IGNACIO
Estaba desesperado de que Serena terminara y poder regresar al hotel, escuchar al fotógrafo decir una y mil veces "haz esta pose" me tenía con dolor de cabeza. Además en ella se notaba l cansancio y quería salvarla de esta prisión. Me acerque al fotógrafo.
—¿Podemos hablar?
—Claro.
—¿Será que puedes culminar con las fotos por hoy? —Él cruza los brazos—. No lo tomes a mal, es que… —Perdón Serena por esta mentira, pero estoy cansado— Le voy a proponer que se case conmigo, su familia está en mi apartamento esperándonos, ayúdame solo un poco.
—¡Claro que si! Me parece romántico, no hay ningún problema —Mira a Serena— Por hoy terminamos.
Serena abre los ojos por la sorpresa, busca sus cosas y salimos.
—¿Se puede saber qué le dijiste a Camilo? —Me rio— No es fácil que me deje salir, cuando sabe que estamos con el tiempo en nuestra contra.
—Digamos…. —La abrazo y beso su mejilla— Que no te voy a decir nada, solo alégrate que podrás descansar un poco mas. Recuerda que saldremos hoy.
—No tengo ganas de ir a la fiesta Ignacio.
—Con ganas o sin ganas, iremos.
Llegamos al hotel y cada uno se fue a su habitación a descansar un rato y luego salir. Solo nos quedaba dos noche aquí, ya que tenía que regresar. Alexander me necesitaba allá y aunque no quería volver, no podía retener más mi llegada ¿Imagina lo doloroso es ver a la mujer que amas y no poder besarla porque es la madre de tu mejor amigo? Sí, me enamoré con locura de Daniela. No creo saber cómo empezó todo, solo sé que la manera como se refugiaba en mis brazos cuando no podía con la situación que estaba viviendo con Diego, me volvía loco.
Los días que Alexander estuvo en España, fue el inicio de todo, primero iba a su casa para saber sobre mi amigo, porque muchas veces no contestaba mis llamadas, pero pasaron los días y solo iba a verla a ella, saber cómo estaba. Cada día veía a la madre de mi mejor amigo con otros ojos, hasta que llegué al punto de desearla como mujer. Una noche llegué allá un poco pasado de copas, estaba todavía despierta y sola, me alegro, ella me lleva a la cocina y me prepara un té de manzanilla. No aguanté más y la besé, lo que más me encanto fue que me aceptó, los besos subieron de tono y la hice mía, escuchar mi nombre solo hacia aumentar mi deseo.
Después de esa noche, empezamos una relación, todo iba bien, hasta que ella decidió terminar con todo. No sé qué pasó, ni siquiera me dio una respuesta del porqué su cambio de actitud, solo se alejó. Aunque quise pedirle una explicación, no pude. Alexander había regresado y no quería que se enterara de lo que estaba pasando con Daniela. Por eso mi decisión de venirme con Serena, quería alejarme y poder tener una idea clara de lo que quería para mi vida. Recibo un mensaje de Serena, no quiere ir a la fiesta, ahora la entiendo, hasta a mí se me quitaron las ganas con el solo hecho de pensar en Daniela y la manera como deseo estar con ella, me quito la ropa y me acuesto, deseo que mi vida sea menos complicada.
****
Me había despertado a causa de la lluvia que estaba cayendo. Mi teléfono suena, anunciando un nuevo mensaje. Es Daniela.
"Sé que te hice mucho daño, tenía miedo, todavía lo tengo, pero me gustaría poder solucionar todo, Ignacio. Espero que puedas regresar muy pronto de tu viaje"
Veo la hora de mi teléfono y son las nueve, busco el nombre de mi secretaria, necesito que me prepare el avión de la empresa y poder regresar lo antes posible a México. Esa mujer era todo lo que necesitaba en este momento, no la iba a perder, así tenga que dar la cara a Alexander, lo haría. Daniela lo merece, necesito hablar con Serena y decirle que volveré a México, pero no la quiero obligar a ella, termino de arreglar todo con mi secretaria y me despido. Ahora sí puedo estar tranquilo, agarro mi teléfono y le envío un mensaje.
"No sabes lo feliz que me haces, estaré en México muy pronto"
****
Me levanté un poco más temprano de lo que normalmente lo hago, quería salir a trotar un poco, cuando regresara, hablaría con Serena. Busco mi teléfono y mis audífonos junto con una gorra, le informo a la recepcionista que, si Serena pregunta por mí, le diga que salí a correr y que ahora regreso.
Al salir del hotel, un frío clima me recibe, hoy estoy de buen humor, nada me dañará la alegría que siento, me coloco mis audífonos y comienzo a trotar. Llego al parque y empiezo con los ejercicios de calentamiento. El guardaespaldas está un poco lejos de mí, pero siempre pendiente, cuando voy a empezar a correr, tropiezo con alguien, ella levanta la mirada.
—Lo siento, me distraje, señorita —La ayudo a levantarse.
—No se preocupe.
Sigo mi camino, doy varias vueltas y uno que otro ejercicio. Miro la hora y son las once de la mañana, creo que es suficiente por hoy. Vuelvo al hotel y me dirijo al restaurante. Al entrar, me encuentro con Serena en una de las mesas. Me siento y ordenó algo nutritivo para comer.
—Saliste muy temprano hoy y solo lo haces cuando estás de buen humor.
—No te equivocas..
Pero seré el hombre más dichoso cuando no tenga que esconderme de nadie para ser feliz.
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Editado: 01.03.2026