HADES
Adivina , adivinador, quien se quedo temporalmente con mi trono.
Minos
Después de que terminamos de comer Elphi decide encerrarse en su habitación. No planeaba eso de ella, tanto que me pidió su libertad. Creí que saldría volando a descubrir su entorno. ¿Debería llevarla a que conozca lugares?
Imagino que no desea mi compañía pero podría obligarla. Iniciar algo distinto para ella, podría…
-Señor- Antonie interrumpe mis pensamientos.
-Sucedió algo- se sienta alado mío.
-Ya que esta aquí, y se va quedar por un buen tiempo. Quería preguntarle si yo debería hacerlo también.
-Claro que tienes que quedarte, a quien voy a recurrir en el mundo mortal sin ninguno de mi fieles empleados.
-Pense que no me necesitaba- le miro mal y rio sin gracia.
-Antonie, no pienses ridiculeces. Eres uno de mis fieles empleados que conoce mas del mundo mortal que el inmortal. Además tienes que vigilar a Elphi, si yo no estoy a la vista- asiente con picardía en su mirada- ¿Qué me quieres pedir?- pregunto antes de que lance su pregunta.
-Quiero tener piernas de humanos temporalmente, solo hasta que usted decida quedarse. De ahí puede volver a poner las patas de cabra, por favor amo. Sabe que lo necesito mas aun si voy estar en constante movimiento por la señorita Elhpi.
Tiene razón, pero algo me hace dudar… Antonie nunca me ha traicionado pero podría hacerlo por vanidad por tener piernas de humanos, seria algo maravillo para él, moverse como un mortal y sin vergüenza.
-Hagamos un pacto-abre los ojos asustado por un momento pero después se recompone.
-Usted dirá el trato.
-Si me traicionas yéndote, dejaras de existir- es mi ultima palabra antes de pararme y dirigirme a las ventanas- te dejare que lo pienses Antonie.
Y me voy sin mirarlo, porque puede ser cualquier tipo de traición, así sea para bien.
**
Compro ropa que utilizan los humanos, cada prenda me queda espectacular, además soy atractivo porque las mujeres coquetean conmigo, y eso que no utilizo la manipulación. Solo se que si voy a estar mucho tiempo aquí, necesito tener todo a la mano, como un auto, uno clásico, de los años cincuenta, elegante y negro como mi personalidad. Este si es un gran cambio, pero lo tradicional no debe morir. Miro por el retrovisor y sonrió desinteresado. Hasta que una figura reconocida se aparece en plena carretera vacía, donde solo habitan las montaña y un cielo nublado. Detengo el auto y salgo metiendo mis manos en los bolsillos.
-Después de algunas semanas alfin puedo ver tu espantosa cara, a solas.
-A quien vas a proteger esta vez, diosa de la sabiduría- mas bien no fue una pregunta, si no una burla a su fracasada protección de su familia bastarda.
-Eres un cerdo- se acerca a mi, nos vemos a la cara, la misma de siempre, sin haber envejecido ni un poquito aunque puedo, es parte de la familia, la hija perfecta, la consentida y la que mas razón tiene, si supiera que detrás toda esa fachada es una cobarde.
-Porque te digo la verdad, querida, no es mi culpa que todo me saliera perfecto hasta ahora.
Me golpea con su palma y regreso a verla furioso pero me trago mis palabras.
-No te atrevas a manchar a mi familia con tus palabras hirientes, acaso no es suficiente, lo que has hecho en el pasado no te basta hasta ahora, mira hasta donde has llegado, secuestrar a la hija de Grecia. No es suficiente precio, si no que tuviste que inmiscuirte en la vida de esta joven otra vez para arruinarle su felicidad que ya la había conseguido.
-¿Felicidad?, nadie de tu linaje bastardo tendrá felicidad, así Grecia sea una reencarnación, así … otra vez sea un ángel, porque a la final es tu linaje. Y tu comenzaste esto, tú, solo tú, dije que la ibas a pagar muy caro por el resto de tu vida y tu linaje bastardo. Quiero el cielo y lo voy a conseguir, si no es por la hija de Grecia será de otra manera. Todos fueron unos peones al final, todos. Ahh y no te metas con mi pequeña muerte- le guiño el ojo y entro al carro.
-Te la voy a quitar y la voy a llevar con su familia.
Bajo la ventana y digo mis ultimas palabras.
-Hazlo Atenea, llévala a casa, así ella sabrá quien es. Por fin- sonrió con suficiencia y me voy en mi grandioso auto. Mientras conduzco, admito que lo unico que nos mantiene unidos a mi y a Elphi es el maldito trato.
Respira, respira, respira porque a todos nos pasó. Una luz brillante abre mis ojos trayendo recuerdos que había olvidado con el paso del tiempo.
Todos,
Hellas, fue adorada en su tiempo por guerreros valientes que lucharon para defender a su pueblo en su tiempo reflejaban el heroísmo ante la destrucción. Y éramos adorados, la gente confiaba sus plegarias en nosotros, cuyas se fueron cumpliendo y corrompiendo con el pasar de los años. El santuario reflejaba el silencio de la rebeldía y plegarias vanidosas. Por otro lado el monte Olimpus, más allá de las hermosas nubes blancas, un lugar divino, donde se sentaban los dioses cuando eran llamados, siendo un total de doce específicamente, pero siempre recayendo la atención en los principales.
Aunque antes solo estábamos los principales, ahora las reglas han cambiado y a Hades no lo necesitan, nunca lo han necesitado por es un dios que vive en las profundidades de la tierra entre la población se evitaba su nombre por temor a que sus almas sean llevadas sin justificación.
Soy el mayor, nací antes que existiera los humanos, completamente solo vagaba entre la creación sin tener el cariño de nadie, ni el de mis padres, nunca. No hasta que vi a una hermosa ninfa que fue mi destrucción, y mi codicia hacia el cielo.
Hace miles de años atrás.
Aquí inicia lo que una vez fue mi historia. ¿Si hubo una?
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secuestro y amor prohibido, dioses griegos y ángeles del cielo
Editado: 13.07.2026