Nunca me gustaron las despedidas.
Especialmente cuando no son desiciones mías.
-T/N, ya casi llegamos- dijo mi tía Amelia con una sonrisa suave, como si eso fuera suficiente para calmar lo que sentía.
Mire por la ventana del auto una vez más. El paisaje ya no era el de Los Ángeles. No habia trafico, ni luces, ni ruido, Solo árboles y casas viejas... y un silencio incómodo que parecía observarte.
"Bienvenidos a Santa Esperanza"
Un nombre demasiado bonito para un lugar que no me daba buena espina.
-Te va a gustar- Insistio ella.
No respondí.
Porque algo adentro de mí decía que no.
La casa de mí tía era antigua pero acogedora, Olía a madera, a té caliente y a recuerdos. Ella siempre había sido así: calída, tranquila... como si nada malo pudiera tocarla.
-Deja tus cosas, luego te llevo a conocer el pueblo- me dijo mientras acomodaba una taza en la mesa.
Asentí sin muchas ganas.
No tenía opcion.
Caminamos por el pueblo por el centro del pueblo unas horas despues.
Santa Esperzanza era... raro.
No feo, no abandonado. Solo... extraño
La gente sonreía, pero no demasiado, Algunos saludaban a mi tía, pero cuando me miraban a mí... había algo en sus ojos. Como si quisieran decirme algo, pero no pudieran
O no quisieran.
-Aqui está la panadería, la escuela, la plaza...- iba diciendo mi tía con normalidad
Yo solo observaba.
Hasta que paso.
No se en que momento deje de escucharla.
Mi mirada se desvío sola.
Comó si algo me estuviera jalando.
Ahí estaba.
Un pequeño teatrino de títeres.
Viejo. Polvoso. Olvidado.
Pero no abandonado.
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
-T/N?- La voz de mi tía sonó lejana -Que pasá?-
No respondí de inmediato.
Porque había algo raro.
Muy raro.
Los títeres estaban quietos... pero la sensación de que no lo estaban me hizo dar un paso más cerca.
El cristal del teatrino estaba empañado, como si alguien hubiera estado respirando ahí hace unos segundos.
Fruncí el ceño.
Y entonces...
Lo vi.
Al otro lado.
No era un títere.
Era un chico.
Inmóvil.
Mirándome.
Mi corazón se detuvo por un segundo.
Parpadeé.
Pero el seguía ahí.
Su mano estaba levantada, apoyada contra el cristal...exactamente donde mi mirada se había detenido.
Como si supiera.
Como si me estuviera esperando.
-T/N- la voz de mi tía ahora sonaba más firme.
Me giré rápidamente.
-Que pasá- pregunté, intentado sonar normal.
-No te quedes viendo ahí- dijo ella
-Porqué?-
Ella dudó.
Solo un segundo.
Pero lo noté
-No es nada importante. Vamos-
Voltee de nuevo hacia el teatrino
Ya no había nadie...
El cristal estaba completamente vacío
Los títeres, quietos.
Sin vida.
Como si nada hubiera pasado.
Pero yo sabía lo que vi.
Y lo peor...
Es que en ese momento entendí algo que no podía explicar.
El tambien me habia visto.
Y en Santa Esperanza...
eso nunca es buena señal
Holiii chicos!!, me presento soy Lucy y es mi primera vez escribiendo un libro digital asi que espero que les guste este primer capitulo, pasado mañana les subo el segundo capitulo bueno byeee :)