HADES
“Los sátiros nunca serán convertidos en humanos”
Dije que no volvería a pisar suelo mortal pero creo que es imposible y difícil de resistirme por mis adentros me llama la atención muchas cosas, Adrián me obligo a conocer al sátiro cuyo habitad es la naturaleza, flores por un lado y ovejas por el otro. Esto parase un bosque encantado, donde reina la melodía y la lujuria. Camino descalzo entre césped marchito y verde, se oyen voces femeninas , específicamente risas. ¿Dónde esta ese sátiro?
“Las mujeres no deberían ser castigadas por su belleza”
Me aproximo despacio hacia el árbol, para esconderme y las doncellas no me miren, pasan riéndose, si sigo así no voy avanzar en nada y será en vano mi presencia aquí. Maldito sátiro si te dignaras en aparecer no estaría tan alterado.
-¿Quién eres?- pregunta una vocecita fina. Me volteo para cruzar miradas y me quedo mudo. Sin reacción alguna. Salvo que me caigo cuando piso una raíz enorme del árbol. Oh por los dioses griegos.
La doncella se acerca sutilmente y me evalúa antes de reírse e irse corriendo por un largo camino lleno de flores, de repente miro una granada en el piso aplastada con mi pie y se ve como el color se la sangre, sus semillas ruedan por mi manos. Y las palpitaciones no paran, de mi corazón no.
Acabo de quedar encantado por una belleza pelirroja.
-Me buscaba señor- una voz chillona rompe la magia del encanto.
Oh si el sátiro.
Y lleno de rulos en el cabello.
Parece un niño, inmaduro y sin nada de experiencia.
Voy a disfrutar destruirlo para que se moldee para mi.
-Antoine aproxímate- sonrió con malicia y el sátiro obedece y se arrodilla como puede con sus patas peludas de cabra. Sus ojos son azules y labios bien rosados lastima por que esa belleza se romperá para que se convierta en uno fuerte.
Recorro la palma de mi mano manchada de granada en su bonito rostro, y se mancha por el color de traición y del pecado.
Cierra los ojos asustado mientras disfruto de lo que hago. Bien por que así me gustan obedientes para que me sirvan en el inframundo.
-Tu primera tarea es seguir los movimientos de la doncella pelirroja porque la voy hacer mi reina.
Abre los ojos sorprendido.
-¿Cuál?- pregunta nervioso. Señalo el camino de flores. Tomo su quijada y la aprieto no tan fuerte.
-Mañana vendré por información y si no tienes nada hasta el mediodía, no estarás apto para ser mi empleado Antoine, oh dulce Antonio, oh dulce villano Antonie con cual te quedaras.
-Pero mi nombre es Antoine- me burlo parándome para limpiar mi mano en su esponjoso cabello.
-Demuéstrame de que estas echo, Adrián te recomendó.
Desaparezco.
**
“No cualquiera brilla de la nada”
¿Alguna vez conocimos gente mala?, ¿Alguna vez los mortales se preguntaran por los instintos de maldad?, ¿Alguna vez… podrían cambiar para un mundo mejor?
Los mortales no conocen el bien y el mal, no en esta época cuando apenas esta iniciando la civilización y la mezcla de muchas especies que dan vida. Bueno en este caso como soy un dios, uno difícil de complacer y matar, soy la viva imagen de destrucción, melancolía y maldad.
Es decir que no puedo albergar mas sentimientos que no sean solo oscuros, porque el que se aproxime solo será condenado. Oh eso pienso en estos momentos.
-Lo hice mi señor, la ninfa se encuentra en el bosque recogiendo flores. Anteriormente pude investigar que es hija de Zeus y Deméter según las demás doncellas dicen que le encanta pasar en los bosque recolectando la semillas de las flores, trae consigo el don de los cambios, es decir su belleza irradia con las estaciones.
Escucho con atención lo que dice el sátiro, mientras ya pienso en como secuestrar a una doncella que cautivo mi mirada, ja, si una que hipnotizo e hizo que tenga sensaciones irreconocibles que nunca había experimentado. Sera mi reina una que gobernara junto a mi por la eternidad.
-Sátiro, que te parece si te acercas a ella y tratas de hacerte su amigo- abre los ojos sorprendido por el cambio repentino de tema. No lo esperaba.
-Señor, soy un sátiro pero no soy tan popular como otros que andan en compañía de las hermosas doncellas.
-Es lo de menos, ¿Podrías hacerlo Antoine?- traga saliva nervioso fijándose en donde se encuentra por primera vez. En mi reino oscuro. Y mas pruebas vendrán.
Adrián lo analiza con cuidado mientras apunta algo en el pergamino .
-Lo hare señor, confié en mi- me regresa con seguridad la mirada y sonrió de lado.
Esto para nada es un juego porque lo estoy disfrutando.
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secuestro y amor prohibido, dioses griegos y ángeles del cielo
Editado: 14.09.2026