Seres Almáticos. Fuerza de Voluntad. Inari Masga.

10. Mártir.

“[...] Similar a las visiones pálidas que produce la sombra
y que atraen nuestra vista,
la cabeza, con la madeja de sus crines sombrías
y sus joyas preciosas,
en la mesa de noche descansa como una planta acuática;
y, vacía de ideas,
una mirada alba y vaga parecida al crepúsculo
se escapa de sus ojos en blanco. [...]”
Charles Baudelaire. Una mártir.
 

Esto es lo que me gusta, leer mientras tomo clases resulta ser encantador, entrar y salir de la realidad hace que me sienta extraña, desorientada, pero eso es lo que hace que resulte encantador puesto que no me permite el ingreso a mi propio mundo, evitando todo tipo de sentimientos, salir de mi propio sentir, salir de mi propia alma para sumergirme en la del autor, donde narra situaciones de otro tiempo, situaciones de un mundo fantástico, un mundo que no existe pero al mismo tiempo tan real, real para el autor, real para el lector y real por los mismos sentimientos que alberga aún sin expresarlo de manera tan singular, pero que permite identificarse o sentirlos tan fácilmente…

Presiento que me estoy volviendo loca, me he devorado libro tras libro para evitar pensar en Jared, sin embargo, pienso más y más en él, me hace tanta falta que ya no sé si vivo por vivir o sobrevivo por su ausencia, cada día me siento más vacía, la escuela se ha vuelto una rutina, no le veo el caso al estudiar cuando ya no está a mi lado la única persona que me hace feliz; Daxne ha intentado distraerme, me cuenta historias totalmente extrañas que muy pocas veces las entiendo.

Chessie se ha alejado de mi a causa de mi repentina depresión, Suna me observa desde lejos porque le da miedo Daxne, Santiago sigue intentando enamorarme pero no lo ha logrado mi codependencia a Jared se lo impide…

Estamos en semana de exámenes, la próxima semana termina el ciclo escolar y empezarán las vacaciones, lo que para mí resulta un problema, aquí, en la escuela puedo ocultar mi depresión detrás de los libros, de las tareas y una que otra salida, pero en casa me será más difícil, Sam podrá observarme completamente.

 

Me encuentro caminando a la casa, hoy no he querido irme con Sam en el coche de mi tía, le he engañado diciendo que me quedaría y él no me creyó, pero tampoco me contradijo; ¡Cuánta falta me hace Jared! Ha pasado un mes de que se fue y ya me siento hueca, no me importa cómo pero debo buscar una forma de entretenerme, no es posible que no viva si no estoy con él, no quiero ser como mi madre… ¡Jared es todo lo que tengo!

En el camino me encontré con un cachorro lastimado, jugué con él, lo acaricié y me percaté que su patita estaba rota, lo cargué para llevármelo, caminé mientras el cachorro me lamía la mejilla. Dos cuadras después encontré un refugio de animales y entré a pedir informes – Disculpe, estos animales que tienen, ¿De dónde vienen? – Pregunté apenada – Buenas tardes, muchos de ellos vienen de la calle, otros de los basureros, y algunas buenas personas los traen cuando se los encuentran heridos, como el que trae en brazos – me explicó sonriente – ¿Si le pidiera que lo cuidara, lo haría? – le pregunté un poco tímida – Por supuesto, esa es nuestra misión, cuidar, alimentar y buscarles buenos hogares – respondió observando al cachorro – Me parece muy bien, entonces, ¿Se lo puedo dejar? – Insistí – Claro, colóquelo aquí para que lo llevemos con el veterinario – me indicó el lugar – Gracias, ¿Podría venir a verle en lo que le encuentran una familia? – Volví a preguntar – Por supuesto – sonreí – Gracias, adiós cachorro. Con permiso – me despedí – Adelante – Salí del refugio y me encaminé a la casa, pensando en aquel cachorro, estaba hermoso pero no deseo tener mascotas por ahora.

Al llegar a casa, me tumbé en mi cama, no saludé a nadie, me acosté y dormí.

 

 

 

 

 

Al despertar me sentí mareada, no me quería levantar, pero Ceci estaba a mi lado observándome – Princesa, ¿Bajarás a cenar? – Me preguntó quitándome el cabello de la cara – ¿Cenar? – Pregunté desorientada – Si, hija, ya es noche – respondió casi entre rizas – ¿Dormí toda la tarde? – me levanté deprisa y me maree – Pues, llegaste más tarde que Sam, y te quedaste dormida – me explicó conteniendo la riza que le había provocado mi repentino movimiento – Oh, y, ¿Qué cenaremos? – Pregunté al recuperar el equilibrio – Tacos – Ceci se puso de pie y se dirigió a abrir la puerta – ¡Genial! – me entusiasmé. Y así fue, cuando bajé todos cenamos felizmente, mi familia contaba su día y era cómico escuchar sus anécdotas de las cosas extrañas que les pasaron.

Toda la semana estuvimos estudiando Sam y yo,  en nuestras habitaciones, una noche venía él a la mía o yo iba a la suya, incluso Daxne y Chessie se nos unían para estudiar las materias que más se nos dificultaba o que a ellas se les complicaba. Realmente no era tan difícil, sólo no era sencillo.

Gracias al cielo, conseguimos pasar con un excelente promedio, ahora lo único que nos faltaba era divertirnos en el tiempo que nos quedaba en este ciclo escolar.




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