(serie recuerdos)- Recuerdos de Dioses - 4

XIX

ELPHI

De vuelta en el castillo.

-Siempre buscas la manera de salirte con la tuya mediante tratos- me observa con malicia y pasando la palma de su mano sobre mi mejilla.

-Es la única manera, créeme esta vez si la hare y te beneficiara- se aleja y mi corazón deja de latir misteriosamente con rapidez.

Hades es un ser manipulador que solo busca su beneficios, trayendo consigo la oscuridad a mi vida.

Miro el recuadro donde están los ángeles que llaman mi atención, paso la mano con añoranza desconocida y sacándolo de su lugar y quitando la lamina para llevármela. Hades observa todos mis movimientos seguro esperando mi respuesta.

Es un idiota, uno que me secuestro y que arruino mi vida. Por un momento comienzo a temblar de los nervios sin tener su respuesta que me tortura.

Pero una cosa es segura, no podrá dominarme, ni cambiarme mas si caigo dispuesta a sus propuestas que pueden ser mi salvavidas.

-¿Cuál es tu trato?- pregunto mirándolo a los ojos mientras sonríe con suficiencia.

-Acepta y te lo digo- niego de inmediato, no me voy a dejar ver la cara. Me levanto y camino hacia donde esta él, llevando conmigo la lamina de los ángeles.

Ladeo la cabeza por su descaro.

-Ni lo pienses Hades. Rey del inframundo.

-Bien pensado- se aproxima con lentitud mirando la lamina- guarda muy bien eso, porque la vas a necesitar para buscar a tu familia- ahora esta muy cerca y mi corazón vuelve a latir con rapidez. Que me esta pasando. - Sabes querida rosa, lo pense con lentitud y profundidad, además es la única manera que me obedecerás y harás caso sin que tenga que lastimarte físicamente- abro los ojos, ¿Él seria capaz de herirme físicamente?, no lo creo, imposible. Pero es un dios del inframundo y todo puede hacer.

-¡Habla ya!- exclamo desesperada por su habladuría. Me cruzo de brazos.

-Con paciencia rosa - sonríe, como si saboreara la palabra y preguntándome porque me llama rosa, suena….extraño viniendo de él. Observo sus ojos y hay un brillo magnifico que el esconde y no creo que se de cuenta.

- El trato es- continua dándose la vuelta, ignorándome por un instante- hablaste de libertad. Puedes tenerla. Puedes hacer lo que tanto anhelas, reír, llorar, correr, trabajar, estudiar – hace un gesto con la mano- cosas mundanas. Pero…

Se gira para mirarme con seriedad.

-En el momento- se gira mirándome serio- en el momento que tus habilidades despierten, tus alas aparezcan, todo lo que conlleve ser un ángel se manifieste, me lo dirás - apretó los puños- y teniendo lo que quieres, me ayudaras a conseguir lo que yo deseo. Dices que es para mal. No lo niego, va en contra de lo que tu crees. Pero en el momento que sepas todo… de ti, de mi. De lo que rodea. Serás mía y no te negaras cuando te reclame por la eternidad, Elphi. Ese es mi trato. ¿Qué decides?

Tiemblo por un momento por sus palabras. Es un maldito trato con el diablo. Y este me comerá si me niego o si acepto. No tengo salida y no puedo huir por que él me encontrara. De eso estoy segura.

-Porque tu silencio, rosa- se cruza de brazos orgulloso de la bomba que es difícil decidir.

Tendré libertad pero en el momento menos oportuno se perderá todo. No puedo dejarme tengo que ser inteligente y cautelosa.

-Acepto- extiendo mi mano para sellar el trato pero de la nada hace aparecer una rosa, bien formada y llena de espinas que enseguida desaparecen.

-Es un trato- baja con delicadeza mi brazo y coloca la rosa por mi oreja, haciendo que sienta cosquilleos y el latir de mi corazón- ahora vamos a casa- me toma de la mano mientras desaparecemos del castillo.

Aparecemos en la sala… todo esta como antes reluciente y con el aroma dulce de melocotones que dejaba Vanessa a la hora de limpiar, ahora supongo que lo hace Antonie. Me volteo mientras el toma asiento como un rey que no necesita permiso.

-¿Y ahora como será?- me mira entornando los ojos, como si esperara una revelación divina de mi. Me siento frente a él, y justo en ese momento mi estomago gruñe del hambre.

-Ese fue un trueno.

¡Ups!

-Ese no fue un trueno- afirma- sino tu estomago, ¿Has comido algo?- niego cohibida.

-¡Antonie!- grita, me tapo los oídos enseguida. Su empleado aparece de inmediato.

-Si amo.

-Traedle comida a la angelito- asiente y desaparece dejándome a solas con Hades. Y es lo menos que quiero, me pone un poco nerviosa.

Mas aun cuando no aparta su mirada de mi, y siento cosas extrañas en mi palpitar, no… nuca… tienes que dejar de pensar tantas cosas Elphi. No puedes. Es tu enemigo. Grábatelo. Aparto la mirada mirando cualquier otro objeto.

Y el sonríe cuando deja de verme, pero lo que me llamo la atención fue esa sonrisa que pareció dulce. En él. Voy hablar cuando de la nada aparece nuevamente Antonie con una enorme bandeja de comida.

-Para la señorita- coloca encima de una mesa y me lanzo como una cerda, me avergüenzo enseguida.

-Lo siento- me disculpo por mi arrebato.

-No te preocupes- dice Hades levantándose del sillón- descansa nos vemos mañana.

-Pero … que..- me detiene con la mano en alto.

-Mañana, cuando descanses. Ahora tengo trabajo en el inframundo. Disfruta tu comida- se despide de mi y le dice algo en la oreja a Antonie y el asiente serio.

Ignoro todo eso y disfruto mi comida.

**

En la comodidad de mi habitación, bañada, vestida con batas de algodón, y a oscuras mirando el techo. Volvemos al inicio pero esta vez con una gran diferencia.

Tengo mi libertad.

Voy a buscar a mi familia.

Indagare sobre quien soy.

Y disfrutare de todo lo que pueda, porque Hades no me destruirá.




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