Seres De Otros Planetas. Saga : Los Otros *en EdiciÓn* ©

Prólogo

                                                                                   South Hill. 

                                                                                     Suecia

                                                                              9 de Abril de 2020  

                                                                   Un minuto antes de la hora maldita.

- ¿Escuchas eso, Pansy?

- No, que pasó - pregunté sin interés alguno.

- Maldición ese sonido qué... ¡carajo lo escuché de nuevo¡ ¡Creo que... creo que alguien está en la casa¡

- Si hay alguien en la casa ya sabe donde estamos gracias a que... ¡estás rebuznado cómo burro¡ no hay nadie. Pensé que ya te habías tomado las pastillas para la loquera.

- Ja,ja que graciosa. Sí, que chiste. Cómo estás muy comunicativa vamos y tomamos un cuchillo y nos matamos, eso sería chistoso. - el sarcasmo y la acidez de sus palabras eran obvias y me molestaron. - Eres una pesada. Yo me largo de aquí, y cuando te haya matado Anabel, Chuky o el de viernes 13 no vengas e intentes decirme nada porqué no serás tú quien venga a mí, sino tu alma de fantasma. - se volteó y caminó unos pasos - tu obligación cómo fantasma será ir cagando por los pasillos y salpicar a todos.

Amina dio unos cuantos pasos más y paró de hacerlo, se detuvo, quedó mirando a la dirección contraria de su amiga. Pansy caminó con cansancio a donde ella se encontraba pero al ver el rostro de Amina se cubrió la boca con sus mano y retrocedió.

El cuerpo de Amina comenzó a temblabar, parecía convulcionando. Y, tenía la boca entreabierta y lo que parecía ser una mano negra, puntiaguda y puede que de palo flexible salía de la boca de Amina ¿podría existir el palo flexible? ¿Amina iba a morir? ¿Se haría pipí en sus pantalones? Ella me dijo que si moria meada se convertiría en un fantasma meador de camas ajenas.

Y para mi mala suerte. Malisíma. Algo sonó. El sonido de la muerte.

Se escuchó una campanada.

Seguida por un silvido agudo. Agudísimo.

Ya eran las tres de la mañana.

La hora prohibida.

La perversa.

La jodida hora maldita.

Ay.

carajo.



Patricia Duarte

Editado: 29.01.2020

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