(serie Recuerdos) - Mi Secreto De Navidad 3

LX

ONEDAY

- ¿Porque no le diste tu mano al ángel rubio? – su pregunta me llega como ataque cardiaco. Me pongo tensa y dejo de verlo para ver a la ventana sucia.

 

-No te interesa.

 

-No todos los villanos tienen porque ser malos- se está justificando el imbécil.

 

-Siempre has sido y serás el villano Hades- extiendo mis manos señalándolo desinteresadamente- mirate, eres un ángel caído, desterrado más bien dueño del inframundo. Que utiliza mucho la maldad,  no tienes salvación, nuca la tendrás, lo sabes muy bien.

 

Se queda estático con la mirada seria viendo si me mata o me castiga como lo hace con sus súbditos. Pero termina riéndose falsamente y como un loco.

 

-No voy a pelear contigo, eres una elfa que no debió ser elfa, vives más bien en las sombras. Yo por lo menos se quién soy. Mira como buscas una solución a este problema- me mira cruelmente y desaparece.

 

Estoy sola sin magia del Polo Norte, sin mi magia. ¿Qué quiso decir Hades? Acaso el abuelo Black me mintió.

 

**

 

Miro mi antigua cama que lleva siglos en mi habitación, roja como la sangre y verde como las hojas, suelo de madera como el tallo del árbol y rayas blancas como la nieve, está sucia. Miro mis antiguos libros de pasta dura que hablan de diferentes navidades, mitologías, y creencias religiosas. Tomo uno y lo abro huele a viejo; recorro las paginas, una lagrima se me resbala y cae en la hoja.

 

Viví tanto tiempo encerrada en el Polo Norte que cuando salí queria vivir, ¿Acaso fue mi castigo? Solo queria ser normal pero no me di cuenta del verdadero peligro y ahora lo estoy pagando. Mas lagrimas bañan las hojas del libro y pienso la única manera de que los duendes regresen es creyendo, eligiendo un nuevo Santa y tener esperanza de que todo va ser mejor.

Me acuesto en mi cama y dejo que el sueño me atrape. He sufrido en silencio, no he sido valiente, he sido cobarde, todo esto tiene que cambiar.

El sueño me atrapa en las profundidades de la niebla blanca, miro mis manos llevándolas a mi cara. En que momento me puse un vestido blanco y de tiritas, esto es un sueño ¿Verdad?, tiene que serlo porque la niebla se evapora y el piso se alumbra, es negro, doy pasos y empujo la puerta blanca que asoma frente de mí. Una luz cegadora me prohíbe ver bien que es este lugar. Pronto se va menguando haciendo que pestañee a cada rato.

-Bienvenida- dice una voz gruesa. Sigo pestañeando hasta tapar la luz molesta con mi mano. ¿Quién es?, miro abajo sus zapatos blancos y poco a poco voy subiendo y va vestido con un terno blanco- no queria intervenir en lo que esta haciendo mi padre, pero todo esto me está cansando- miro a Diocles.

Me paro recta.- ¿Dónde estoy?- se levanta y camina hacia mí.

-Es un sueño. Toma mi mano- espero que este sueño sea cálido para ti como lo es para mí.

Trato de hablar pero mi es difícil expresarme con palabras. El parece entenderme y me ofrece un poco de ternura en su mirada.

-No sé que hacer Diocles. No sé que soy ni lo que hago.

-Lo se cariño – también parece sentir mi dolor y una lagrima se resbala por mi cara.

-Pensé que todo estaba solucionado, pensé que al fin iba a ser feliz rodeada de nuevas personas. Pero siento la traición en mi pecho y me es difícil preguntarme ¿Por qué?

-Nadie te ha traicionado, más bien te han alejado de nosotros. Él no debió haber hecho eso- limpia mi lagrima- es por eso que mereces saber la verdad, es mi gran ayuda hacia ti, mi padre no se da cuenta el daño que te hace, como también hace mucho tiempo nos hiso a nosotros, sé que no es su intención, pero no quiero que pases por lo que yo pase con mi hermano- lo dice con sentimiento.- Toma asiento Oneday voy a revelarte la verdad, es hora que también recuerdes quien eres.

Una silla aparece de la nada y Diocles me ofrece sentarme amablemente. Lo hago y él se sienta frente de mí.

Pone sus codos en sus rodillas y me mira…

-¿Cuál es la verdad, dímela Diocles?, ¿Qué quieren ustedes de mí?

-No queremos nada. Más bien todo este tiempo te han estado cuidando Oneday, Iris y mi padre. Iris cuido a tu abuelo Black cuando era niño, siendo su ángel de la guarda y eso lo hiso por órdenes secretas de Arcángel- abro mis ojos como un sapo- Grevor Black formo parte de mi familia, eres hermanastra de Arcángel, Oneday, mi tía- las palabras me caen como un rayo, sin salida, sin esconderme, esto me sorprendió.

Diocles toma mi mano y sigue- tu eres fruto del engaño de mi abuela, generación tras generación hasta que llego Grevor solo y abandonado. Mi padre no podía cuidarlo porque estaba desterrado y estaba en la oscuridad por eso hizo un trato con Santa Claus y lo protegió convirtiéndolo en un elfo. Es muy común que ángeles y mortales se mezclen, como dioses griegos pero los antepasados de Grevor estaban pagando por ese engaño, muriendo joven, siendo azotados hasta desangrase, llenos de mala suerte, eso hizo mi abuelo, los maldijo. Por eso fue con Santa. Grevor tenía sangre angelical en su cuerpo, sangre y venas. Me entiendes. Por eso tus padres fueron ejecutados muy pronto para su edad porque vivieron en Escocia, mundo mortal sin la protección de Santa- llanto es lo que sucede en este momento más llanto- Grevor quiso protegerte, convirtiéndote en elfa como él. Y lo hizo hasta que tú saliste al mundo mortal. No sé porque Hades se entrometió en esto y no se sus razones pero el usurpo el lugar de Santa Claus, destruyéndolo y destruyendo tu mente.




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