Al día siguiente de la pijamada espontánea, Ash se levantó de mejor humor y se ducho antes de salir a tomar sol. Después de meses, volvió a repetir su rutina de cabello. Le llevó más tiempo de lo habitual debido a lo enredado que estaba, sin mencionar que una gran cantidad de cabello quedó entre sus manos y el peine.
Disfruto del sol en la cara y del clima de la primavera. Todo iba bien, como si al fin estuviera mejorando.
Pero por la tarde, volvió a ser igual de miserable que los días anteriores. Se sentía como un volcán a punto de estallar. La ira e impotencia palpitaban con tanta fuerza en su interior que opacaban todas las demás emociones.
Trató de moldear vidrio para tranquilizarse, y usa su don en algo positivo pero apenas el fuego tocaba la arena, nunca llegaba a enfriarse. No era capaz de controlarlo. Nunca había estado tanto tiempo sin usarlo, sin mencionar su cuativerio. Sin clases y sin entrenamiento era como si su don le pidiera a gritos salir y manifestarse. No solo era su don quien imploraba salir, sino que también ella sentía esa necesidad.
Al no saber que hacer, fue a la sala de entrenamiento con la idea de practicar algún ejercicio que Robinson le había dado en su momento, pero sin ninguna persona que la instruyera en el proceso, el fuego era incapaz de obedecer. Sin saber que hacer, dejó que ardiera sin control, absorbiendola como la última vez.
El fuego se extendió con gran rapidez por todo su cuerpo, ardiendo sin control, envolviendola. Las llamas la cubrían desde la coronilla hasta la punta de sus pies. No había parte de su cuerpo que no estuviera rodeado de lenguas de fuego. La única diferencia era que esta vez, fue capaz de mantenerlo a raya.
Cuando comenzó a sentir que se quemaba por dentro, lo extinguió. Sin embargo aún sentía algo en su interior a punto de estallar, pero Ash no sabía que era. Estaba completamente perdida y extrañaba los entrenamientos de Robinson. Necesitaba algo que la dejara agotada y no fuera capaz de pensar en otra cosa.
Mordisqueo sus dedos hasta hacerlos sangrar, pensando qué podía hacer para calmarse. Hablar no era la respuesta, al menos no la que necesitaba en ese momento. Necesitaba sacar todo lo que sentía dentro de ella, sin hacer daño a nadie.
Queria apagar su mente por un segundo y pensar en otra cosa que no fuera la muerte de Randy, el abandono de Cory y sus padres, su secuestro y tortura en manos de la organizacion.
Tenía un nudo en el estómago y otro en la garganta, sumado a lo mal que se sentía, prefirió saltarse la cena. Camino de una punta a otra, tratando de pensar en otra cosa. Estuvo a punto de pararse frente a la puerta del padre de Cathie y suplicarle entre lágrimas que volvieran los entrenamientos. Se alejaba al lado opuesto cada vez que esa idea tentaba su mente. No podía hacerle eso a sus amigos, que ella lo necesitara no significaba que ellos quisieran que volviera el entrenamiento. Sin mencionar que Cory pondría el grito en el cielo si se llegaba a enterar que habían vuelto a entrenar.
Pensó en la posibilidad de plantearle la idea a sus amigos y que votaran, pero al contar mentalmente, tenía casi a todos en contra y era poco factible que aceptaran entrenarla a ella sola. También estaba la posibilidad de pedir que volviera la clase de Control y autocontrol, seguramente todos estarán más que felices por acceder a que volviera a esa clase con tal de que no quemara todo el lugar.
Construyó ideas y planes que iban de la B a la Z, en caso de que sus amigos no aceptaran que volvieran esas clases. Dejó que su mente pensara ideas descabelladas y prácticamente imposibles, cualquier cosa que dejara que ella eliminará todo lo que sentía dentro sin lastimar a alguien.
Una idea loca se instaló en su mente. no incluía que volvieran a esa clase, solo necesitaba a una persona y su nombre apareció inmediatamente en su mente y solo faltaba que esa persona aceptara.
Completamente decidida, Ash volvió sobre sus pasos. Miro la hora y apresuró el paso hacia la piscina. El si o si tenía que estar ahí, o a punto de irse. Para su alivio, Cameron seguía allí, tenía el cabello mojado y una toalla en la mano cuando llegó.
-Hey- la saludó- Veo que seguiste mi sugerencia- secó su cabello con la toalla- Lo único que tengo que decirte es que el agua está un poco fría, pero no creo que sea un problema para ti.
-No vengo a nadar, quiero hablar contigo.
-¿Qué pasa?- su tono reflejaba preocupación.
- Primero necesito que me prometas que lo que te voy a decir, no se lo dirás a nadie.
-¿Por qué?
- Solo prometelo- Cameron meditó durante unos segundos, hasta que aceptó con un asentimiento de cabeza- ¿Quieres pelear conmigo?
El comenzó a reírse, como si ella le estuviera jugando una broma, pero hablaba muy en serio. El era la única persona que podía llegar a aceptar esa petición, porque tenía una ventaja. No saldría lastimado en ningún momento, era perfecto para su descabellada idea, continuó riendo hasta que vio que ella no se inmutaba.
-¿Hablas en serio?
-Si.
-¿Por qué?
- Porque no tenemos permitido entrenar- Cameron elevo una ceja- Necesito sacarlo de mi organismo porque si no lo hago, creo que voy a morir- confesó - Me estoy asfixiando.
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Editado: 13.03.2026