Si fueras ella

CAPÍTULO 129

VIOLETA

No dejaba de observar el anillo de compromiso. Jamás imagine que Alexander me iba a proponer matrimonio, nos amamos y estamos esperando a nuestros hijos, pero nunca hablamos de nosotros, lo que queríamos hacer en un futuro, esto fue una sorpresa para mí y para mí familia. Estaba acostada en la cama, no me quería parar, mi madre y mi hermano salieron temprano para Texas; quería que se quedarán más tiempo, pero no podían, sus trabajos no se lo permitían, pero me alegro de que estuvieron en este día tan especial para nosotros.

Me levanto y voy al baño a cepillarme, lavo mi cara y me coloco una crema para la cara, me estaban saliendo unas pequeñas manchas y no me gustaba. Terminó y salgo, bajo las escaleras y me dirijo a la cocina.

—Buenos días —El ama de llaves y la sirvienta se giran al escucharme.

—Señora, Violeta —Saludan las dos— ¿Qué desea?

—Algo rico para desayunar, lo haré aquí y ustedes dos serán mi compañía —les digo con humor y ellas ríen.

Algo rico para ellas es una ensalada y pan tostado, órdenes de mi futuro esposo. Eran las nueve de la mañana y Alexander salió temprano a la empresa, tenía muchas cosas que hacer y Ignacio no estaba, se había ido de viaje junto con Serena. La verdad no entiendo qué es lo que está pasando entre ellos dos, quien podía decirme era Alexander, pero él está como yo, sin noticias.

Serena y yo no somos amigas, pero podemos mantener una sana conversación y así estamos bien, además, sería raro ser mejor amiga de la que fue su amante, así que preferimos estar así. Daniela mandará al chófer a buscarme y llevarme a su casa, el sábado sería el cumpleaños de Ross y decidimos hacer algo muy bonito para celebrarlo. La sirvienta me coloca mi desayuno y empiezo a comer. No si soy yo que tengo hambre o todo está delicioso, termino de comer y me levanto para alistarme antes que llegue el chófer por mi. Entro en mi habitación y voy en busca de lo que me pondré hoy, elijo un vestido color rosa pálido, busco unas sandalias y dejo mi pelo suelto, me coloco un poco de corrector. Agarro mi cartera junto a mi teléfono y salgo. Cuando estoy bajando, la sirvienta me informa que ya llegaron por mi, me despido de ella y me encamino hacia el carro. El chofer me saluda y abre la puerta. Le envío un mensaje a Alexander cuando salimos de la urbanización.

"Estaré donde tú madre, me pasas buscando cuando salgas del trabajo"

Le doy enviar y guardo el teléfono.

Después de que pase el cumpleaños de mi pequeña, estaremos ahora con mi boda. Estaba emocionada, mi madre se quedaría unos días conmigo para ayudarme en todo. Jamás me imaginé pasar por este momento tan especial y lo más hermoso es que lo haría con ella. Siempre pensé que el perdón jamás llegaría, ya me estaba acostumbrando a estar sin ella, pero ahora estamos juntas y me alegra tener estos momentos a su lado.

Llegamos donde mi suegra y me bajé del auto. El ama de llaves me abre, entro y me informa que la señora Daniela está en la sala junto con Ross, le doy las gracias y le pido el favor que me lleve un vaso de jugo, asiente y se va a la cocina. Entro a la sala y Ross al verme, se levanta y me abraza.

—¿Qué me vas a regalar para mi cumpleaños, Viole?

—Es una sorpresa, curiosa —Agarro su nariz con ternura y ella se ríe.

Me acerco a Daniela y la saludo, me siento a su lado.

—¿Cómo se portan mis bebés? —me pregunta.

—Como su padre —Le sonrió—. Mareos he tenido poco, pero en cuanto a la comida, no paro de comer y Alexander se enoja mucho conmigo porque no estoy acatando lo que la doctora me ordenó con mi alimentación.

—Cuando quedé en estado de Alexander, también pasé por lo mismo —Me toma de las manos—. Sé que es difícil, pero es lo mejor querida, tienes que cuidar de ti y tus hijos, conozco el carácter de mi hijo, pero lo hace por tu bien.

Asiento, sé que tiene razón, pero es tan difícil para mí. Nos vamos al jardín y así poder hablar del cumpleaños de Ross, ella se había quedado viendo la televisión, la sirvienta nos trae unos bocadillos. Daniela había contratado una decoradora, ya nosotras teníamos una idea de todo lo que queríamos, lo haríamos en el jardín, las invitaciones ya estaban listas y habían sido mandadas a los amigos.

Los colores que habíamos elegidos eran el rosado y el dorado, ya habíamos encargado las flores para la decoración, todo estaba listo, creo que somos muy buenas en esto de preparar cumpleaños. Daniela es una madre excelente y jamás pensé decirlo después de todo lo que pasamos, pero me alegra la oportunidad que nos dimos de conocernos más y poder ser una familia. El ama de llaves nos informa que el almuerzo está listo, nos levantamos y ella me abraza, llegamos y la comida estaba servida. Recibo una foto de Florencia, desde que volví a México no habíamos perdido el contacto, horita está en Brasil.

Los familiares de su esposo la invitaron a pasar unos meses con ellos, no perdió la oportunidad y me alegro por ella. Quisiera volver a verla, la extrañaba mucho, le pregunté por Maximiliano y me dice que está trabajando como siempre. Espero que cuando volvamos a vernos, su corazón haya sanado y podamos ser amigos.

Empezamos a comer y Ross no dejaba de hablar de su cumpleaños y de los regalos que quería, nos reímos por sus ocurrencias, el timbre suena y la sirvienta va abrir, es Alexander, deja su maleta en la sala, se acerca a nosotras, me besa los labios y saluda a su madre y hermana.




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