Varios meses antes...
-¡HOY ES MI PRIMER DIA! ¡HOY ES MI PRIMER DIA! -Se levantó sobresalta al sentir como Randy saltaba en su cama - ¡ES HOY! ¡ES HOY!
Ella trató de ignorarlo tapándose la cara con las sábanas, pero eso hacía que él se pusiera más efusivo y la empezara a golpear con una almohada.
- ¡¡VETE DE MI HABITACIÓN!! – grito furiosa apartando las sábanas e incorporándose, era notable que no había ningún adulto responsable desde hacía dos semanas, aunque técnicamente Karen no contara.
- Oblígame – contesto Randy corriendo a una gran velocidad por su habitación haciendo que se mareara al tratar de seguirlo con la vista, pero aún seguía muy adormilada como para reaccionar – Si es que puedes, Llamitas – su tono era burlón y retador. Detestaba con todo su ser aquel sobrenombre que le había puesto, era más que denigrante.
- ¡KAREN! – aunque no contará como un adulto responsable, alguien le tenía que poner los puntos al alborotado de su hermanito y por suerte, apareció rápido para llevárselo.
- Traidora- masculló Randy con un gesto que no logro descifrar mientras Karen se lo llevaba abajo, seguramente para ponerlo en contacto con alguno de sus padres.
Genial, pensó Ash, Ya me levante con un pésimo humor.
Tardó un poco en arreglarse debido al gran desorden que abundaba en su habitación. Karen se había dado a entender que lo podía limpiar si ella quería, pero no le gustaba que ella estuviera allí o cerca de sus cosas. No era su madre, bueno no del todo, pero prefería su desorden a que ella tocara sus cosas. Extrañaba a su madre y aunque ella hubiera dejado cinco réplicas de ella para cuidarlos y hacer los quehaceres de la casa, no era lo mismo, ellas no hablaban cosa que con su madre si podía hacer.
Aunque Karen o mejor dicho las cinco "Cosas" que había en su casa y su madre fueran la misma persona, no eran la misma persona para ella, eran vacías y solo hacían la tarea que su madre les decía y nada más. Ash podía reconocer a su madre entre un millar de sus copias aun de niña y aunque hablara por teléfono bastante seguido, no era lo mismo, quería que ella estuviera presente, pero su trabajo no se lo permitía.
Cuando llegó al comedor, sus hermanos estaban desayunando. "Cosa uno" estaba limpiando mientras que "Cosa dos" servía el desayuno, Randy ya no estaba tan entusiasta, estaba más callado, así que se sentó a su lado.
- El primer día es increíble. Te va a encantar – estaba tratando de ser amable, pero era difícil, Randy cada vez se ponía más intenso por atención cuando sus padres no estaban por trabajo, cosa que últimamente pasaba más seguido. De los tres hermanos, él era el que menos tiempo había pasado con ellos, así que todo el peso recaía en ella y en Cory – Vas a poder correr todo lo que quieras y ya no va a ser necesario que vayas a doble turno a la escuela, eso significa menos tarea, ¿eso no te pone contento?
- Un poquito – dijo mientras toqueteaba sus tostadas. Ash acarició su cabello a la vez que lo despeinaba, había crecido bastante rápido.
- Ya hablo con papá a la noche y hace un rato con mamá – comentó Cory antes de que ella pudiera preguntarle, y en respuesta, le saco la lengua.
Él estaba concentrado en su celular y en su otra mano sostenía una taza de café como si estuviera a punto de darle un sorbo en cualquier momento. Una sonrisa maliciosa no pudo evitarse formarse en sus labios, le dio un codazo de complicidad a Randy y señaló a Cory con los ojos, como si nada miró fijamente la taza de su hermano con la idea de calentarla, para que estuviera lo suficientemente caliente para que el la soltara y el café se le cayera encima.
Cory era el mayor y era su deber molestarlo hasta el cansancio, aunque ella fuera la del medio y a pesar de que los años habían pasado, ella no podía simplemente dejar de molestarlo, prácticamente era una ley de la vida. Sin duda, lo normal es que los hermanos mayores molesten a los menores, pero en esa casa era al revés.
- Ni se te ocurra Ashley – le ordeno su hermano mayor sin despegar los ojos de su celular.
- Pero.... ¿Cómo? - se miraron con Randy asombrados- ¿Acaso lo viste?
- No. Te quedaste durante unos minutos mirando la taza con cara de idiota y, además, no nací ayer.
- Ni nici ayir- le contestó imitándolo, que él pudiera ver fragmentos del futuro arruinaba muchas cosas pero también los había salvado a ellos de varios castigos. En algunos momentos, estaba mal pero no tan mal, dependiendo del lado que ella estuviera- Vamos a tu primer día, enano.
Ambos caminaron hasta el punto de encuentro que quedaba en la esquina de una plaza. La calle estaba tranquila y la gente caminaba a su lado como si nada, ya había algunos estudiantes de primero esperando con sus hermanos o familia.
- Enano, tranqui..
- No me digas enano, ya tengo doce años- bufó enfadado.
- Okey, Randy – se corrigió. Lo entendía, era su primer día y ella no dejaba de tratarlo como un niñito pequeño, aun odiaba cuando Cory la trataba de la misma manera- Vas a estar con tus amigos y con personas nuevas, vas a aprender a controlar tu velocidad y cosas más interesantes que en la doble escolaridad, te lo prometo.
- ¿Lo prometes?
- Si, la secundaria es lo mejor- vio como León llegaba y antes de que Randy corriera a encontrarse con su amigo lo detuvo- Y, además, estamos en la misma escuela si algo pasa me buscas, ¿okey? - su hermano asintió y se fue con sus amigos.
Al poco tiempo apareció la profesora Graham, los reunió a todos y los escoltó al autobús. Los de primero eran los primeros en irse, en el trayecto hacia la escuela, les hablaban de las reglas de la nueva escuela y les daban un recorrido. Se quedó mirando como Randy subía y su corazón se tranquilizó, estaba con sus profesores y rumbo a la escuela, nada le pasaría.
- ¿En qué momento pasó tanto tiempo? - preguntó su amiga mientras se ponía a su lado - Si fue ayer cuando era apenas un bebé.
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Editado: 29.08.2025