Si me ves, Ya es tarde

Capitulo 23: El armario

—La encontré.

Aquellas dos palabras parecían haberse quedado grabadas en mi cabeza.

No importaba cuánto intentara convencerme de que debía tranquilizarme.

No podía.

Mi respiración comenzó a acelerarse.

Las manos me temblaban.

Sentía el pecho tan apretado que apenas podía respirar.

—T/N... —dijo Lisa acercándose—. ¿Qué pasa?

Negué con la cabeza.

No podía explicarlo.

No sabía cómo hacerlo.

Miré otra vez la página del cuaderno.

Seguía diciendo lo mismo.

"La encontré."

Entonces mis ojos bajaron lentamente hasta la máscara que llevaba puesta.

Por un instante sentí que me faltaba el aire.

—No... —susurré.

Mis amigas comenzaron a preocuparse de verdad.

—T/N, mírame.

—Respira.

—¿Qué sucede?

Pero ya no podía escucharlas.

Con un movimiento desesperado me quité la máscara.

La observé apenas un segundo.

Y la dejé caer al suelo.

El sonido al golpear el piso resonó en el pasillo.

Di un paso hacia atrás.

Luego otro.

Y finalmente...

corrí.

—¡T/N!

Escuché a mis amigas llamarme.

Pero no me detuve.

Corrí atravesando los pasillos de la escuela.

Empujé la puerta principal.

Y salí al exterior.

Las lágrimas comenzaron a caer sin control.

No sabía exactamente de qué estaba huyendo.

Solo sabía que tenía miedo.

Muchísimo miedo.

Corrí varias calles sin detenerme.

El aire frío golpeaba mi rostro mientras intentaba respirar entre sollozos.

Las personas volteaban a verme.

Pero no me importaba.

Solo quería llegar a casa.

Solo quería sentirme segura.

Cuando por fin abrí la puerta principal de mi casa, entré casi tropezándome.

—¿T/N? —escuché la voz de mi mamá desde la cocina.

—¿Ya regresaste? —preguntó mi papá desde la sala.

No respondí.

Subí las escaleras corriendo.

—¡T/N! —volvió a llamarme mi mamá, ahora con preocupación.

Escuché pasos detrás de mí.

Pero ya había entrado a mi habitación.

Cerré la puerta.

Y el único lugar al que mi cuerpo quiso ir fue el mismo de siempre.

El armario.

Abrí las puertas rápidamente.

Empujé las cobijas que seguían formando aquella pequeña cama improvisada.

Entré.

Y cerré las puertas desde dentro.

La oscuridad me envolvió por completo.

Me hice un ovillo.

Abracé mis rodillas.

Y rompí a llorar.

—Tengo miedo... —susurré entre sollozos.

Las lágrimas caían una tras otra.

Todo estaba ocurriendo demasiado rápido.

Jungkook.

Las respuestas.

Los recuerdos.

La máscara.

La advertencia.

Aquella frase.

"La encontré."

¿Qué significaba?

¿Quién había encontrado?

¿Quién era esa persona?

¿Por qué Jungkook estaba tan asustado?

Golpe.

Golpe.

Golpe.

Alguien llamó suavemente a la puerta de mi habitación.

—¿Cariño? —era la voz de mi mamá—. ¿Qué pasó?

No contesté.

—T/N, por favor, abre la puerta.

Mi papá habló enseguida.

—No tienes que decirnos nada si no quieres, pero queremos saber que estás bien.

Me llevé una mano a la boca para intentar contener el llanto.

No quería preocuparlos.

Pero tampoco podía salir.

Sentía que, si abría las puertas del armario...

algo malo iba a pasar.

Pasaron varios minutos.

Las voces de mis padres se fueron apagando.

No porque dejaran de preocuparse.

Sino porque decidieron darme espacio.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Solo se escuchaba mi respiración entrecortada.

Y entonces...

sentí algo.

Un leve peso sobre mis hombros.

Como si alguien hubiera acomodado cuidadosamente una cobija sobre mí.

Era una sensación cálida.

Protectora.

La misma que había sentido aquella noche cuando desperté con la pijama puesta.

Levanté lentamente la cabeza.

En la oscuridad del armario no había nadie.

Pero junto a mí...

el cuaderno estaba abierto.

Yo no lo había llevado conmigo.

Lo había dejado sobre el escritorio.

Con las manos temblando, lo acerqué.

Una nueva frase estaba escrita en la página.

Pequeña estrella... no voy a dejar que te pase nada.

Las lágrimas volvieron a llenar mis ojos.

Apoyé la frente sobre el cuaderno.

Y, por primera vez desde que salí corriendo de la escuela, logré respirar un poco mejor.

Aunque el miedo seguía allí.

Porque en el fondo de mi corazón había una sensación que no podía ignorar.

Jungkook nunca me había advertido de algo con tanta desesperación.

Y eso significaba que el verdadero peligro... apenas estaba comenzando.
Holi chicos, como estan, ya les traje este capitulo, espero les haya gustado, pero tal vez mañana o no se cuando, les publico el siguiente capitulo, bueno byeeeeeeee <3



#473 en Fanfic

En el texto hay: suspenso, jungkook

Editado: 29.06.2026

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