Si no veo tus ojos

CAPITULO 10

Pensar se había convertido en uno de mis ejercicios favoritos, Esme me habia dejado haciéndolo gracias a eso que me había dicho.

Yo no es qué tuviera miedo a que se alejara o me rechazara solo porque sintiera algo por él. Ya sentía y tenía ese sentimiento plagado en mi.

Fuera cual fuera mi situación no es que anduviera por la vida contando mis problemas y mucho menos mi enfermedad.

Con mis amigas había sido lo mismo, solo esperé a tenerles confianza para contarles sobre ello. Sin negar que se sorprendieron y enmudecieron, hicieron muchas preguntas pero jamás se alejaron, y en ese momento mi vista periférica no estaba siento afectada aún.

Puede ser que solo estaba esperando ver sus verdaderas intenciones y poder agarrar la confianza que necesitaba para confiarles algo de esa magnitud sin que fuera juzgada, o mirada con lastima.

°°°°

 

Después de ese interrogatorio de mis amigas y una charla que pude considerar extraña, unos 30 minutos después mi madre nos llamó a cenar.

Y puede que yo no viera bien, pero ese Pastel de Pollo se veía delicioso, exquisito como solo mi madre sabía hacerlo.

— WoW señora T — vi a Abi mirar el pastel con unos ojos que se lo comía con ellos — Se ve exquisito.

— Y sabe mejor de lo que se ve — Le respondió mi madre con una sonrisa orgullosa.

— Pues cenemos que tengo el estómago pegado del espinazo — Marcus intentó tomar la comida pero mi madre le golpeó la mano

— Respeta, espera a que se sirva y que demos las gracias — le reprochó mi madre antes de empezar a servir todo.

Después de las respectivas gracias antes de la cena, lo que era mi hermano y Abi devoraban la cena.

— Son tal para cual — opine llevando el primer bocado a mi boca y cerrando los ojos deleitándome con lo delicioso que estaba todo.

— ¿Quienes? — preguntó Marcus con la boca llena

— Marcus — le regañó mi madre.

— ¿Pues quien más? — dije obvia — Tú y Abi, solo mirense— la susodicha mencionada comenzó a toser al oír su nombre.

— ¿Que… que… no… yo… él — Abi no podía nisiquiera terminar una oración.

Esme que estaba a su lado le acaricia la espalda — Respira amiga, te vas a ahogar — le dijo bajito y detallandolas pude ver qué le daba un codazo para que se recompusiera.

—¿Que te pasa Abi? — se adelantó mi madre

— Nada señora T — se acomodó en el asiento y se limpió un poco con la servilleta — Solo me ahogué un poco, creo que fue con un champiñón.

Esa actitud me pareció un poco extraña, pero la deje pasar, luego intentaría aclarar eso. Sobre todo por lo sorprendido que lució mi hermano con la actitud de mi amiga.

De resto toda la cena transcurrió tranquila.

Mi madre preparó de postre un rico Pie de Limón. Por ese tipo de cosas amaba a mi madre, los postres eran mi parte favorita de la cena.

°°°°°

 

Las chicas se quedarían a cenar pero no podían dormir en la casa, el dia anterior ya se habían quedado fuera de casa, y ese día la pasaron todo el día conmigo, así que debieron marcharse y yo me quedé nuevamente sola en mi habitación.

¿De que me sirvió ésta vez?

Hacer mi ejercicio favorito PENSAR. No dejaba de hacerlo, en todo lo que me había pasado hace unos meses, en que había empeorado todo, mi enfermedad, mi relación con el mundo social, mi pensar sobre una carrera, y sobre todo mi pensar en el amor.

¿Como creer en algo así?

Si de un día para otro la persona que creías amar, y creias que te amaba te dejaba, te abandonaba.

¿Y por qué?

Pues no lo sabía, por cobarde, lastima, miedo, o simplemente no querer estar con alguien que quedaría liciada.

Prácticamente se merecía mi odio, mi desprecio, y bien ganado pero yo no sentía eso hacia él, aveces se podía decir que entendía que una persona no quisiera estar con otra con una condición como la mía. Pero lo único que no aceptaba ni entendía, era que no hablara conmigo, me traicionó alejándose y abandonando un amor de ese modo.

Por eso amaba cada día más a mi familia y a mis locas amigas, siempre habían estado y esperaba que siempre lo estuvieran.

¿Pero estaría dispuesta a aceptar a un nuevo ser y amigo en mi vida?

No lo sabía, y ni creía saberlo en ese Entonces

Dejé de pensar tanto y abracé a mi a mi amigo Morfeo.

°°°°

 

Pasaron como alrededor de 4dias.

Una consulta más.
Un par de visitas más.
Lindas conversaciones con mi madre.
Y una salida con Marcus.

Pero no había recibido ninguna llamada, no sabía si eso me aliviaba o me causaba un poco de tristeza.

Estaba en mi cuarto grabando un par de ideas para una canción, y digo grabar porque utilizaba una grabadora para poder escucharlas y formar una sola, escribir se me dificultaba un poco porque tardaba mucho y después mis ideas se iban.

La idea había sido de Marcus, también me ayudó con una aplicación para el teléfono donde podía directamente cantar la canción y la guardaba en texto sin necesidad de esforzar mi vista para escribirla en mi teléfono o computadora.

Últimamente mis canciones estaban siendo un tanto depresivas, pero ¿ésa? 
Esa estaba quedando un poco diferente, talvez me atrevía en ese momento a mostrarsela a las chicas después de escribirla.

— Camila ¿Puedo pasar? — escuché que llamó Marcus después de tocar la puerta.

— Si — levanté la voz para que me escuchara y pudiera pasar.

—¿Que haces? — se sentó a mi lado

— Grabo algunas ideas

— Déjame ver qué tienes — me arrancó el celular de las manos.

— No Marcus deja — Trataba de arrebatarle el celular.

— ¿Por qué? ¿Que ocultas?

— Nada, solo quiero terminarla antes de que la vean — logré quitarle el celular y bloquearlo para que no pudiera ver nada — ¿A que venías?

—¿No puedo venir a hablar con mi hermanita? — entrecerre los ojos hacia él — Bien, vine a preguntarte algo.

— Sueltalo — me acomodé un poco para prestarle más atención.




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