(serie recuerdos)- Recuerdos de Dioses - 4

XIII

HADES

Una vez escuche que Zeus tuvo una hija con Hera, llamada Angelos, criada por ninfas y mensajera entre el inframundo y el mundo de los dioses, para nosotros es una ayuda y guía, aunque existían mas dioses como Hermes desempeñan sus funciones siendo nuestros mensajeros pero hace un tiempo atrás, años, se descubrió entre los mitos la existencia de seres espirituales, diferentes a nosotros, y fue por la traición a nuestra especie cuando Urano se reprodujo con uno de ellos trayendo consigo un línea manchada, creado a los mestizos entre los ángeles e incrementando sus habilidades, se descubrió que al ser un dios del cielo y odiar a sus hijos quería que los dioses nos enfrentáramos con diferentes criaturas y lucháramos por el cielo, que nos matáramos como ratas. A la final Cronos destruyo a su propio padre, y mi hermano destruyo a nuestro trayendo consigo paz al cielo, la mitad es de ellos y la otra es nuestra, los tiempos cabian hasta que llegamos a este problema.

Toco suelo mortal, vestido como un simple mendigo entre túnicas desaliñadas y sucias. Las personas me pasan golpeando entre corridas, comienzo a mirar entre los escombros de una ciudad destruida, y personas matándose entre si, aunque no debería estar aquí, si no castigando a las almas en el inframundo, mi curiosidad se basa en arrebato. Me encuentro con una figura que llama mi atención, brillante mas que la de mi sobrina Atenea.

-¿Quién eres?- pregunto a la joven de cabello rubio y largo. Se asusta al verme y retrocede no sin darme cuenta que la gente pasa traspasándole toda. Un ángel. Vaya, vaya, vaya.

-¿Quién eres tú?, ¿Cómo puedes verme?

-Soy… un dios griego, y estas interrumpiendo que estos mortales crucen al mas allá- niega de inmediato.

-Yo solo protejo, y es mi responsabilidad velar por la vida y su futuro- me carcajeo con disgusto y mi sonrisa desaparece para mirarle mal.

Me aproximo y la tomo por el cuello para sacudirla.

-Yo que tu no me atrevería a enfrentar a un dios de la muerte, no sabes de lo que soy capaz. Puedo desaparecer tu existencia ángel.

-¡Suéltala!- grita una voz masculina que retumban mis oídos. Regreso a verlo y es otro ángel desafiándome con una espada. Pero este no es cualquiera, percibo su fuerza y tenacidad, una de un legitimo rey.

La suelto bruscamente sin quitar mi mirada en el otro angel con armadura dorada y blanca. La belleza huye desapareciendo. Es una pena porque despertó mi curiosidad en el mundo angelical.

-¿Acaso eres un rey?- pregunto sin vergüenza alguna.

-Si- sigue apuntándome con esa espada afilada y mas grande que mi brazo- e imagino que por tu forma siniestra eres un dios.

-Exacto, Soy Hades el rey del inframundo- pongo mis brazos atrás de mi y analizo con cuidado sus pasos- no es necesario llegar a estos extremos, como tu imaginaras, tus ángeles están interrumpiendo que algunos mortales mueran como esta predicho.

-¿Predicho?- se burla- no esta predicho todo Hades- finalmente baja su espada- nosotros solo cuidamos a los que aun deben vivir para continuar su linaje, mas aun no es mi culpa que te hayan contado mal.

Mi mirada es seria y desafiante. Nunca había tenido problemas, no uno como este, porque desconocía si los mitos eran verdaderos pero al serlo me enoja mas al no saber nada de estos ángeles y de como esta dividido el cielo y la tierra que los mortales pisan, a la final ellos vienen a mi reino cuando mueren porque solo existe uno.

Gruño y aprieto con fuerza mi mano por ser desafiado por un ángel y no cualquiera.

-Los ángeles no deberían intervenir en el mundo mortal- el niega aproximándose con cautela hacia mi apuntando su espada hasta mi mentón. Maldición debería matarlo y mandarlo al inframundo pero creo que es imposible. Por ahora.

-Los mortales son los únicos que no deciden ante los ángeles y dioses, al menos si están vivos nosotros intervendremos por su bien o mal. No retrocedemos mas bien deberías estar agradecido porque no te llagaran muchas almas al inframundo.

Sonrió con malicia y fulminándolo.

-Esta bien, parece que no tengo opción ángel desconocido, porque no hay reglas entre ustedes y nosotros por ahora pero algún día lo abra y todo cambiara.

Deja de apuntarme con la espalda y la guarda.

-Cuando eso pase estate seguro que mis ángeles cumplirán con las reglas, ahora vete hacer tu trabajo Hades que las almas en pena necesitan descanso ante el dolor que sufrieron en mundo mortal.

Se compadece de las malditas almas.

Eso no me gusta.

Nada.

Si solo pudiera ser más…más… más que mi hermano podria establecer mis propias reglas pero seria mi destrucción.

Parece aceptar mi silencio y se da la vuelta.

-¿Cómo te llamas?- pregunto antes que desaparezca. Se gira por un segundo brindándome su perfilada mirada de ojos claros como el cielo.

-Arcángel.

Semanas después, he aceptado no molestar mas en el mundo mortal y solo centrarme en mi reino, no voy a mentir que me encanta torturarlos mas que todo cuando se crean escenarios que resultan conmovedores pero son su destrucción al no salir de ellos.




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