Shine

CAPÍTULO 11

Abro los ojos, es de día, el sol brilla mucho, miro mi reloj, son las 10: 20, quiero moverme pero tengo el brazo de Harry encima, me abraza, está profundamente dormido, prefiero no molestarlo, cierro los ojos y me vuelvo a dormir, es la única vez que lo tendré así, da igual todo, ahora sólo me relajaré.

 

– Clary despierta – abro los ojos – hola, ya es tarde, tienes que levantarte.

 

– ¿Qué hora es?

 

– Van a ser las dos.

 

– Ya voy, dame cinco minutos.

 

– Nada de eso, levantate, vamos a salir.

 

– Harry, déjame dormir.

 

– No, es tarde – me toma en brazos y me lleva al baño, se mete a la ducha conmigo en brazos y abre al agua helada.

 

– Ya, ya desperté, cierra la llave, esté fría – escondía mi cara en su pecho.

 

– Te hace bien para la circulación Claire, ya sabes es hora de salir – cierra la llave y me deja en el suelo, estamos empapados; su rostro esta mojado, su pelo también, se ve tan joven, tan risueño, tan hermoso, esos ojos están mas verdes que nunca y sus labios se tiñen de un color morado leve por el frío, no quiero dejarlo ir.

 

– Tengo frío – me abraza. Ambos estamos mojados y fríos, ese abrazo no ayuda – Harry, no siento mis manos.

 

– Lo siento, te traeré una toalla – se va y vuelve con una toalla – ven aquí – me envuelve con la toalla, me seca el pelo, la cara.

 

– Gracias.

 

– Tus labios se estan poniendo morados.

 

– Es tu culpa, no vuelvas a hacer esto, menos aquí, el agua es muy helada.

 

– Lo prometo – sus ojos no se despegaban de mi.

 

– Harry… tienes que ir a cambiarte.

 

– Si, ya voy – sus brazos aún me sostenían con fuerza – ya me voy – me soltó y se fue; ¿qué fué eso?, sólo somos amigos, ¡ya quítatelo de la cabeza!, no volverá a haber un beso ni nada y punto Claire.

 

Pasamos el resto de la semana juntos, salimos, jugamos, salimos con mamá, salimos con los Millers. Scott nos llevó al mirador de Shine, él tenía razón, estaba lleno de flores, todos la recordaban y tomaban ese mirador como de ella, fue muy bonito ir allí. Nos divertimos mucho. No volvimos a hablar de lo de Shine, pero por lo que vi a Harry le hizo bien osltar ese peso tan grande que llevaba.

 

– ¿Lista?

 

– Hora de irnos cariño.

– Esa es mi chica – pongo los ojos en blanco – sigues siendo mi chica, aunque me pongas los ojos en blanco.

 

– Buen viaje mis niños, llamenme cuando lleguen para estar tranquila.

 

– Te llamo apenas aterricemos, tranquila mamá, todo estará bien, vuelvo pronto a casa, te quiero mucho.

 

– Y yo a ti amor… Harry cuida a mi niña.

 

– Con mi vida.

 

– Gracias por venir y no dejes de hacerlo.

 

– No dejaré de venir, lo prometo… muchas gracias por todo.

 

– De nada hijo, es lo que hacemos por la familia.

 

– Ahora eres como mi madrina.

 

– Algo así.

 

– Bueno madrina, gracias por todo.

 

– Cuando quieras hijo, llama de vez en cuando para saber de ti.

 

– Llamaré – se abrazan.

 

– Tengan un buen viaje – abrazo a mamá.

 

– Ten cuidado, cuidate, nos vemos pronto – nos vamos.

 

– Ahora empieza la diversión, ¿le dijiste a tu mamá?

 

– Si, no contestará a nada, no hablará.

 

– Harry, Claire, ¿qué tal las vacaciones?

 

– Geniales, gracias.

 

– ¿Ahora a donde van?

 

– A LA, gracias chicos, nuestro vuelo sale en cinco minutos, tenemos que abordar, que tengan un buen día – entramos a la sala de embarque.

 

– Eran muchos.

 

– No tantos, tranquila, todo estará bien… ven aquí – me envuelve con sus brazos – yo te voy a cuidar, nada te pasará.

 

– Lo sé, eres un gran amigo.

 

– No soy un gran amigo, soy el mejor – levanto mi cabeza y lo miro a los ojos.

 

– Si Harry, eres el mejor amigo del planeta.

 

– Eso está mucho mejor, vamonos a casa, están embarcando.

 

 

El viaje fue largo, pero no tanto. Miramos peliculas, converzamos, cenamos y estuvimos tomando el consejo de Shine, intercembiar ideas para una nueva canción, creo que será una muy bonita, en fin, pasada las 21:00 llegamos a LA, había mucha gente en el aeropuerto, pero más que nada muchas cámaras, era frustante, no podiamos hacer nada, a penas llegamos a recoger nuestras cosas llegaron los guardaespaldas de Harry. Su mamá y Stu estaban esperandonos en el auto, mucha gente le pidió fotos y autografos a Harry, esto sigue siendo un caos al que no me acostumbro.




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