VIOLETA
Me encantaba la manera tan jovial como Florencia es. Es una mujer que sabía aprovechar la alegría de sus años, contrató estilista y maquilladora para la cena por su cumpleaños. Estábamos sentadas las dos en su cuarto mientras nos arreglaban y nos consentía. El vestido que eligió para esta noche es hermoso. Me gustaría llegar a su edad con esa actitud y belleza. Le traen su vestido y la ayudan a ponérselo. Al verla me quedé corta, está muy guapa.
—¿Cómo me veo? —Sus ojos brillan y da una vuelta para lucir su vestido.
—¡Estás hermosa! —Doy saltitos emocionada y me reprende por mi euforia—. Creo que más de uno quedará impresionado con tanta belleza, puedes encontrar a tu amor hoy —Ella comienza a reír, mientras niega.
—No, hija —toma mis manos—. Creo fielmente que el amor solo se encuentra una sola vez. Constantino era un hombre excelente, me dió todo lo que quiso y me hizo la mujer más feliz del mundo, pero un cáncer me lo arrebató de mis manos, dejándome con un corazón roto. No voy a amar a otro hombre igual. Además, estoy mejor sola.
—Te entiendo, no sabes cuánto.
Me coloco mi vestido, ella empieza a chillar y a decirme lo guapa que me veo y lo tierna que luzco con mi barriga. Nos terminan de arreglar y nos dejan solas. El ama de llaves le informa que ya están empezando a llegar los invitados, toma mi mano y bajamos a la sala. Ella comienza a saludar a sus amigos y a unos que otro conocidos. Le digo al oído que iré en buscar a Max, ella asiente. Observo todo a mi alrededor y no lo veo. Siento cómo alguien me agarra de la cintura, cuando me giro una sonrisa aparece en mi rostro, me lanzo a sus brazos, ella comienza a reír.
—Estoy muy molesta contigo, al igual que Martin. No has vuelto a ir al restaurante, todos están locos por verte y ver cómo crece el sobrino —dice Victoria.
—Lo siento, tu amigo me tiene atrapada.
—Y será así, por mucho tiempo, deja de molestar a mi chica —Max aparece detrás de mí y me rodea la cintura.
—¿Tu chica? En tus más locos sueños, querido.
Y como siempre, comienzan a discutir en plena fiesta, sé que lo hacen por juego, pero igual los trato de calmar. Florencia informa que ya la cena está lista y que podemos pasar al comedor, me siento entre Victoria y Maximiliano, la fiesta es agradable y hermosa, hubo risas y Florencia está feliz de tener a las personas que ella más aprecia en esta cena. Terminamos de comer y luego nos dirigimos al jardín. Nos sentamos algo apartado de todos, Max, Victoria, Matías y yo.
—Abriré otro local en México, espero que puedas ir y ser parte de ello, Violeta —Casi me ahogo con una galleta que estaba comiendo.
—¿Estás bien? —Maximiliano me da unas palmaditas en la espalda.
—Sí, sí —miró a Matías—. Espero que la construcción del restaurante dure por lo menos dos años, para prepararme.
Todos comenzaron a reír, pero la realidad era otra, no me siento preparada para volver a ver a Alexander, mi corazón lo sigue amando a pesar de todo lo que me hizo, si lo volviera a ver caería en sus brazos. Victoria y Matías eran socios, tenían un restaurante muy popular donde van las personas más importantes de toda España, pero he notado que Matías ve de una manera extraña a Victoria, no sé si son imaginaciones mías, pero es lo que noto. La gente se fue despidiendo de Florencia y solo quedamos los más allegados, ella viene hacia nosotros y comienza a contarnos una anécdota con su esposo, por un momento se quedó en silencio, una lágrima rodó por su mejilla, me acerco y le agarro la mano.
—Estoy bien —se limpia el rostro—. Es inevitable no extrañarlo y menos en estas fechas.
La abrazo, ha sido como una madre para mí, es una mujer encantadora y amorosa, la admiro mucho.
Me duele mucho la espalda y quiero descansar. Me despido de todos y Maximiliano se levanta para acompañarme. Llegamos a mi habitación y, sin saber por qué, me abraza, se queda un rato así, cuando se aleja, me queda mirando. Me alejo de él, no quiero que se haga ilusiones conmigo, no estoy lista, él besa mi mejilla y se va, entro al cuarto y cierro la puerta. Me siento en el tocador y comienzo a quitarme el maquillaje, me quito el vestido con cuidado y voy al baño, me lavo la cara y me cepillo. Busco el teléfono y decidí revisar mis redes sociales, escribo el nombre a Alexander, había cosas que decían sobre él, malas como buenas, pero hay un artículo que me llama la atención, con Serena, necesito olvidarme de él y lo mejor es saber cómo fue su compromiso, abro el Link.
"El empresario multimillonario Alexander Montecarlo, sorprendió a sus amigos íntimos al anunciar que nunca hubo ni habrá un compromiso con la modelo Serena Jenner, dejando en conmoción a su madre. Jamás han aclarado su situación sentimental, después de la muerte de su esposa, siempre se le ha visto con la señorita Serena, pero al parecer no hay amor, solo una simple amistad. Espero que pueda conseguir el amor muy pronto, pero hace unos meses se le vió con una chica desconocida, espero que podamos volverlos a ver"
No se va a casar, pero Ignacio estuvo en esa cena, ¿Por qué jamás me comentó de todo lo que pasó? Lágrimas empiezan a salir, no está comprometido con Serena, jamás lo estuvo, una sonrisa aparece en mi rostro. Bajo mi mano a mi vientre, todavía lo sigo amando, todavía mi corazón sigue latiendo por él y siempre será así, no quiero otro hombre, lo quiero a él, él me enseñó a amar de verdad. Me protegió y aunque todo entre nosotros terminó de una forma terrible, eso no quiere decir que no pueda haber una oportunidad para que mi hijo tenga la dicha de poder tener a su padre cerca. Pongo a cargar el teléfono, me acuesto y me quedo un rato pensando en todo, en Alexander, mi hijo y lo que quiero hacer, seguir a mi corazón que me da la opción de poder formar una familia y ser feliz, sin mentiras, sin odio o rencor, solo nosotros dos, amándonos.
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Editado: 15.01.2026