—Papá... él es mi hermano, ¿verdad?
La pregunta salió antes de que pudiera detenerla.
Al otro lado de la pantalla, mi padre se quedó completamente inmóvil.
No respondió.
No negó nada.
Y eso fue suficiente.
Sentí que el corazón me golpeaba con fuerza contra el pecho.
—Papá, por favor...
Mi voz volvió a quebrarse.
—Por favor, dime quién era Jungkook.
El silencio continuó.
Y eso me hizo sentir peor.
—Encontré videos —continué rápidamente—. Encontré fotos. Está en todas partes. Está conmigo cuando era bebé, está con mamá cuando estaba embarazada de mí. ¡Está en todos lados!
Las lágrimas comenzaron a caer otra vez.
—¿Por qué nadie me dijo nada?
Mi padre bajó la mirada.
—T/N...
—¡No! —lo interrumpí—. Ya no quiero que me oculten cosas. Ya no quiero que me digan que estoy imaginando cosas.
Me levanté de la silla.
—¿Era mi hermano?
—...
—¿Creció conmigo?
—...
—¿Me cuidaba?
—...
—¿Por qué lo olvidé?
Cada pregunta salía más desesperada que la anterior.
Mi padre parecía estar luchando consigo mismo.
Como si hubiera prometido guardar un secreto durante demasiado tiempo.
Y ya no supiera cómo romperlo.
—Papá, te lo suplico...
Las lágrimas caían sin parar.
—Por favor.
—T/N...
—Por favor.
—Yo...
—¡Dímelo!
Durante varios segundos ninguno de los dos habló.
Y entonces él suspiró.
Un suspiro cansado.
Doloroso.
Como el de alguien que había esperado años para tener esa conversación.
—Sí.
Sentí que el mundo se detenía.
—¿Sí...?
—Sí, T/N.
Su voz tembló ligeramente.
—Jungkook era tu hermano mayor.
Mi respiración se cortó.
Las lágrimas siguieron cayendo.
Pero esta vez no sentí sorpresa.
En el fondo ya lo sabía.
Desde el momento en que vi aquella cinta VHS.
Desde que encontré las fotografías.
Desde que escuché a mi mamá decir aquellas palabras.
—¿Cuánto mayor era?
—Siete años.
Siete años.
Intenté imaginarlo.
Intenté imaginar una infancia junto a él.
Pero mi mente seguía vacía.
—¿Y creció conmigo?
Mi padre asintió.
—Desde que naciste.
Sentí un nudo enorme en la garganta.
—Entonces... ¿por qué no lo recuerdo?
Mi padre cerró los ojos.
Y cuando volvió a abrirlos, había lágrimas en ellos.
—Porque cuando él murió...
Su voz se rompió.
—Tú también te rompiste.
No pude hablar.
—Pasaron meses, T/N.
Meses enteros.
No querías hablar.
No querías comer.
No querías jugar.
Solo preguntabas por él.
Todo el tiempo.
Las lágrimas corrían libremente por sus mejillas.
—Nos preocupamos mucho.
Muchísimo.
Los médicos dijeron que tu mente estaba intentando protegerse.
Que a veces los niños pequeños reaccionan al trauma ocultando recuerdos demasiado dolorosos.
Mi corazón comenzó a doler.
Doler de verdad.
—Y poco a poco...
—Lo olvidé...
Mi padre asintió lentamente.
—No fue algo que nosotros quisiéramos.
Nunca.
Jamás.
Miré la pantalla.
Y por primera vez vi el peso que él también había cargado todos esos años.
—Entonces... ¿mamá también lo extraña?
Mi padre sonrió tristemente.
—Todos los días.
Sentí ganas de llorar aún más.
Y justo cuando iba a hacer otra pregunta...
escuché algo detrás de mí.
Un sonido suave.
Como el roce de hojas de papel.
Me giré lentamente.
El cuaderno.
Mi corazón se aceleró.
Lo había dejado cerrado.
Completamente cerrado.
Pero ahora estaba abierto sobre el escritorio.
Me acerqué lentamente.
Las páginas donde había escrito mis preguntas estaban llenas.
Completamente llenas.
Con la letra de Jungkook.
Mis manos comenzaron a temblar.
—Papá...
—¿Qué pasa?
No respondí.
Porque mis ojos ya estaban recorriendo las respuestas.
Debajo de:
¿Por qué olvidé que eras mi hermano?
Jungkook había escrito:
Porque dolía demasiado.
Debajo de:
¿Qué pasó después de tu accidente?
Había una respuesta más larga.
Te quedaste conmigo en el hospital durante horas. No querías soltar mi mano. Los doctores tuvieron que separarte de mí.
Sentí que las lágrimas volvían.
Y entonces llegué a la última pregunta.
¿Por qué tuve que olvidarte?
La respuesta ocupaba varias líneas.
Porque seguías buscándome en cada habitación.
Porque me llamabas mientras dormías.
Porque llorabas cada vez que alguien pronunciaba mi nombre.
Porque te culpabas por algo que nunca fue tu culpa.
Y porque tu corazón era demasiado pequeño para cargar con tanto dolor.
La vista volvió a nublárse.
Pero había una línea más.
Una última línea.
Escrita al final de la página.
Y aun así... nunca me olvidaste del todo.
Mis dedos rozaron la tinta.
Y en ese preciso instante...
algo pasó.
Una imagen apareció en mi mente.
Una imagen real.
Nítida.
Una pequeña T/N sentada sobre los hombros de Jungkook mientras ambos reían.
El recuerdo desapareció tan rápido como llegó.
Pero había sido suficiente.
Porque ahora sabía algo.
Los recuerdos estaban regresando.
Poco a poco.
Uno por uno.
Y con ellos...
la verdad completa sobre Jungkook.
Holi chicos, ya les traje el capitulo 15 y mañana les publico el capitulo 16, bueno byeeeeeee :3