(serie Recuerdos) - Recuerdos de mi vida 1

XXVIII

Grecia

-Quiero que conozcas a mi padre – se me sale el alma ¡Dios mío! que miedo. Me vaya a mandar volando por estar con su hijo.

-¿Estás seguro? – no quiero, aunque debo si quiero casarme con él.

-Si, al cien, quiero que lo conozcas si nos vamos a casar.

-Casar – me emociono – ¿seguro quieres casarte conmigo?

-Si, en estos meses que hemos  pasamos juntos, te amo con locura.

-Qué lindo- me acerco y le abrazo por el cuello y él me coge de la cintura.

-Además jovencita usted se acostó conmigo y no me gustaría verla con otro, nunca.

-Que loco eres.

-Por ti si – le doy un beso en la frente –ve preparando vestido y peinando tus hermosas alas.

-Lo hare.

-¿Donde te gustaría que fuera?

-En este mundo humano, en un jardín de lavanda que sean blancas –me queda viendo sonriente.

-Ahí será entonces.

-¿En serio?

-Si – es sorprendente lo que dice ¿dónde  va encontrar un lugar que haya flores de lavanda y que sean blancas?

-Cambiando de tema. ¿Qué ha pasado con Alicet?- pregunto preocupada por ella, la verdad siento que nos ha estado mintiendo, pero no puedo reclamarle porque no tengo pruebas, y seguro algo oculta.

-Ella ha cometido un pecado y está siendo juzgada, Grecia, ahora está encerrada en los calabozos.

-¡Que!, ¿me podrías decir que fue lo que cometió?- pregunto. Como es que no me entere de esto.

-Se le encontró en la muerte de alguien humano y creen que fue ella,  el hijo que castigo no fue nada comparado con esto, no nos contó todo por temor de que vayamos a pensar mal de ella.

-Yo creo que ella no fue quién lo mato y lo del hijo….se ¿soluciono?- no pudo haber matado a alguien esto me parece extraño.

-Esa es tu palabra con la de muchos ángeles y lo del hijo si, pidió perdón.

-¿Cómo paso esto?, de seguro fue una trampa de alguien, es imposible, no entiendo nada. Quisiera verla.- Siento pena por Alicet ella es tan firme consigo misma, la veces que hemos vivido momentos juntas ella ha tratado de verse feliz porque mayormente pasa sola y triste.

-Ahora no es un buen momento – miro a Diocles y me pongo triste.

-Entonces voy a ver a Iris.          

**

Miro a Iris sentada en un tronco, pensé en ella y aquí estoy, se la ve triste y preocupada.

-Iris -le llamo pero brinca del  susto.

-Grecia, ¿Qué…qué haces aquí?

-Vine a verte, ya sabes lo de Alicet- pone cara de preocupación.

-¿Qué paso con ella?- parece que no sabe nada, miro sus ojos y algo oculta.

-Está encerrada en los calabozos angelicales.

-¿Qué hizo?, tenemos  que ir a verla- se desespera.

-No es posible, no podemos.

-Qué triste- cruza los brazos.

-¿Te encuentras bien?, estas pálida  y  muy extraña.

-Te soy sincera como amigas que somos sé que no me vas a juzgar- ahora que hizo, nunca la juzgaría, imposible veo que juega con sus dedos.

-Artemis me beso- se me para el corazón, ¡oh dios mío!, escuche bien, por todos los cielos, ese loco la beso.

-¡Ah!- se ríe un poco y no sé porque, no es chistoso que Artemis la haya besado.

-Si vieras tu cara, me da risa, esas señas que se te marcan en la frente. Jajajaja- le fulmino la mirada.

-No es broma lo que me dices, no es cierto Iris- nuevamente se pone triste.

-No, es de verdad ese loco me beso muy apasionadamente- la manera en la que me dice parece que le gusto así decido preguntárselo.

-¿Y a ti te gusto ese beso? – ¡hay dios mío que pasa aquí! Artemis es malo y no quiero que Iris salga lastimada creía que él podía amar pero me doy cuenta que no o sí. ¿Él malo se enamora?

-No lo sé – sí que le gusto porque veo que duda mucho.




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