Aquella noche no dormí.
Ni siquiera lo intenté.
Después de encontrar la caja en el ático, bajé cuidadosamente todos los VHS relacionados con Jungkook. Los normales, los que tenían nombres sencillos como "Verano" o "Parque", y también los que parecían más privados, aquellos que tenían etiquetas extrañas o ninguna etiqueta en absoluto.
Los apilé junto a la televisión antigua de mi habitación.
La misma que conservaba para ver películas viejas de vez en cuando.
Y uno por uno, comencé a reproducirlos.
Las horas pasaron.
La noche avanzó.
Y yo seguía viendo recuerdos.
En una cinta, Jungkook me enseñaba a andar en bicicleta mientras yo me quejaba porque tenía miedo de caerme.
En otra, me perseguía por el jardín usando una máscara de monstruo mientras yo corría muerta de risa.
En otra más, aparecíamos construyendo un fuerte de almohadas en la sala.
Siempre estaba ahí.
Siempre.
Como si hubiera girado alrededor de mi pequeña infancia.
Pero fueron los VHS sin etiqueta los que más me afectaron.
Porque ahí aparecía un Jungkook diferente.
No el hermano mayor que jugaba conmigo.
Sino el adolescente.
Uno de los videos mostraba a Jungkook grabándose a sí mismo.
Parecía tener unos quince años.
La cámara estaba apoyada sobre un escritorio.
Y él hablaba directamente hacia ella.
—T/N hoy aprendió a escribir su nombre completo.
Sonrió orgulloso.
—Y se enojó porque escribí la letra "N" más bonita que ella.
Me reí entre lágrimas.
Porque podía imaginar perfectamente a mi versión infantil haciendo un berrinche por algo así.
Otro video mostraba mi fiesta de cumpleaños.
Yo estaba soplando las velas.
Y cuando la cámara se movió accidentalmente hacia Jungkook...
vi algo que me hizo detener la reproducción.
La forma en que me miraba.
No era tristeza.
No era preocupación.
Era cariño.
Un cariño enorme.
El tipo de cariño que alguien siente por una persona que significa el mundo para él.
Cuando finalmente terminé de ver las cintas, el sol ya estaba saliendo.
Miré el reloj.
Había pasado toda la noche viendo recuerdos.
Toda la noche reconstruyendo una vida que había olvidado.
Y por primera vez...
recordé claramente algo.
Yo tenía cinco años.
Estaba sentada en los hombros de Jungkook.
Y él corría por un parque mientras yo levantaba los brazos como si estuviera volando.
El recuerdo duró apenas unos segundos.
Pero fue real.
Completamente real.
Y entonces rompí a llorar otra vez.
Porque ya no eran solo videos.
Comenzaban a ser mis propios recuerdos.
Al día siguiente
Llegar a la escuela fue extraño.
Después de todo lo que había ocurrido en Santa Esperanza, los pasillos, las clases y el ruido cotidiano parecían pertenecer a otro mundo.
Uno mucho más sencillo.
—¡T/N!
Escuché una voz familiar.
Lisa.
Jennie.
Jisoo.
Y Rosé.
Mis amigas se acercaron rápidamente.
Habían notado de inmediato que algo era diferente.
—¿Qué pasó en tus vacaciones? —preguntó Jennie.
—Te ves agotada —añadió Rosé.
Intenté responder con normalidad.
Pero apenas comencé a hablar...
las lágrimas regresaron.
Terminamos sentadas en una banca del patio.
Y durante casi una hora les conté todo.
Santa Esperanza.
La panadería de la tía Amelia.
El teatrino.
Las notas.
El cuaderno.
Los VHS.
Las fotografías.
Y finalmente...
Jungkook.
Mis amigas permanecieron en silencio.
Escuchando.
Cuando terminé, estaba llorando.
Otra vez.
Lisa fue la primera en abrazarme.
—Eso es muchísimo para una sola persona...
Jisoo asintió.
—Ahora entiendo por qué te ves tan triste.
—Lo extraño —susurré—. Y ni siquiera sabía que lo estaba extrañando.
Jennie tomó mi mano.
—Pero ahora lo recuerdas.
—Poco a poco.
Rosé sonrió con suavidad.
—Y no estás sola.
Por primera vez en varios días sentí algo de alivio.
Entonces Lisa pareció recordar algo.
Sacó su celular.
—Por cierto...
Mostró una publicación de la escuela.
—Ya anunciaron la temática de Halloween.
Miré la pantalla.
"Gran Baile de Máscaras Elegantes."
Mis ojos se abrieron.
Cada año la escuela organizaba una temática distinta para Halloween.
A veces era terror clásico.
Otras veces casas embrujadas.
Pero este año...
sería una fiesta elegante de máscaras.
La imagen promocional mostraba enormes salones decorados con candelabros, vestidos formales y máscaras ornamentadas.
Parecía sacado de un cuento.
—Va a estar increíble —dijo Lisa emocionada.
—Ya estoy buscando vestido —añadió Jennie.
—Yo quiero una máscara dorada —dijo Jisoo.
Pero mientras ellas hablaban...
algo llamó mi atención.
En la esquina inferior del cartel aparecía el diseño de una máscara.
Una máscara negra.
Decorada con pequeñas estrellas plateadas.
Y mi corazón se detuvo.
Porque acababa de recordar algo.
Un recuerdo.
Uno muy antiguo.
Yo tenía apenas cuatro años.
Y Jungkook sostenía una máscara parecida.
—Algún día iremos a una fiesta elegante juntos —había dicho riendo.
El recuerdo desapareció tan rápido como llegó.
Pero fue suficiente.
Porque ahora tenía una nueva pregunta.
Una que hizo que un escalofrío recorriera mi espalda.
¿Era una simple coincidencia...
o Jungkook estaba intentando devolverme los recuerdos uno por uno?
Holi chicos, perdonenme por no actualizar como e andado ocupada con la escuela no e podido actualizarlos en serio perdon pero bueno espero les haya gustado este capitulo, bueno byeeeee <3