El gran día al fin había llegado.
Para la entrega de Cory sólo serían ella, Oliver, Alex, Silvie y cinco guardias, de los cuales dos eran de su equipo.
Alexa avisó a los miembros de su equipo que estuvieran listos y en alerta por cualquier emergencia, ella no creía que las hubiera pero era mejor ser precavido.
Repasó el plan en su mente un millón de veces mientras se alistaba para salir. Todos se reunirán a unos metros de la entrada, primero exigiría la inmunidad y después entregarian a Cory, pero cuando hicieran el intercambio, Silvie daría los papeles a la milicia con todas las prueba necesarias, y para que Oliver no huyera, sus guardias lo retendrian mientras Alex inmovilizaba a los guardias restantes y ella mostraria su nuevo proyecto.
Si la milicia llegaba a negarse, su equipo estaría listo para entregar a los que no fueran útiles para el nuevo proyecto, incluidos los líderes de las sedes restantes, ya que de igual manera harían ese trabajo. y se reunirían con el presidente para mostrar el futuro de la organización, prometiendo un nuevo mundo de igualdad, dejando en claro que la antigua organización se quedaría atrás.
Todo el plan sería más sencillo si contaba con el apoyo de la milicia, solo debían aceptar el trato. Irían a la cárcel aquellos que lo merecían, todos los líderes y algunos científicos, el resto del personal quedaría absuelto.
Trenzó su cabello, usó un poco de maquillaje que le consiguió Silvie y se vistió completamente de nego para la ocasión. El negro siempre habia hecho que pareciera mayor, seria, y necesitaba tranmitirle ese mensaje a la milicia, pero al mismo tiempo queria que ellos entendieran que no les convenia tenerla como enemiga, que era mejor como aliada y por esa razon endurecio su rostro.
Sentía el corazón palpitar con fuerza contra sus costillas. Saldría afuera, no había salido muchas veces al exterior y eso siempre la inquietaba. En trece años solo había salido el día del ataque de la antigua sede y lo haria dentro de unos minutos. Había estado tan ocupada en el plan, que aunque tenía permiso para salir, no lo había hecho.
Tenía que aprender a controlar sus nervios porque a partir de hoy, su vida cambiaría.
Hoy Alexa cambiaría el mundo para siempre, se preguntaba si su padre se había sentido de esa manera cuando comenzó en la organización, pero su padre era un sádico codicioso de poder, ella no era como él, era mejor.
Él quería poder para sí mismo y no ayudaba a nadie, era todo beneficio propio mientras que ella sí ayudaría a la gente, incluso, ya había ayudado a algunas personas y seres anteriormente.
Los seres no estaban muriendo por la extracción y muchos tenían exitosamente sus dones, sin dinero ni favores a cambio. Eso la diferenciaba de su padre, sin mencionar que ella nunca había matado a nadie… a excepción de él, pero había sido piadosa. Le dio una muerte no tan terrible como la que, tal vez, se merecía, pero ella no era como su padre.
Ella era mejor.
El repiqueteo de sus botas resonaban por el pasillo mientras era escoltada por sus guardias para ir a buscar a Cory, donde seguramente estaba con Alex, ya que al despertarse no lo encontró en la habitación.
Los guardias abrieron la puerta y Cory los estaba esperando sentado en la cama con las manos entrelazadas sobre sus piernas. Se veia terrible, tenia un ojo completamente hinchado y de color morado intenso, algunos hematomas de diferentes tonos decoraban su rostro y una creciente barba adornaba su mandibula, el traje con el que habia venido era un asco, estaba sucio y algo roto. Alexa no pudo evitar hacer una mueca al ver su aspecto tan descuidado, desagrado que se intensificó al no ver a Alex con él.
-¿Dónde está Alex?- preguntó con dureza.
El plan del intercambio había sido su idea y no se podían permitir errores en ese momento tan crucial e importante. Alexa se mordió la lengua con fuerza para no comenzar a los gritos y montar una escena.
-No se-respondió Cory con total naturalidad-Pensé que estaba contigo. No lo veo desde ayer.
Alexa puso los ojos en blanco y se dirigió a uno de sus guardias. Quién hubiera dicho que tener un montón de personal hacía que fuera tan difícil de recordar los nombres, solamente el personal científico tenía unos gafetes con sus nombres y como la gran mayoría de los guardias vestían igual le costaba diferenciarlos. De cierta manera, tampoco había hecho tanto esfuerzo, el plan había acaparado toda su atención por lo que se relajó al pensar que cuando fuera jefa aprendería todos los nombres sin excepciones.
-¿No consiguieron algo limpio para darle o algo para que se aseara?- el guardia la miró sin saber que decir y tartamudeo al hablar.
-Señorita Alexa, su hermano nos dijo….
- Ustedes siguen mis órdenes, no las de mi hermano.
-Con Alex planeamos que esta idea impactaría en la milicia y que también enviaría un mensaje-agregó Cory y Alexa suspiró indignada.
No estaba del todo de acuerdo, pero ya no había tiempo para hacer cambios, estaban a minutos de la entrega.
-Busca a mi hermano-le ordenó al otro guardia mientras Cory era esposado.
Rogó para sus adentro que lo encontraran rápido o que Alex los estuviera esperando en la entrada junto con Oliver. No podía creer que su hermano le fallara justo ese día, él era prescindible, no lo necesitaba para que el plan se desarrollara, pero aun así en un evento tan importante, quería a su hermano con ella.
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Editado: 13.03.2026