de que termine de alejarse de mí —¿podrías darme la clave del Wi-Fi?

—Sí claro —me da la clave y se va con mí orden, después de unos pocos minutos veo como el chico vuelve a aparecer con lo que le pedí en una bandeja.

—Gracias — le digo mientras termina de colocar todo en la mesa.

—¿Algo más?

—Sí... he dejado mis audífonos en casa y me preguntaba si podías poner música, aquí no hay más nadie y pues... así me concentro mejor— hablo señalando la laptop, he decidido traerla para trabajar en el proyecto minimalista, aún mis padres no me han dicho nada pero sé que aceptarán.

—Ya, pues lo tendría que hablar con mí jefe.

—Me harías un gran favor.

—Ahora vuelvo— dice y gira sobre sus talones en dirección a la pequeña puerta que supongo dé a la cocina.

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—Ok, está bien pero si vienen clientes la tengo que quitar —asiento en respuesta y este agrega —¿qué clase de música quieres escuchar?

—Ah, la que desees — unos minutos después escucho un horroroso sonido salir de los altavoces, guardo todo lo que he avanzado en mi proyecto y me levanto dirigiéndome a el recibidor donde veo al chico de espaldas.

—Emm... hola —hablo pero al parecer no me ha escuchado, así que decido alzar un poco la voz —Oye —suelto y veo como el chico da un pequeño brinco.

—Por Dios , ¿por qué demonios jodes tanto? —suelta tomándome por sorpresa claramente fastidiado girándose bruscamente hacia mí.

—Oh wow eres muy grosero ¿sabías?

—Perdón si te ofendí pero es obvio que me da igual.

—¿Eres nuevo verdad?, cuánto llevas 2 horas.

—No pero ¿y eso qué? Aunque lleve un mes sigues siendo fastidiosa.

—Pues que no puedes tratar a los clientes así.

—Ya... —dice por lo bajo.

—Mjum ya —digo esperando una disculpa pero de su boca sale todo lo contrario.

—Si me quieres reportar hazlo, pero ya déjame en paz .

—Pero si no te he hecho nada, eres tú el que está a la defensiva.

—Desde que llegaste no has parado de pedir cosas, ¿podrías dejar de ser tan malcriada? —dice alzando un poco la voz.

—Wow que fuerte ¿tratas así a todos tus clientes?

—Solo a los que joden.

—No te quiero molestar.

—¿Entonces qué quieres? —dice poniendo sus manos en el mostrador.

—Quiero que quites la espantosa música que has puesto.

—Ok, cuál quiere su majestad.

—No seas tonto, no me digas así —farfullo.

—Y tú no seas malcriada, deja de molestar.

—Ok, no discutiré —digo levantando las manos en señal de rendición —pon electrónica, por favor

—¿Criticas mí música y escuchas eso?

—¿Qué si critico el rap porque no me gusta? pues sí, la puedes poner o no

—No

—¿Por?

—Son muchos ruidos juntos que no interpretan ningún papel, es espantosa por Dios

—Y el rap no tiene ritmo y son un mogollón de palabrerías que suelta un tipo que si las entiendes a la primera es suerte

—Eres tan malcriada —me dice enfadado

—Y tú eres tan tonto —le devuelvo de igual modo y me dirijo a la mesa tomo todas las cosas que están sobre esta y salgo de ahí.

—Oye —me llama antes de que termine de atravesar la entrada, me giro para mirarle y agrega —te ves tan hermosa cuando te enojas —es literalmente un inútil así que decido ignorarle y terminar de salir de ese sitio

Sé que no debí de ofenderle estuvo mal, pero él lo hizo primero así que no debo de sentir remordimiento es un imbécil.

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—Stephanie ¿has visto mi abrigo rojo? —le pregunto bajando las escaleras a toda prisa. Stephanie es la ama de llaves es una señora muy amable trabaja para los Stone desde que mi abuelo vivía en esta casa, es como parte de la familia y desde siempre me ha malcriado, recuerdo que cuando venía aquí de visita me daba pastel en la noche, a escondida de mis padres.Ya no es tan joven como antes claro, su cabello está lleno de pequeños rayos plateados, se ha encogido y ahora usa gafas.

—¿Cuál de todos Señorita Stone? —me dice acercándose a mí

—Mí preferido, lo he buscado por toda mí habitación y no le veo

—No, no lo he visto ¿no lo habrá dejado en casa del señor Mac?

—No, no he ido

—Hoy en la mañana salió con él, tal vez se le olvidó

—Vale, gracias —le digo y empiezo a subir las escaleras, tengo que salir. Escucho mí teléfono sonar y leo lo que dice.
                                 
                                Chiquistrikis (Mac)
                              Oye, estás libre hoy

La verdad me viene como anillo al dedo que me escriba.

Yo
Sí, pero antes tengo algo que hacer ¿me acompañas?

                                   Chiquistrikis
Oh, vale estoy cerca de tú casa en 10 llego.

Yo
Ok, te espero

Después de eso mí teléfono no vuelve a sonar así que me dirijo a mi armario para arreglarme y poder salir, luego de unos minutos escucho el timbre sonar y bajo dando por sentado que era mi amigo.




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