Aquella sensación fría y húmeda calaria en lo más profundo de su ser, sin embargo, al intentar moverse no percibió ninguna reacción. Es como si de repente todo su cuerpo estuviera completamente dormido, aun así, este intentaba moverse en cualquier dirección, presa del pánico que implicaba aquella sensación de hundimiento en el agua que le hacía creer que se estaba ahogando... Hasta que una respuesta, tan ambigua como la fuente de la misma, lo haría entrar en razón
¨Despierta, forjador. El hierro de tu alma aún no ha sido templado, pues llevas la marca del herrero que murió sin apagar sus brasas. No te pido que salves el mundo... solo que evites que se extinga la última brasa. Solo tú puedes portar el Saber que se perdió en las tierras del polvo de estrella. El resto tendrás que descubrirlo por ti mismo. Y recuerda: el verdadero herrero no forja solo espadas... forja destinos.¨
Una corriente invisible lo arrastró con fuerza. Ante él, una luz tenue creció hasta convertirse en un blanco cegador. Cuando recuperó la vista, el mundo había cambiado, estaba en un bosque. El aire olía a humo y resina quemada. Frente a él, a solo unos pasos, una chica de su edad se tambaleaba. Cabello largo y plateado, ojos azules cargados de agotamiento y una esperanza casi desesperada, tez pálida como la de un fantasma. Vestía un traje blanco que apenas le llegaba a las rodillas y una capa rojo intenso.... Y aparentemente habiendo logrado al fin algo, vería como el brillo empezaba a abandonar su mirada
¨Si sois real... Salvadlos.¨
El muchacho, vestido con su buzo escolar rojo bermellón, anteojos rectangulares multifocales y zapatillas rojas, reaccionó por puro instinto. Corrió hacia ella y la sujetó antes de que golpeara el suelo. De cerca, la chica emanaba una tristeza profunda, casi palpable, como si cargara un peso invisible. Aun así, este la reposaria con cuidado en el suelo mientras se quitaba la mochila para ver si tenía algo que fuera de ayuda. Entonces llegó el dolor.
Un latigazo brutal le atravesó la cabeza. Por un instante vio la imagen borrosa de un hombre con el rostro cubierto, empuñando un arma y gritando palabras que se perdían en un zumbido ensordecedor. Para cuando volvió en sí, solitaria un fuerte quejido mientras sujetaba su cabeza, presa del dolor.
¨¡AHHHH! ¡MI CABEZA! ¡LA CONCHASUMADRE!¨
Se golpeó la frente contra la tierra, respirando entrecortado. El mundo daba vueltas. Se dio una fuerte bofetada para despejarse y volvió junto a la chica: Al sujetar su brazo, notaría que este empezaba a hacerse frio rápidamente, su pecho se hinchaba y se encogía, lo que indicaba que aún respiraba, sin embargo, su respiración parecía disminuir poco a poco, como si algo le estuviera quitando la vida de entre las manos. A pesar de no recordar mucho sobre medicina, recordaba que había 3 cosas que hacer en situaciones como esa Tras concentrarse para saber qué debía hacer, este seguiria tomandole los signos. Sin embargo, cuando se estaba preparando para darle RCP (Mentalmente más que nada, ya que en el fondo sentía que nunca había hecho eso antes), un extraño estruendo empezaria a retumbar: Frente a ellos se alzaba un orco de casi catorce metros, piel verde grisácea, músculos hinchados y un garrote del tamaño de un árbol joven..
¨Ещё один защитник человеческой принцессы? Ты выглядишь тоньше, чем тот чернокожий парень, которого я видел раньше.¨
(¿Otro campeón de la princesita humana? Te ves mas escualido que aquel negro de antes)
Diría el imponente Orco, garrote en mano, con una sonrisa maliciosa y arrogancia en la voz
¨... Ay mamà¨
El orco inclinó la cabeza y soltó una carcajada gutural. El muchacho no esperó. Agarró su mochila con una mano, cargó a la chica al hombro con la otra y echó a correr como nunca antes en su vida. Las piernas le ardían bajo el peso extra, pero el terror le daba fuerzas. Su tez trigueña empezaría a palidecer mientras aquel monstruo colosal avanzaba paso a paso hacia ambos. El chico miraria de reojo al Orco, mismo que cada zancada parecía acercarse más. Aprovechando las burlas de la criatura, se echó a correr sin mirar atrás, buscando por todos con la mirada algún lugar donde correr mientras su primer desafío real, en aquel mundo al que no pertenecía, le daba la bienvenida a aquel salvaje y valiente nuevo mundo:
¨Так вот как всё будет, да?! Давай, Сэйбер! Посмотрим, правда ли то, что рассказывал человеческий король о «перевоплощённых монстрах»! Покажи мне, на что ты действительно способна, «Небесная Чемпионка»!¨
(¡¿Con que así serán las cosas, eh?! ¡Adelante, Saber! ¡Veamos si las leyendas que el rey de los humanos afirmaba sobre los ¨Monstruos reencarnados¨ son verdad! ¡Demuestrame de lo que realmente eres capaz ¨Campeón celestial¨!)
Dicho y hecho, el Orco empezaria a perseguirlo bastante de cerca, solo quedándose poco a poco atrás por la enorme espesura del bosque. El chico respiraria tan profundo como podia para tratar de no perder el aliento y mantener su máxima velocidad, sin embargo, un silbido cortó el aire. El chico miró por encima del hombro justo a tiempo para ver un tronco entero volando hacia él. Se congeló por una fracción de segundo. Tropezó y cayó de bruces, salvándose por centímetros. El impacto levantó una nube de tierra y hojas. A unos metros, vio una irregularidad en el suelo: un hueco estrecho, como una madriguera abandonada. Sin pensarlo dos veces, arrastró a la chica hacia adentro. Apenas entraron, el garrote del orco golpeó donde habían estado, haciendo temblar toda la tierra. logrando esquivar por muy poco aquel golpe del colosal bruto, quien rápidamente pasaría a escarbar con la mano, mientras su expresión pasaba de eufórica y arrogante a frustrada y molesta al ver que el chico se estaba escondiendo en vez de pelear.
¨Эй! Вернись сюда, сопляк! Встреться со мной лицом к лицу, трус! Вернись и сражайся, насекомое!¨
(¡Oye! ¡Vuelve aquí mocoso! ¡Enfrentame cara a cara cobarde! ¡Regresa y pelea, insecto!)
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isekai o reencarnación en otro mundo, accion aventura, sci-fi
Editado: 01.08.2026