El cambio de Alex fue asombroso, fue tan rotundo que tuvo miedo de su hermano. Al día siguiente de aquella charla, se presentó en el comedor para desayunar, mostrándose tímido y retraído, debido a las secuelas de haber perdido a su padre frente a sus ojos.
Oliver lo corroboró con sus propios ojos y la fachada de desconfiado de su hermano sirvió para que no le dirigiera la palabra. Por desgracia, daba más miedo que simpatía, la tolerancia que Alex expresaba en sus palabras, estaban llenas de veneno y odio perfectamente escondido y camuflado.
Habló lo justo y necesario, perfecto para su plan, su actitud permitió que le enseñaran a ella como aplicar los dones, ya que a él no le gustaba el contacto físico, lo cual era cierto. De esta manera, obtuvo más información y aprendió cómo hacerlo para después derramar el producto en el inodoro. Una parte de ella sintió que lo estaba desperdiciando, alguien había muerto para sacarlo, pero logró cambiar eso. Haciéndola esencial o eso les quería hacer creer.
Lo difícil fue hacer que Alex accediera a una demostración de su don, la cual fue breve, fructífera y escalofriante. Presenció cómo un chico de unos veinte años gritaba hasta desmayarse, aunque ella sabía que era el odio de Alex dirigido hacia ellos. El se esforzó en hacerlo de una manera tan visceral que no quisieron volver a verlo y ella tuvo que asegurar que lo ayudaba a practicar.
Hasta ahora todo iba de acuerdo a lo planeado, sin embargo, no lograron que los incluyeran en la emboscada. El ambiente se volvió tenso porque la emboscada había fallado, aunque para su suerte, sirvió para que ella y Alex se mostraran más molestos aún, provocando que ellos se vieran desesperados por atenderlos.
Alexa utilizó eso a su favor para hablar con el resto del personal, y al parecer, Oliver no era tan perfecto ni tan eficiente como Frank, ni siquiera con los tratos.
-Me di cuenta desde el momento que lo vi gritando de esa manera a los guardias-le dijo fingiendo preocupación a Silvie.
-Niña, tu y tu hermano tienen tanta suerte de ser los hijos de su amado mentor.
-¿Por qué lo dices?
-Porque si hubieran sido Garlets normales, no hubiera esperado a que ustedes tuvieran la iniciativa. Los hubiera usado como sujetos de prueba o algo mucho peor.
-¿No intentaron hacer quejas para comunicar sus malos tratos?
-Es imposible. Frank lo recomendó y su palabra siempre fue sagrada.
-¿Todos piensan lo mismo?-preguntó llena de curiosidad.
-La gran mayoría, pero Oliver tiene sus adeptos.
-Ojalá alguien lo haga entrar en razón. Es un trabajo muy importante y puede hacer grandes cambios, si se hace de la manera correcta.
-Ojala te oigan, niña. Ojala te oigan.
-¿Cómo terminaste aquí, Silvie?
-Me parecía fascinante la idea de cómo algunos humanos desarrollan dones y otros no. Aquí me dieron la oportunidad de descubrirlo y es algo extraño, algunos dones pasan de generación en generación, pero no todos los casos son iguales. Por eso existen los Garlets, es como si estuviera en el ADN de cada individuo esperando a activarse, pero no logré descubrir la razón.
-¿Y qué opinas de que se comercialise?
-Es un tema muy delicado, Alexa.
-Oh vamos, tu secreto está a salvo conmigo. No se lo voy a decir a nadie... tampoco tengo a quien decirle- agregó eso último con una risita inocente.
-Seria un calvario-admitio Silvie y bajó el tono de su voz- Solo los mas poderosos podrian adquirirlo y el mercado negro seguiria activo pero con menos recaudos y la brecha seria mas grande de lo que ya es.
-Sería justo que fuera equitativo, ¿no?
-Sería el paraíso que todos tuviéramos la oportunidad de adquirir un don si lo deseamos. Como en algunos casos, que los seres quieren ser comunes, en esos casos, el ser podría ceder su don. Pero es solo una fantasía…
-Una fantasía muy bonita.
-Si… gracias por escucharme, eres un encanto.
Alexa consiguió a su primera rata de laboratorio y ya la tenía en el bolsillo, sólo le faltaba tener más charlas de ese tipo. Necesitaba que Silvie la incluyera con el resto de personas que pensaba igual que ella y cuando pudiera, daría el golpe. Después de todo, era su negocio familiar.
Ninguno lo podía creer.
La resistencia Igualdad. Habían estado tanto tiempo encerrados y sin información que dudaron en creerles cuando finalmente alguien les dijo la verdad. Los llevaron con ellos, creyeron que los guiarían con la persona a cargo, pero Roy, el chico con su mismo don, dijo que primero debían descansar y que tendrían tiempo de hablar cuando hubieran despertado.
Si alguno dudaba o tenía sospechas sobre ellos, debían esperar a la mañana siguiente ya que desaparecieron en el momento que los llevaron a una habitación con bolsas de dormir para que pudieran descansar. Ash seguía tan abrumada que ni siquiera se molestó en prestar atención durante el recorrido,por las instalaciones o en las personas que había a su alrededor.
Cathie continuó distante debido a su don o tal vez por lo que había sucedido con Aiden. Ash no lo pensó demasiado, se quitó las zapatillas de un solo movimiento y se acurrucó en la bolsa de dormir. No tardó en conciliar el sueño a pesar de estar durmiendo sobre el suelo.
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Editado: 20.02.2026