(serie Recuerdos) - Recuerdos de mi vida 1

LXII

Después de terminar de comer con Henry nos dirigimos a un bar- no tengo ánimos quiero ir a descansar a casa. Pero viendo que él quiere divertirse, no le digo nada porque ha tenido unos días difíciles.

Entramos al bar y camínanos en dirección a donde se encuentra su amigo de  la infancia, él me agarra de la mano muy fuerte y quiero zafarme, porque estoy actuando así, no se lo merece.

-¿Quieres Vodka?- me pregunta y nos sentamos en los esponjosos asientos.

-No Henry- rechazo la copa que sirvió su amigo Carlos.- Esta bien si quieres irte me avisas no más.

-Tranquilo divirtámonos- me acerco y le doy un ligero beso en los labios.

-Así no se besa- me toma de las mejillas y me estampa sus labios haciendo que lo bese profundamente.

-Wau- digo boquiabierta cuando termina.

-¿No quieres bailar?- pregunta emocionado.

-No, estoy cansada- se levanta y decide ir a bailar solo.

Una hora después decido irme, veo de lejos a Henry chismeando con sus amigos y siento que estoy demás,  así  que mejor desaparezco no sin antes llamarle al teléfono.

-Isa…bella- parece borracho será que me voy con él.

-Me voy Henry a casa necesito descansar- bostezo.

-Te…chel, llevo perdón.

-No Henry, ¿no quieres que te lleve yo?- le pregunto.

-Carlos me va a llevar- me regresa a ver y me acerco hacia ellos. Apago el celular.

-Estas seguro, mejor te llevo yo Henry.

-En taxi.

-En tu auto- digo un poco enojada.

-Ya te dije que Carlos me lleva- dice entre dientes.

-Bien, no me  estarás echando la culpa de que no me preocupo por ti- le fulmino la mirada y decido irme.

Alicet

Salgo de la ducha y miro el vestido que Santiago me dejo encima de la cama.

-Porque todos actúan extraño hasta él. ¡Dios!

Santiago me termino diciendo que tenemos una cena y que debo ponerme linda. Con las ganas que tengo claro que no, observo el vestido y me doy cuenta que es de ceda color piel y tiene descubierta la espalda. Me lo pongo y me doy cuenta que mi interior no me favorece se me ve, así que decido quitármelo. Lo guardo en el bolsillo seguro de mi chaqueta.

-No tengo maquillaje, cierto mi bolso donde lo deje- recuerdo haber traído un labial color pálido. Me pongo y me veo  muy natural hace tiempo que no me veía así sin nada de maquillaje. Cojo la secadora que esta guardada en el gabinete; ¿que hace una secadora de pelo aquí? seguramente es de la señora Johnson, la enchufo y me seco el cabello. Después salgo,para rematar no hay nadie en este hotel. Eso me estresa, marco el número de  Santiago y este me manda a buzón. Me doy cuenta que ya oscureció, abro la puerta y visualizo el hermoso paisaje oscuro, a lo lejos luces se asoman e imagino que están ahí.  

-¡Por fin!- veo que todo está decorado y hay poca gente. Desearía que Grecia o Iris estuvieran aquí. La decoración esta bonita, el lago esta de colores seguro hay focos ahí.

Me quedo parada y electrificada cuando todos me regresan a ver. Que pasa acaso me veo muy provocativa. Doy unos cuantos pasos y el camino se enciende.

-Bienvenida me dice el señor Johnson.

-Gra...gracias- me pongo nerviosa.

-Sigue- me dice en el oído- te vas a encontrar con una sorpresa. - Veo a todos a mí alrededor y no sé quiénes son. El corazón me palpita.

Camino hasta el fondo y Santiago con traje se ve guapo y sexi más si tiene metidas las manos en los bolsillos. Cuando ya estoy frente a él;  sonrió y le pregunto- ¿por qué  todo esto?- pero el me calla con un–shh.

Se arrodilla en el suelo y no puedo creerlo-se mi esposa Alicet- siento nauseas, mi cuerpo esta con la piel de gallina y estoy demasiado nerviosa- me tapo la boca de la sorpresa.

-Que- es lo único que digo, a quien se le ocurre decir eso.

-Se mi esposa- sus palabras  fueron claras, siento alegría y a la vez miedo. Todos los recuerdos que hemos vivido se me vienen a la cabeza y me pongo la mano en el pecho regreso a ver a todos que están esperando por una respuesta. Si estuvieran mis amigos aquí sería más fenomenal.

-Si- digo finalmente, porque lo amo y soy feliz con él.

Grecia

Mis lágrimas caen y siento que estoy siendo infiel a esto, no me siento al mil, extraño mucho a Diocles porque acepte estar con Henry, le estoy haciendo daño.

-Qué triste, estoy sola – regreso a ver a la ventana  y me pregunto dónde estará Alicet porque no viene.

Escucho el timbre y me levanto para abrir.

-Henry- digo sorprendida de verlo borracho en mi puerta-¿qué haces aquí?

-Carlos me trajo, me está esperando abajo. Tengo que decirte algo.

-Dímelo- le observo y está todo sudoroso.




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