Al día siguiente desperté sintiéndome un poco más tranquila, aunque la noche anterior todavía seguían rondando por mi cabeza las palabras de Jungkook, los recuerdos del hospital y aquella pequeña versión de mí que aparecía cada vez con más claridad en mis recuerdos. Decidí no pensar demasiado en todo aquello durante la mañana; al menos por unas horas quería sentirme como una chica normal otra vez.
Después de desayunar, entré al baño de mi habitación y me di una ducha larga, dejando que el agua caliente cayera sobre mis hombros mientras cerraba los ojos y respiraba lentamente. Necesitaba despejar mi mente y, aunque sabía que las respuestas todavía estaban ahí, decidí que no tenía que descubrirlo todo en un solo día.
Cuando terminé, me vestí con ropa cómoda y bajé a la cocina.
—Mamá, alrededor de la una y media voy a salir a comer —le avisé mientras buscaba algo para tomar—, y de paso voy a pasar al supermercado porque faltan algunas cosas de la despensa.
—Está bien, pero no tardes demasiado —respondió ella.
—No tardaré.
Antes de salir, tomé una hoja de papel y me puse a revisar mentalmente todo lo que faltaba en casa: leche, cereal, café, harina, algunas frutas, pasta, queso, pan y varias cosas más que mi mamá me había mencionado durante la semana. Fui anotando todo cuidadosamente hasta asegurarme de que no faltara nada en la lista.
Guardé el papel en mi bolso, tomé mis llaves y salí.
En la cochera subí a mi auto, dejé la bolsa sobre el asiento del copiloto y encendí el motor. Durante el camino busqué un restaurante que tuviera un menú de tres tiempos; quería comer algo diferente y, después de revisar varias opciones, encontré uno que parecía tener la comida que más me llamaba la atención.
Estacioné frente al restaurante y entré.
El lugar era tranquilo, con mesas de madera y lámparas cálidas que hacían que todo se sintiera bastante acogedor. Una mesera me indicó una mesa libre junto a una ventana y me senté mientras esperaba que me llevaran el menú.
Miré hacia la calle durante unos segundos.
Todo parecía normal.
Nadie me perseguía.
No había máscaras.
No había luces parpadeando.
No había ninguna señal extraña.
Por primera vez en mucho tiempo sentí que podía respirar tranquila.
Entonces recordé algo.
Jungkook.
Saqué el cuaderno de mi bolso y lo coloqué sobre la mesa.
No quería dejar pasar otro recuerdo.
Abrí una página nueva y escribí:
Kookie, ¿cuándo yo era bebé y niña, pasábamos Navidad juntos?
Me quedé pensando y añadí otra pregunta.
¿Qué hacía yo durante mis primeras Navidades?
Y después una última.
¿Tú estabas conmigo cuando abría mis regalos?
Cerré el cuaderno y lo dejé sobre mis piernas.
Justo entonces la mesera llegó con el menú.
—Aquí tienes, ¿ya sabes qué vas a ordenar?
—Todavía no, gracias.
Abrí el menú y comencé a leerlo.
Pero después de unos segundos sentí una ligera vibración debajo de mi brazo.
El cuaderno.
Lo abrí discretamente.
La tinta ya estaba apareciendo.
Sí.
Sonreí.
Otra línea apareció.
Pasamos todas las Navidades juntos.
Sentí una pequeña calidez en el pecho.
Entonces apareció la siguiente respuesta.
En tu primera Navidad apenas podías caminar.
Me imaginé a una bebé intentando llegar hasta un árbol lleno de luces.
La tinta continuó.
Te quedabas mirando las luces del árbol durante horas.
Y cuando escuchabas música navideña, intentabas bailar aunque todavía no sabías caminar bien.
Solté una pequeña risa.
—Eso sí me lo creo...
La siguiente frase apareció lentamente.
Tu primera Navidad conmigo fue especial.
Me quedé mirando aquella oración.
Entonces apareció otra.
Mamá te puso un vestido rojo.
Papá estaba grabando con una cámara.
Y yo estaba detrás del árbol intentando esconderme para sorprenderte.
Sonreí.
Podía imaginar perfectamente la escena.
Pero entonces apareció una respuesta que me hizo detenerme.
Cuando viste los regalos, no te interesaron.
Parpadeé.
—¿Qué?
Otra línea apareció.
Solo querías jugar con el papel de regalo.
No pude evitar reírme.
Y después te quedaste dormida sobre mis piernas.
La sonrisa permaneció en mi rostro.
Pero entonces apareció una última frase.
Esta vez la tinta tardó mucho más en aparecer.
Hay una Navidad que sí deberías recordar.
Mi sonrisa desapareció.
Leí la frase otra vez.
Y otra.
Entonces escribí rápidamente:
¿Cuál?
La tinta comenzó a formarse.
Pero antes de que pudiera terminar la respuesta...
Escuché una voz detrás de mí.
—Disculpa, señorita, ¿ya decidiste qué vas a ordenar?
Levanté la mirada.
La mesera estaba junto a mi mesa.
Cerré rápidamente el cuaderno.
—Sí... creo que ya sé.
Pero mientras volvía a abrir el menú, una última palabra apareció en la página que acababa de cerrar.
No alcancé a verla.
Todavía.
Porque Jungkook había escrito algo que cambiaría por completo mi idea de aquellas Navidades.
"La última."
Holi chicos cómo están?, espero que estén bien, les debo muchos capítulos lo sé, pero al menos tengan paciencia pero como este libro es 100% mío estoy pensando que puede ir en el siguiente capitulo, pero bueno eso nada más les quería decir, yendo al grano, el Viernes les subire capitulo nuevo, yo espero que sí o no se cuando pero si les aseguro que si subire nuevo capitulo el Viernes porque mañana y pasado mañana tengo esos dos días ocupados todo el día, el Viernes tengo día libre, bueno byeeee y borahae :3