VIOLETA
Alexander me esta ocultando algo, ya que esas llamadas que tenía con Ignacio no eran simplemente por lo que le pasó, había algo más. Ross se había quedado al instante dormida después que ceno. El estaba en su despacho verificando algo de la empresa, o algo así. Su teléfono suena y lo agarro, es un mensaje. Lo leo y caigo de bruces en la cama.
“¿Pensaste que me quedaría tranquilo con lo que hiciste? Pues te equivocaste, me la pagarás y cada persona que ames va a sufrir. Comenzando con tu adorada, Violeta.”
Diego, es el. Pero no entiendo… ¿Cómo consiguió enviar este mensaje del centro psiquiátrico? ¿O será? Logro escapar, eso es. Las llamadas que ha tenido con Ignacio es por su hermano. La puerta se abre y entra Alexander. Debo tener un mal semblante ya que se apresura a llegar a dónde estoy y se arrodilla.
—Amor ¿Qué tienes? —Le entrego el teléfono para que lo veo el mismo.
Él lo toma, su mandíbula se endurece, no se sorprende. ¡Así que esto era lo que me estaba ocultando!, que Diego había escapado de la clínica. Mi respiración se va normalizando, me levanto, él me trata de ayudar, pero lo alejo.
—¿Cómo pudiste ocultarme esto?
—No quería verte así, preocupada —dice, poniéndose de pie—. Lo estoy solucionando.
—Entonces, cada vez que pienses que algo me va a preocupar ¿me lo vas a ocultar? ¿así será nuestra vida juntos, Alexander?
Sé que está situación lo tiene preocupado, pero no puedo dejar que él me deje al margen de lo que está pasando a nuestro alrededor, somos una pareja y debemos apoyarnos. Me molesta eso de él, quiere que viva en una burbuja, que nada me afecte y está muy equivocado, soy más fuerte de lo que piensa. Me acerco y lo abrazo, no puedo estar molesta, sé que todo lo que hace es por nuestro bien, pero tiene que confiar en mí, para eso estoy, para apoyarlo y estar con él.
—No puedes pensar que ocultándome las cosas es un bien para mi.
—Lo siento, solo que, todo esto… —Suspira— Me tomó de sorpresa, estoy preocupado por ti, por mi madre, abuela y Ross —Sus ojos están ya cansado de todo y me duele verlo así—. Así que, aumentaré la seguridad y cambiaré mi teléfono, al igual que el tuyo.
Asiento y lo sigo abrazando, quisiera que ya todo esto acabe. Diego está arruinando todo lo que estamos construyendo, quisiera tenerlo en frente y decirle sus cuántas verdades, que se vaya lejos y nos deje la vida en paz. Trato de calmarme, tengo que pensar en mis hijos, ellos son los que saldrían perjudicados de todo esto. Alexander besa mis labios.
—Vamos a descansar.
Acomodamos mejor a Ross que estaba en el centro, no quiso dormir sola.
—Todo estará bien, te lo prometo.
Eso espero.
****
La alarma suena y la apagó de inmediato, me levanto con cuidado para no despertar a Ross y a Alexander. Voy al baño, me cepillo y lavo mi rostro.
Salgo de la habitación y me dirijo a la cocina. Cecilia está haciendo el desayuno, me siento y hace una avena con leche. Alexander aparece en la entrada y está sin camisa, veo a Cecilia sonrojarse y sigue acomodando la cocina, ¡no puede ser!, el efecto Alexander hasta en mujeres mayores.
Le digo que vaya a colocarse una camisa, él se ríe, me lanza un beso y se va. Me pasa mi plato con huevos revueltos y pan tostado. Ale regresa vestido y se sienta a desayunar.
—¿Vas a la oficina?
—Si, pero primero Iré con Ignacio a la estación de policía.
—¿Y Raúl? ¿No va contigo? –El niega.
—Deberías llevarlo contigo, no es bueno que estés solo y más si Diego está suelto.
—Raúl se quedará contigo, Violeta..
Sabe a dónde quiero llegar.
—Estaré mas tranquila si Raúl va contigo.
Él suspira, sé que ya lo convencí, me sonríe y agarra mi mano para besarla.
—Está bien.
Le pongo una cara de niña buena y él se ríe. Así quiero que estemos siempre, tranquilos.
Terminamos de comer y vamos a la habitación. El se cambia de ropa y yo me acuesto en la cama. Ross sigue durmiendo. Enciendo la televisión y busco algo interesante para ver. Alexander me da un beso y se va.
En mis pensamientos le pido a Dios que lo cuide, no quiero que nada malo le pase. No tenía cómo contactarme con Talía y mucho menos con Marcos, estaba incomunicada hasta nuevo aviso. Veo una película romántica y termino quedándome dormida.
****
Escucho un portazo y abro los ojos asustada. Todo está oscuro y solo se ve un poco de luz que entra por la ventana. Escucho a Ross llorar y busco su mano a tienta, la agarró y la abrazo. Le digo que espere aquí, le pasó una lámpara que logré encontrar en unos de los cajones. Me levanto y salgo de la habitación, el corazón me está latiendo demasiado rápido. Trato de hacer el menor ruido posible, la casa está en silencio y de repente, se escuchan unos disparos, me tiró al suelo y me tapo los oídos, escucho los gritos de Ross. Alguien me toma de los brazos y me hace ponerme de pie. Es uno de los guardaespaldas.
—¿Está bien? —Asiento—. Necesito sacarla de aquí ¿Dónde está la niña?
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Editado: 01.03.2026