Mi corazón seguía latiendo con fuerza mientras observaba las respuestas en el cuaderno.
Las lágrimas no dejaban de caer.
Y al otro lado de la videollamada, mi papá seguía esperando que dijera algo.
Pero entonces vi movimiento detrás de él.
La puerta de su oficina se abrió.
Y mi mamá apareció en la imagen.
Mi respiración se detuvo.
Ella todavía no parecía haber visto la pantalla.
Ni saber que estaba hablando conmigo.
Pero yo no estaba lista.
No después de todo lo que acababa de descubrir.
No después de saber que ella también había guardado aquel secreto durante tantos años.
Sin pensarlo demasiado, cerré la computadora.
La llamada terminó.
La habitación quedó en silencio.
Durante varios segundos me quedé sentada mirando la pantalla negra de la MacBook.
Después me derrumbé sobre la cama.
Y lloré.
Lloré hasta que me dolieron los ojos.
Lloré por el niño que aparecía en mis videos.
Por el hermano que había perdido.
Por todos los años que había vivido sin saber que él existía.
Y por todos los recuerdos que todavía permanecían escondidos en algún rincón de mi mente.
—¿Por qué...? —susurré contra la almohada—. ¿Por qué tuvo que pasar?
La pregunta se perdió en la habitación vacía.
Pero no desapareció.
Cuando finalmente logré tranquilizarme un poco, me incorporé lentamente.
Mis ojos se dirigieron al cuaderno.
Seguía abierto sobre el escritorio.
Esperando.
Como si supiera que todavía quedaban muchas cosas por decir.
Me acerqué.
Tomé la pluma.
Y comencé a escribir.
¿Por qué tuviste ese accidente?
La punta de la pluma tembló ligeramente.
¿Ya eras un adolescente cuando yo era una niña?
¿Qué hacíamos tú y yo cuando yo era pequeña?
Me quedé observando las preguntas.
Luego añadí una más.
¿Éramos cercanos?
Y otra.
¿Me querías mucho?
Mi garganta volvió a cerrarse.
Porque una parte de mí ya conocía la respuesta.
Cerré el cuaderno.
Lo dejé sobre el escritorio.
Y me senté en la cama abrazando una almohada.
Esperando.
No pasó mucho tiempo.
Quizás diez minutos.
Quizás menos.
Escuché el característico sonido de una página moviéndose.
Mi corazón dio un salto.
Corrí hacia el escritorio.
El cuaderno estaba abierto.
Y las respuestas ya estaban ahí.
Mis ojos fueron directamente a la primera pregunta.
¿Por qué tuviste ese accidente?
Debajo había varias líneas.
Porque fui a buscarte.
Parpadeé.
Confundida.
Continué leyendo.
Te habías alejado durante una tormenta. Todos te estaban buscando. Yo fui el primero en encontrarte.
Sentí un escalofrío.
Lo último que recuerdo es haberte cargado para llevarte de vuelta.
Mis manos comenzaron a temblar.
Después escuché un ruido muy fuerte.
La respuesta terminaba ahí.
Mis ojos bajaron hacia la siguiente pregunta.
¿Ya eras un adolescente cuando yo era una niña?
La respuesta apareció inmediatamente debajo.
Sí.
Y después:
Tenía trece años cuando naciste.
Mi corazón se apretó.
Trece años.
Siete años de diferencia.
Volví a leerlo varias veces.
Luego continué.
¿Qué hacíamos tú y yo cuando yo era pequeña?
La respuesta ocupaba casi media página.
Jugábamos a las escondidas.
Te llevaba al parque.
Te empujaba en los columpios porque siempre querías ir más alto.
Una pequeña sonrisa apareció en mis labios sin que pudiera evitarlo.
Seguí leyendo.
Veíamos caricaturas juntos.
Te dormías sobre mi hombro durante las películas.
Te enseñé a dibujar estrellas.
Y siempre te escondías dentro de los armarios cuando estabas triste.
Sentí que mi respiración se detenía.
El armario.
Mi refugio.
Jungkook lo conocía porque había estado ahí.
Desde el principio.
Las lágrimas volvieron a llenar mis ojos.
Continué leyendo.
¿Éramos cercanos?
La respuesta fue inmediata.
Eras mi persona favorita.
Me llevé una mano a la boca.
Y debajo de la última pregunta...
¿Me querías mucho?
Había una respuesta más larga.
Tú también eras mi persona favorita.
Una lágrima cayó sobre el papel.
Y debajo apareció una última línea.
Una que yo no había preguntado.
A veces pienso que el motivo por el que sigo aquí...
Mi corazón comenzó a acelerarse.
...es porque todavía no quería dejarte sola.
El silencio llenó la habitación.
Y por primera vez desde que llegué a Santa Esperanza...
no sentí miedo.
Solo una tristeza inmensa.
Y una pregunta nueva.
Si Jungkook había permanecido todos esos años cerca de mí...
¿qué ocurriría cuando yo recordara todo?
Hola chicos, mejor de una vez les publico el capitulo 16, en unos minutos les publico el capitulo 17, bueno byeeeeee :3 <3