(serie Recuerdos) - Mi Secreto De Navidad 3

VIII

La maldita alarma suena haciendo que me despierte asustada. Reconozco el lugar y es la habitación de las empleadas. Sarka ya está levantada y poniéndose su uniforme. No me quiero levantar de la cama está caliente igual que yo. Miro la hora en el celular y son las cuatro y cincuenta y cinco.  ¡Vaya!, sí que madruga esta mujer.

-Buen día- me dice y yo me saco los pelos de la cara. Le devuelvo los buenos días.

-¿Te gusta madrugar?- pregunto, mientras me levanto y veo que el cielo todavía esta oscuro.

-Sí, siempre- bostezo.

-Escucha, lo que hablamos ayer, que no lo sepa nadie y lo que vas a ver a continuación que quede entre las dos.

-Claro, secreto guardado. Al igual que tu guardas el mío.

Desaparezco en el baño y alzo mi voz para decirle “gracias”. El agua tibia baña cada parte de mi cuerpo, menos mi cabello blanco. Olvide que soy una tonta, no me cubrí ayer y ahora tengo que hacer como si me lo hubiera pintado y cortado.

Salgo y me froto con un poco de crema de rosas que traje en mi bolso. Miro mi celular, y miro un mensaje de Dru diciendo que ya trajo nuestras maletas y que están afuera de mi puerta las mías. Le mando un pulgar.

Miro el uniforme de empleada de la limpieza y es negro con un mantel en la cintura de color blanco. Rayos, soy una elfa y aquí estoy trabajando como una empleada. Me visto y me queda muy bien, echo a mi medida, me llaga pasando las rodillas y los zapatos son negros con un poco de tacón. Me los pongo y presiento que esto me va a molestar, acompañado con un saco cálido para que no me entre frío. Agarro mi cabello bien y lo giro para hacerle una bola, suerte que no tengo mucho cabello si no ya estaría sufriendo. Cuando ya está, busco mi casquillo para ponérmelo, lo hago y parezco pelada. Al final va mi peluca corta como un honguito de color castaño oscuro, me la arreglo bien para que no se note que llevo cabello falso y para que tape mis orejas puntiagudas.

**

Sarka y yo nos dirigimos a la bodega donde están los utensilios de limpieza, tomo los trapos como los aceites perfumados que le dan brillo a la madera y los meto en el baldecito.

-Debo decir que no te reconocí cuando saliste del baño con una peluca- sonrió y tomo el palo de escoba. Ella lleva una trenza, parece serpiente con ese cabello largo.

-Tu cabello es muy largo, no has pensando en cortártelo.

-Para nada, me daría tristeza cortarlo, lo llevo así por cuatro años - guarda los trapos limpios en el armario mientras yo tomo las demás cosas. Cuando salimos retomo la conversación.

Me perece hermosa y a la vez extraño que ella no tiene pinta de empleada.

-Recuerda no deben vernos- dice y asiento.

-¿Has visto alguna vez al presidente?- le pregunto. Ella se gira un poco sorprendida para verme, subimos unas escaleras y nos desviamos por la derecha.

-Si, es muy guapo- viro los ojos.

-Tan típico- digo.

-Para nada, es muy apuesto- asegura la chica muy emocionada.

-Apuesto que trae locas a la mujeres- menciono.

-Lo apuesto, pero es un solterón  que apenas tiene treinta. Además de que es  un amargado que  solo piensa en  trabajo. Te lo aseguro.

Asiento. Me va ser difícil acercarme a ese hombre y más si solo pasa trabajando y peor viajando. No sé porque Santa me puso alguien como él y más complicado. Por dios es el presidente. Mejor busco el paradero de mis fotos y …. me voy con Santa que más da, soy una elfa.

Pero luego me viene a la mente, vamos Oneday el mundo humano también es esencial para ti para lo que quieres lograr.

Cuando ya estamos frente a un momento de puertas, Sarka abre la puerta con un juego de llaves.

-¿Cuánto años llevas trabajando aquí?- le pregunto mientras ingresamos.

-Ocho años- responde sin mirarme y decido dejar las cosas en el suelo.

-¿Y cuántos años tienes?- vuelvo a preguntar curiosa mientras inspecciono la habitación, está bien grande, con cosas lujosas, y una cama que parece el doble del tamaño de mi cama.

-Veintiocho años. Necesitaba ayuda ya que la anterior empleada renuncio. Aquí es la residencia ejecutiva, es el hogar del presidente y esta es su habitación.

-Ya veo, es grande- alfombras decoradas adornan el piso, cortinas finas que parecen ser pesadas doblan mi tamaño. Son de colores vivos, amarillo, color crema y rojizo brindan un aire de esplendor.

Mis recuerdos se trasportan al pasado, en Rusia, cuando entre por primera vez a escondidas a la habitación de una de las niñas de la realeza, por aquel tiempo todo parecía mágico, me apeno que fueran matadas. Regreso a ver a Sarka y está limpiando los polvos de las cómodas.

-Conocí un tiempo Rusia, por eso reconocí rápido de dónde eres. Ella me regresa a ver parece un poco nerviosa.

-En serio, ¿Cuándo?, ¿Qué tiempo?- cojo un trapo y comienzo a limpiar al igual que ella, tenemos mucho trabajo y no sé a qué hora vamos acabar.  

-Hace muchos años. Y fueron los mejores.

-Guao. Me gustaría saber tu historia.




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