Seres

Episodio Número 1: Mala Suerte.

Henry apaga el despertador a la vez que se sienta en la cama con una expresión vacía en su rostro. Después de pararse, va al baño y se mira en el espejo, observando su cara pálida reflejada. Se cepilla los dientes y, en cuanto termina, se limpia la cara con agua, secándose con una toalla.

Luego baja a la cocina para prepararse el desayuno antes de ir a la escuela; el café que toma lo siente muy amargo. —Me estoy cansando de este sabor…

Cuando sale hacia el colegio camina sin ganas. En el trayecto ve a una de sus compañeras, Adriana, quien va acompañada de su grupo, pero él se le queda mirando al notar que algo parece estar siguiéndola. —¿Qué es esa cosa? Es como una cortina negra… pero ¿será que es una especie de marioneta o algo así? —piensa mientras observa a la criatura que acecha a Adriana.

Mientras se pregunta qué es eso, ella pisa una baldosa mal puesta y se lastima el tobillo, a la vez que la criatura se retuerce como si se riera. —Ku… Ku… Ku… esto me alimenta… —Henry escucha, como si ese bicho hablara.

Decide pasar de largo mientras Adriana se da cuenta de su presencia desde la vereda de enfrente, a la vez que sus amigas la ayudan. —Adri, ¿¡estás bien!? —pregunta su amiga. —Sí, sí, estoy bien… —¿ese chico me estaba viendo? —se pregunta ella para sí misma.

Henry llega a la escuela y entra a su salón, yendo a la última fila hasta el fondo para sentarse sin hablar con nadie. Cuando el profesor entra, él solo escucha la clase sin participar, pero sigue pensando en si lo que vio antes fue una ilusión.

En el recreo sale a dar vueltas por el pasillo para pasar el tiempo. Mientras camina mirando al suelo, decide observar por una de las ventanas que da al patio del colegio, fijándose de nuevo en la chica y la criatura. Ve cómo Adriana sigue caminando con una pequeña molestia en el pie. —Tú también lo ves, ¿verdad? —pregunta alguien a su costado. —¿Eh? ¿Quién eres? —Ay, perdón, no me presenté. Soy Gabriela, ¿y tú? —Henry… Espera, ¿también estás viendo esa cosa? —Sí, eso es un “Ser” o también seguro lo conoces como un fantasma… Ese en especial se alimenta de la “mala suerte” de esa chica, aunque él mismo genera esa malaria; es como retroalimentativo… —¿Mala… suerte? —Aunque ese fantasma en sí solo se puede invocar a través de un objeto, como los típicos muñecos vudú. Así que si lo encontramos y rompemos su sello, el ser la dejaría en paz.

Henry mira incrédulo a Adriana en el patio mientras vuelve a ver a Gabriela sin creer su explicación. —Entonces, ¿qué opinas? ¿Quieres ayudar a esa pobre chica? Henry piensa y duda, pero se voltea y da firmemente su respuesta: —No es mi problema, si quieres ayudarla hazlo tú —dice mientras suena el timbre para volver al salón y se va sin mirarla. —Tendré que hacerlo yo pero… ¿dónde está ese muñeco vudú? —se queda diciendo Gabriela.

Cuando Henry entra al aula, se queda observando a Adriana, pensando si ayudarla, pero ve a la criatura. Esta nota que puede observarla y le devuelve una sonrisa mientras se retuerce. —Ku… Ku… Henry escucha de nuevo esa risa sintiendo un poco de pena por ella. —¿Debería...? No… ni siquiera la conozco…

A la salida, volviendo a su casa, alguien le habla: —¡Oye! ¡Espera! Él se voltea y ve a Adriana, quien se le acerca con algo en la mano. —Toma, es tu libreta. Vi que la dejaste dentro del salón así que te la devolví. Henry se queda atónito y la mira con profunda sorpresa.



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En el texto hay: fantasia, misterio, terror

Editado: 02.03.2026

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