ALEXANDER
Agarré la llave de mi auto y salí molesto de mi apartamento. Daniela se había atrevido a llevar a Diego a nuestra casa y en dónde está mi hermana, esa mujer está loca. Subo al auto, le envié un mensaje a mi abuela para que estuviera pendiente de cualquier cosa hasta que yo llegara. Había tráfico, así que opté por agarrar otra vía y salir de esta locura. Llegué a la casa de mi madre y estaba su auto junto al de mi hermano, me bajé y entré hecho una furia. Ross no estaba, era lo mejor, mi abuela está discutiendo con mi madre, mi hermano las observaba desde el sillón riéndose, era un completo desgraciado, mi madre me mira.
—Llamaste a Alexander, eres única mamá, él ya no vive aquí, no tiene derecho a nada —Mi madre habla como si yo fuera un mueble más en esta casa.
—Dímelo a la cara madre, estoy aquí —Sus ojos me observan con molestia y no puedo creer hasta donde ha llegado todo entre nosotros—. Si decides meter a este asesino aquí. Ross se irá conmigo.
Mi hermano se levanta molesto y se acerca
—Cuida la forma en que me hablas, hermano —Me amenaza.
—No te tengo miedo, me da pena verte en esta situación.
Cuando va a hablar, mi madre se adelanta.
—Esta es mi casa y si quiero que Diego se quede, lo hará, nadie me lo va a prohibir, ni tú.
—Está bien, iré por Ross, se irá conmigo hoy mismo. La escoria que tienes como hijo es un asesino. Por su culpa muero, está loco y necesita ayuda —Su reacción me afirma que siempre lo supo— ¡Qué estúpido fui! Estabas al tanto de todo lo que esté imbécil hacía.
No puedo seguir perdiendo el tiempo en ellos dos. Me apresuro a buscar a Ross. Me detengo frente a su habitación y me calmo primero, no quiero que me vea en este estado. Abro la puerta y Ross está viendo la televisión, beso su mejilla y comienzo a guardar sus cosas en la maleta. Mi madre aparece llorando y me suplica que no lo haga, la ignoro aunque me duela verla de esa manera. Cargo a Ross y salimos. Mi abuela mira la escena con tristeza.
—¿Abuela?
—Vete y protege a mi nieta. —Sus ojos se llenan de lágrimas— Estaré bien.
Asiento y salgo de la casa. Subo a Ross al carro.
—¿Dónde vamos, hermanito?
—Vivirás un tiempo conmigo mientras nuestra madre trabaja ¿Quieres? —Asiente feliz y me abraza—. Iremos por pizza y a casa.
Ella es lo más valioso que tengo, no voy a permitir que nadie le haga daño, ni siquiera mi propia familia. Compramos la pizza y la dejo en el asiento de atrás. Es la primera vez que traigo a mi hermana a mi departamento. Bajamos y agarro la maleta, ella está emocionada y me hace feliz verla de esa manera. Entramos al edificio y Ross brinca de un lado al otro. Que bueno que no le allá afectado estar lejos de nuestra madre y espero que los días después sea así, no quiero tener que explicarle la situación incomoda de nuestra familia.
Abro la puerta y entramos. Enciendo las luces de la sala y dejo la caja de pizza en el mueble, mientras voy a la cocina en busca de jugo para acompañar la pizza. Llevo todo a la mesita y abrimos la caja de la pizza, el olor me abre el apetito y comenzamos a comer. El celular suena y al ver, es mi madre. Ignoro la llamada y lo apagó. Estoy seguro que no será la única llamada que me hará.
Terminamos de comer y Ross se acomoda en el mueble para ver la televisión. Mientras que yo me dispongo a seguir trabajando en unos asuntos de la empresa, necesito dejarle todo en orden a Ignacio antes de irme a España.
Las horas pasan y al ver a mi hermana, observo que se ha quedado dormida. Cierro la laptop y me pongo de pie. La agarró y avanzo hasta mi habitación, acomodándola en la cama. Regreso a la sala y me quedo viendo una película de acción, miro la hora en mi reloj y son las seis de la tarde. El timbre suena y me levanto, me parece extraño recibir visitas y más a esta hora. Nadie sabe mi dirección, ni siquiera mi madre. Al abrir, me sorprendo al encontrar a Serena. Me hago a un lado y la hago pasar..
—¿Que haces aquí, Serena?
—¿Ross está contigo? —Asiento—. Tu madre me llamo desesperada, me dijo que te habías llevado a Ross. Fui a su casa y me sorprendió encontrar a Diego allá. ¿Que está pasando, Alexander?
—Mi madre está loca al igual que mi hermano. —Nos sentamos y le cuento lo que me guarde para mí para no perjudicar a la familia—. Diego fue quien provocó en accidente que tuve, Serena —Ella abre los ojos, sin creer lo que le estoy contando—. Y lo que más de dolio fue saber que mi madre sabía todo. Lo supo desde un principio.
—Me sorprende hasta donde ha llegado el amor que siente por Diego. Es enfermizo.
—Los dos necesitan terapia.
—Por lo menos pudiste sacar a tu hermana de esa casa.
—Si.
Hablamos de Ignacio y me hizo saber que hablaría con el y así solucionar el problema que tenemos. Aunque le agradezco su ayuda, se que no logrará nada. Conozco a Ignacio y se lo orgulloso que suele ser a veces. Nos despedimos con un corto y rápido abrazo. Aunque seguimos siendo amigos, hay un línea que no volveremos a cruzar de nuevo y es lo mejor. Llevo los platos a la cocina y me dirijo a la habitación. Ross sigue durmiendo, me siento y acaricio su mejilla. De los tres, ella es la que más se parece a mi padre. Es hermosa y tiene un corazón de oro Por eso la protegere con mi vida.
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Editado: 15.01.2026