Si fueras ella

CAPÍTULO 100

ALEXANDER

Llegó el día de mi viaje a España, había dejado a Ross con Serena en mi casa, me ayudaría con su maleta y a arreglarle la ropa que se iba a llevar. Desde que pasó el inconveniente en la cena que organizó mi madre, decidimos no dejar que nos vieran juntos. Estaba en la empresa arreglando unos papeles, no le dije a Ignacio a dónde iría, lo prefiero así, solo le dije una que otras indicaciones referente a la empresa y ya.

Además, no me preocupaba mucho, sabía que podía confiar en Ignacio con los ojos cerrados, era un gran amigo a pesar de todo. Eran las ocho de la mañana, el avión privado de la empresa ya estaba listo, salíamos a las 10, agarré unos papeles que me llevaría y salí de la oficina, mientras que caminaba hacia la salida siento que me llaman y al mirar, era Sara.

—Pensé que no te ibas a detener. —intenta tocarme pero no sé lo permito.

—Estoy apurado, lo siento.

No dejo que me responda y me voy, no quiero más problemas, me subo al auto y manejo a mi casa. Tenía el pasaporte de Ross y el mío, llegue al departamento y me bajo. Agarro las cosas que me traje de la oficina y abro la puerta, escucho su risa que viene del cuarto, dejo todo en el mueble y sale Serena, se acerca y me saluda.

—Todo está listo, tenga un buen viaje.

—Gracias, Serena.

—Sabes que siempre te ayudaré en todo lo que pueda —Me da una sonrisa y sale, cerrando la puerta.

Me dirijo al cuarto y Ross está viendo la televisión. Busco mi maleta y comienzo a acomodar mi ropa, no llevo muchas cosas, ya que será un viaje corto, guardó los papeles y listo, todo está terminado. Voy al baño y me cambio de ropa, me lavo la cara y así poder quitarme un poco el sueño que tengo, además de que estoy cansado.

Ross y yo salimos de la habitación, ella se sienta en el mueble y voy en busca de algo en la cocina. El chófer aparece y le ordeno que vaya bajando las maletas, tomo la mano de mi pequeña hermana y salimos del departamento.

Subimos al auto y vamos directo al aeropuerto, le doy unas galletas a Ross para que coma, había un poco de tráfico, pero no tanto para preocuparse, llegamos y salimos del auto, cargo a Ross y entramos en el aeropuerto. La chica que está a cargo de nuestro viaje nos saluda y nos hace subir en el avión, saludo al capitán y Ross corre hasta estar dentro del avión. Nos sentamos y esperamos que prepararen todo para poder despegar, mi hermana comienza con sus preguntas, la chica nos pide que nos pongamos el cinturón y ella ayuda a Ross, cuando estamos todo listo, el avión comienza a moverse.

El viaje a España será largo y tedioso, el viaje más largo que he hecho, le paso la laptop a mi hermana y le pongo su película favorita. Las horas pasan y no dejo de pensar ni un minuto en Violeta, mis ganas de verla aumentan cada día, la extraño mucho, ojalá pudiera verla y pedirle perdón por todo lo sucedido, ruego a Dios tener la oportunidad para hacerlo. Cierro los ojos y me quedo dormido.

****

Al despertarme, veo a Ross y todavía sigue despierta y está jugando en la laptop, llamo a la Lucia, así se llama y le pido que me prepare algo para comer, estos días me he sentido un poco raro y a la vez extraño, nunca he sido de mucho apetito, pero estos días he estado comiendo mucho, hasta las comidas que me parecían desagradables. Dije que iría a ver al Doctor y se me pasó por este viaje, al regresar es lo primero que hare, me traen la comida y le doy las gracias, le digo a Ross que apague un momento la laptop y así podrá comer, porque si no, no lo hará.

Cuando se terminó todo, le regresé su laptop, ella comenzó de nuevo a jugar mientras que yo empecé a trabajar, le envió a Ignacio para saber de la empresa y de algunos negocios que dejé a su cargo. Lo noto más cambiado conmigo, para bien, pero eso no quita que esté molesto con él todavía por su actitud conmigo sin saber la razón. Pero ya después íbamos a tener tiempo para hablar y solucionar las cosas, es mi mejor amigo y no quiero que una amistad de tanto años como la nuestra se acabe por un inconveniente, no lo merecíamos. La chica regresa y se lleva todo, me guiña un ojo y yo la ignoro, no deseo estar con nadie más que no sea Violeta, es la mujer que deseo tener hasta que sea viejo, porque la amo, me enamoré como un idiota de esa pequeña que llegó para hacer de mi vida una montaña rusa.

Solo espero poder volver a verla y así explicarle toda la situación y que la manera como le hablé y la traté tiene un porqué, si ella me da esa oportunidad daré mi vida para hacerla feliz y poder expresarle todo mi amor de las mil maneras posibles. Las horas pasan rápido, cuando vemos ya estamos por llegar a España. La gala sería al día siguiente, era lo mejor, así podíamos descansar un poco. Nos colocamos los cinturones, el avión aterriza y esperamos que nos indiquen que podemos bajar. Cuando está todo listo, la chica abre la puerta y tomo la mano de Ross, las maletas son llevadas a la entrada del aeropuerto donde nos esperan para llevarnos a nuestro hotel.

Subimos a la limosina y Ross se asombra de todo, jamás había venido, cuando lo iba hacer mi papá tuvo un infarto que le causó la muerte. Llegamos al hotel, la recepcionista nos indica cuál será nuestra habitación, llama a un chico de mi edad y él nos lleva a nuestra suite. Al llegar abre la puerta y entramos. Estoy cansado, solo quería dormir y poder estar lo bastante bien para poder ir a la gala, el dolor de la espalda no lo aguanto, me bebo una pastilla y así aliviar lo que siempre en mi espalda. Ross está feliz de estar aquí, y amo verla sonreír de esa manera.




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