(serie Recuerdos) - Mi Secreto De Navidad 3

XLIX

ONEDAY

Conocer a la familia de Arcángel nunca me lo esperaba. ¿Qué es lo que pretende este ángel?

Una mujer de pelo negro y una chica de cabello dorado cenizo me saludan en la entrada, les hago pasar y saludan también al ángel que está parado alado mío.

-Tremendo viaje que nos pegamos cariño- les ayudo entrar las maletas. La más joven viene ayudarme mientras su mama se queda hablando y besuqueándose cariñosamente.

-Gracias – le digo.

-De nada, con lo pesadas que están, mama parece que trajo toda la casa- nos reímos mientras colocamos las maletas en las escaleras.

-Seguramente.

-Tu mansión es muy bonita, papa nos contó mucho de ti- me sorprendo y me imagino que no más habrá contado Arcángel, seguramente cosas malas de mí, como que tengo problemas psicológicos.

-Seguramente cosas malas- admito y ella niega de inmediato.

-Todo lo contrario que somos tú….- una voz le interrumpe y es del ángel.

-Hija, ven a darle un abrazo a tu padre- le llama y yo me quedo con la intriga de que son ¿Mí que ?

-Papa ya te salude- hace un puchero.

-Pero yo quiero un abrazo, vamos- nuevamente le llama pero esta vez con su mano y ella obedece dándole un fuerte abrazo a su papa.

Mientras lo hace la mujer se presenta ante mí.

-Soy Sahara- me tiende la mano y yo la acepto con gusto.

-Mucho gusto, Oneday amiga de Arcángel.

-Lo se cariño, disculpa que hayamos venido a hospedarnos en tu mansión.

-Todo lo contrario son bienvenidas.

-Gracias, y dejame decirte que tienes los mismo ojos que mi amor- me analiza con una mirada intensa. Me da curiosidad.

**

Compartimos un momento en la mesa la comida que preparo Arcángel sabe exquisita, quien diría que sabe cocinar, además de que le gusta la decoración. La mansión del abuelo Black esta distinta, a excepción del cuarto que falta pintar, sigue tal y como lo vi cuando llegue. Ahora todo es casi blanco, algunos objetos de cerámica se quedaron, otros fueron donados. Las mesas siguen tal y como están con ese encanto del siglo anterior, madera del color café adornan cada rincón del comedor como de la sala y las puertas. La escalera de caracol tiene puesta encima una alfombra roja que el mismo Arcángel compro,  y los cuadros antiguos e innecesarios fueron quitados y remplazados por pinturas. Pinturas que alguien pinto, paisajes, cielos estrellados, atardeceres y ángeles volando por estos mismos cielos. Solo hay uno especial para mí el de mi abuelo, uno donde es un niño. ¿Quién los pinto?, es mi pregunta. Sigo haciéndome muchas preguntas, muchas donde están involucrados ángeles, se supone que soy una elfa de la navidad, ¿verdad?

Arcángel se levanta de la mesa.

-¿Dónde vas?- pero justo desaparece por la puerta cuando hago mi pregunta así que su esposa responde.

-Abrir la puerta porque nuestros amigos llegaron.

-Amigos, ¿Qué amigos?- pregunto un poco asustada por todo esto. Arcángel no me dijo que iba a invitar a sus amigos, se supone que solo era su familia. ¿Estará entre ellos Dru?, ¿Vendrá?, rayos el corazón me late deprisa y un escalofríos me recorre la columna vertebral. Por favor que no venga, que no venga, que no venga. Voces se escuchan en la entrada y me pongo nerviosa.

Sahara y Sasha se levantan y sonríen a las personas que entran al comedor. Me viro y miro como si una luz les resplandeciera en esta fría noche de marzo. Son ángeles. Muchos de ellos. Pero hay uno que me llama la atención es el hombre del cabello dorado y ondulado. A él lo he visto en algún lado, entre pasado y ¿pasado?, el me mira y me sonríe.

Esos ojos, esa sonrisa, el entro una vez a mi tienda de juguetes, al igual ¡Que!... por el amor a mi abuelo es --------------.

-Hola- me saluda el de cabello dorado y lo miro con una mueca- supongo que ya me recuerdas- asiento nerviosa y un poco asustada por toda esta situación- es estupendo soy Diocles- me ofrece su mano  y yo la sostengo, está muy suave, ¿Qué? se echa crema para mantenerla así. Una mujer le abraza por atrás y le planta un beso en su mejilla barbuda- te presento a mi ángel, mi reina y mi todo, Grecia.

Grecia, ella creo que una vez escuche ese nombre de Dru.

-Mucho gusto- jugueteo con mis manos, nos quedamos mirando, ella sonríe muy cálidamente que me llega hasta el alma.

-Es un placer conocerte al fin Oneday- dice con una pizca de nostalgia. Acaso ya ha escuchado de mí, supongo que si.

Miro de reojo una cabellera rubia y es otra mujer la que apareció una vez en mi apartamento, está hablando con Arcángel y parece seria, un tipo le abraza por atrás. Vuelvo mi atención a Grecia.

-¿Si?- digo perdida. Ella se burla de manera juguetona.

-Creeme, Dru, Iris, y el pelón han hablado mucho de ti. Solo que no de la manera real.

Eso llama mi curiosidad, a que se refiere como real.

-Bueno, lo que quiero decir es bienvenida a nuestro mundo- se acerca a mí y me toma de las manos. Nos miramos.




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