Seres

Capítulo 27

Las cuatro se alegraron cuando vieron a Cathie aparecer en el comedor, pero sus rostros se tensaron al ver que ella venía de la mano con Aiden. El mismo Aiden que la había golpeado junto con Alex y Jared, y lo peor de todo era que se acercaba feliz, con una gran sonrisa, sin embargo el rostro de Aiden se transformó al ver como ellas cuatro lo miraban.

-Yo lo mato- Amara dio un paso al frente y Tiff la agarró del brazo.

-Pero que mierda- Via parpadeo varias veces, como si no creyera lo que estaba viendo.

-Eso sí que no me lo esperaba- admitió perpleja.

- Que ellos estén de la mano no significa que ellos estén…- Tiff no se animó a terminar la frase.

-¿Cómo se atreve a venir con ella?- estalló Amatra- ¡¿ACASO ESTÁ LOCA?!

-Callense y finjan normalidad- logró decir Via antes de que Cathie la abrazara.

Mientras las cinco se reencontraban entre abrazos, besos y risas, Aiden se mantuvo a la distancia. Los chicos lograron saludar a Cathie cuando ellas se dignaron a soltarla. Miraron a Aiden de mala manera desde lejos, pero Amara se encargó de que entendiera, con solo una mirada, que si llegaba a acercarse, no despertaría al día siguiente.

-Aiden- Cathie lo llamó para que se uniera a ellos, y ellas no pudieron evitar hacer una mueca de disgusto.

Las cuatro se miraron dejando en claro que cuando estuvieran a solas, interrogarian a su amiga y se asegurarian de que no se encuentre bajo la influencia de alguna droga o lavado de cerebro tal vez.

Aiden se acercó con paso tímido y tomó asiento al lado de Cathie para la cena, se mantuvo en silencio durante toda la comida. Ninguno se dignó a dirigirle la palabra o a incluirlo en las charlas, dejando en evidencia el desagrado hacia él. Cathie, en todo momento, trató de incluirlo en la conversación pero él no decía más que un par de palabras.

Sam, Cameron, Ethan y Aiden se fueron a su habitación, cuando un soldado les avisó que habían instalado la cama extra. Y sin pensarlo dos veces, ellas arrastraron a Cathie hacia su habitación.

-Tienen una tele y una… videocasetera- Cathie se quedó callada al ver la gran montaña de cosas y ropa que había sobre su antigua cama -¿Dónde van a guardar todo eso?

-Al piso- dijo acercándose a la cama para comenzar a tirar todo sobre el suelo, hasta que Tiff la agarró del brazo.

-Ni se te ocurra-le advirtió- Vamos a ordenar

-¿Ahora?- preguntó Amara indignada- ¡Pero si es tarde!

-¡No vamos a tirar todo al piso!- señaló a Amara y a ella- Las conozco. Son capaces de dejar la montaña de cosas ahí por semanas.

-Bienvenida de regreso- la saludo Via con sarcasmo.

Ash agarró todo lo que le pertenecía de la cama y lo metió a la fuerza en su baúl, que no pudo cerrar debido al desorden. El de Amara cerró por pura casualidad porque hizo lo mismo que ella, mientras que Via y Tiff estaban doblando y acomodando la ropa dentro de sus respectivos baúles. Minutos después apareció Taylor para dejar las cosas de Cathie y se despidió deseándoles buenas noches.

Cathie doblaba su ropa en la cama, cuando las cuatro se sentaron en la cama contigua.

-¿Podes explicar por qué llegaste de la mano con el idiota ese?- la interrogó Amara.

-Porque estaba nervioso.

-Cathie, ¿Él te tiene amenazada?- le preguntó sin rodeos.

-¿Qué?- las miró sorprendida, como si no creyera que le estuvieran haciendo esas preguntas- Están locas.

-Bueno, entonces creo que estamos un poquito perdidas- el tono de Via trato de sonar tranquilo- ¿Que pa…?

-¿Por qué nunca lo mencionaste en las cartas?- soltó Amara interrumpiendo a Via.

-¿Qué pasó durante ese tiempo?- continuo Via ignorando el comportamiento de Amara.

Lo que les contó Cathie a continuación a ella le sonó a pura palabrería. Su amiga era demasiado buena, e idiota. Cathie intentó convencerlas de que él había cambiado y que incluso eran amigos. Les suplicó que lo trataran bien, a lo que a regañadientes aceptaron. Lo único evidente era que lo querían lejos tanto como él a ellas. No importaba que Cathie les jurara que había cambiado y no la había vuelto a golpear, de todos modos fingieron creerle. Era la mejor opción que podían darle. Podía ser que Cathie lo perdonara pero ellas nunca lo harían. El la había golpeado una vez y podía hacerlo de nuevo.

Estaba sentada en la colchoneta de la sala de entrenamiento con Cameron, esperando a que llegara Robinson. No era de extrañar que Cameron estuviera con ella, aunque Ash no sabía si lo hacía por la práctica o si compartía el mismo interés que ella, pero era bueno no estar sola. También, tenía su horario para volver al entrenamiento individual y lo que más la inquietaba era pensar en las posibles maneras en las que Robinson la haría entrenar.

Robinson llegó e inmediatamente se pusieron de pie. Los inspeccionó de arriba a abajo y los hizo comenzar a calentar corriendo en círculos hasta que él les dijera que pararan.

El tiempo le empezó a parecer eterno y se vió obligada a mantener un ritmo tranquilo para no desvanecerse mientras que Cameron sostenía su ritmo inicial delante de ella.




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