Si fue real

Prólogo

Yo estoy aquí.
Eso debería ser suficiente.
La veo moverse por la casa con la naturalidad de siempre, como si nada se hubiera roto. Como si no hubiera huecos en los días ni silencios que pesan más de la cuenta. A veces me habla sin mirarme; otras, me busca con los ojos como si temiera encontrarme.
Nunca sé cuál versión de mí espera.
Ella recuerda que me ama. Recuerda que íbamos a casarnos. Recuerda la promesa. Lo que no recuerda —o no quiere recordar— es por qué a veces su familia baja la voz cuando pronuncian mi nombre, o por qué evitan mirarla cuando pregunta cuándo volveré.
Dicen que estoy lejos.
Yo no los contradigo.
Camino a su lado mientras fingen normalidad. Me siento cerca cuando el cansancio la vence. La escucho llorar en silencio, convencida de que nadie la oye. Si soy un recuerdo, entonces recuerdo demasiado. Si soy una invención, entonces sé cosas que ella no ha dicho en voz alta.
A veces me mira como si dudara de mí.
Como si intentara decidir si soy real o solo una forma de no estar sola.
No la culpo. Hay días en los que incluso yo dudo. Hay momentos en los que mi presencia se siente ligera, casi inexistente, y otros en los que ella puede sentirme tan cerca que se estremece. No la toco. No porque no quiera… sino porque no sé qué pasaría si lo hiciera.
Tal vez desaparecería.
Tal vez ella despertaría.
Así que me quedo justo aquí, en el límite. Ni demasiado real para romperla, ni demasiado irreal para perderla. Si soy su locura, entonces la amaré desde ahí. Si soy su verdad, esperaré a que esté lista para verla.
Mientras tanto, existo en su duda.
Y mientras ella se pregunta si me imagina,
yo me pregunto cuánto tiempo más podré seguir aquí
sin que alguno de los dos recuerde demasiado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.