VIOLETA
Me despierto por un fuerte grito proveniente de la habitación de Florencia, me pongo de pie toda apurada para saber qué es lo que está pasando. Me dirijo en medias a su habitación y cuando entro, está arriba de la cama, con uno de sus tacones apuntando hacia una esquina del armario.
—¿Estás bien? —Me acerco a ella y me hace subir a la cama.
—Acabo de ver una fea y horrible cucaracha. Hablaré con las chicas, ellas saben muy bien que no me gusta cuando no limpian bien, porque si salen, esa es la razón ¿Verdad?
—Supongo —Bajamos de la cama y miramos todo a su alrededor— Vamos, Florencia.
¡Tan cómodamente que estaba durmiendo! Salimos del cuarto y nos dirigimos a la sala, la señora Julieta está dando órdenes a las chicas sobre algo que había pasado en la cocina. Florencia se acerca y yo me coloco detrás de ella.
—Julieta, necesito que mandes a las chicas a mover todo en mi cuarto y limpiarlo de nuevo, hasta que quede perfecto. —Ella asiente.
Florencia le ordena al alma de llaves, antes que se retire, que le traiga algo para comer. Vamos a la sala y nos sentamos.
—En unos días se llevará a cabo la gala de la que te comenté —Le escucho atenta—. Me invitaron, mi esposo fue uno de los empresarios más grandes de España, quieren darme un premio.
—Si no te sientes preparada, no lo hagas —Aprieto si mano con apoyo.
—Estare bien, mi niña —La sirvienta entra con jugo y dos porciones de torta de chocolate, lo deja en la mesa y se retira—. No te le comento para que me acompañes, no quiero que te sientas obligada.
—Perdóname —hago una mueca— Pero soy muy mala para ese tipo de eventos.
Ella me entiende, agarro mi torta y la pruebo, en estos dos meses de embarazo, he comido mucho dulce, todos los antojos que he tenido contienen una gran cantidad de azúcar, pero solo por hoy, disfrutaré de esta delicia. Suena el timbre de la casa y la sirvienta abrió. Matías entra agitado, nos saluda, el ama de llaves le trae un vaso de agua y se lo pasa. Él lo bebé con desespero.
—¿Qué suecde? ¿Pasó algo en el restaurante? Habla de una vez por todas —le dice Florencia, Matias no habla, solo nos mira y eso me pone nerviosa— Di algo, por favor.
—No, todo está bien, solo es que… —Su silencio nos alarma.
—Por amor a Dios, habla Matías.
—Victoria está saliendo con un idiota, todo el mundo lo sabía, menos yo. —Una carcajada se me escapa y que no logró controlar— ¿De qué te ríes, Violeta?
—Me dijo ayer que está muy emocionado, por lo que noté le gusta mucho —Le doy un empujonsito a Florencia y le guiño un ojo.
—A mí me comento que en sus planes está casarse. Me parece bien, como dicen que es una amargada y por eso no tiene pareja, espero que todo sea para bien en su nueva relación —La cara de nuestro amigo es única.
Matías está con los ojos abiertos, asombrado de todo lo que le estamos diciendo, hasta que no aguantamos más y las risas se escuchaban en toda la casa. Él nos mira sin entender nada, hasta que se levanta y de la misma manera como vino, se va, lo tratamos de llamar, pero ya había salido de la casa.
—Al parecer se molestó —dije preocupada.
—No le hagas caso, siempre es así. Cuando se entera de que Victoria está saliendo con alguien, se comporta de esa manera —Se levanta— Iré a bañarme, tengo un calor que no soporto.
Me quedo sola y llamo a la sirvienta, le pido otra porción de torta y le hago seña que no diga nada, ella se ríe y va en busca de mi postre. Suena el teléfono, lo tomo y es una videollamada de Talía, contesto, cuando se abre la cámara, aparece ella junto a la bebé, está preciosa y muy grande, al verme sonríe, le tiró muchos besos. Talía está hermosa, le pregunto por Marcos y me dice que está trabajando, hablamos de muchas cosas, la noto un poco nerviosa. Cuando le voy a preguntar el motivo, me dice que ya es tarde y necesita bañar a la bebé, nos despedimos y cuelga. Esa fue la videollamada más rara y corta que he tenido, le envío un mensaje y espero que me conteste.
La sirvienta me pasa la torta, le doy las gracias.. Suena otra vez el teléfono y es mi madre, desvío la llamada, no quiero hablar con ella, no quiero que terminemos como la última vez, a la semana de haber llegado a España. Sentí la necesidad de decirle por lo que estaba pasando, quería pensar que cuando supiera que sería abuela por segunda vez, se alegraria y las cosas entre nosotras iban a cambiar, pero no fue así, me insultó y me dijo palabras muy hirientes que me dolieron, lloré esa noche. Florencia se enteró y me prohibió que le contestara las llamadas y los mensajes. Desde ese día, no quise saber más de ella, no le importa lastimarme, no puedo permitir que mi hijo esté cerca de una mujer así, creo que mi bebé no fue dichoso por parte de las abuelas, las dos, están mal de la cabeza.
Agarro mi teléfono y me voy un rato al jardín, quiero despejar mi mente. Al salir, el cielo estaba nublado, se veía hermoso, me siento y leo una revista que le pedí a la sirvienta que me trajera. Cuando paso las páginas, hay una foto de Serena, está dando una entrevista a una revista Mexicana, leo, una de las preguntas es referente a Alexander, la respuesta me sorprendió.
"Hemos sido mejores amigos por años, jamás pasó algo más allá, estamos bien con la amistad que al paso del tiempo logramos crear y mantener, además su corazón ya tiene dueña"
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Editado: 15.01.2026