Si no veo tus ojos

CAPITULO 50

Al voltear y ver la cara de mi hermano con una enorme sonrisa en el rostro me confirmaba que pensaba lo mismo que yo, que mi felicidad lo hacía feliz sin importar nada más.

—Aamm hola... —respondió Mason temeroso.

¿Creerá que se lo va a comer o algo así? Pensé.

Por alguna extraña razón yo siempre había visto el rostro de mi hermano muy angelical, nada parecido con su personalidad claro está, no obstante, todos los demás que no tenían la cualidad de conocerlo le temían, en parte el tenía mucho que ver con qué lo tomaran de esa forma, y con Mason siempre se había mostrado odioso y con ganas de matarlo, claro que él no se quedaba atrás, sin embargo lo veía más como que le tenía respeto por saber el amor que mi hermano me tenía y que en parte era protección, esa que él también había desarrollado, con un amor muy distinto.

Yo solo me abracé a su cintura y le mostré a mi hermano mi mejor sonrisa, y que verlo a él también me alegraba de sobre manera.

—Oh hermanita ven aquí —extendió sus brazos hacia a mi.

Solté una risa y me lance a sus brazos —Puedo verte, ¿Puedes creerlo? Veré tu feo rostro por unos años más —seguía abrazándolo.

—Lo verás por siempre bebé ermitaño —Me apretó y pude ver a mi madre detrás de él con los ojos muy brillosos.

Me separé de él para pasar a sus brazos —¡Oh mamá!

—Estuviste muy bien mi niña, y me alegra ver esos ojos con brillo una vez más, te dije que la esperanza es más grande que uno, tu la perdiste, yo no.

Me abracé mucho más —Gracias por siempre tener la fe que a mí me faltó

—Siempre mi corazón —cuando se separó agarró mi cara entre sus manos —¡Siempre! ¿Me entiendes?

—Si, ¡Siempre!

—Mason estuviste muy bien, no sabía que cantabas —se acercó a él y le dio un beso.

Verlos, volverlos a ver a todos me llenaba el corazón, todos juntos, riendo y felices, no podía pedir otra cosa, mis mejores amigas, mi mamá, mi hermano y el amor de mi vida.

°°°

 

 

El tiempo para que el jurado tomara una decisión se hizo eterno, pero era cómodo, la compañía lo valía.

Cuando el presentador subió al escenario, tomó el micrófono y hablaba con el público y hacia nosotros el corazón se me iba a salir del pecho, que yo ganara tal cosa me hacía crear en mi mente un nuevo futuro, no ese que deje estancado, uno nuevo, uno en el que me veía mucho más feliz de lo que me imaginé ser en el pasado, ese pasado antes de que llegara él, y me planteara la vida muy diferente.

Cuando el presentador abrió el sobre y dijo el ganador de la beca el público estalló, solo que mi alrededor estaba en silencio, y no ese en el que te cierras porque te pasó lo que más soñaba, fue porque el nombre no fue el mio, y quien subía al escenario no era yo.

Me sentía feliz apesar de todo, Carlos se lo merecía, era una persona muy talentosa, y yo ya tenía la esperanzas que mi madre me pasó, esas que decía nunca debía abandonar.

—Cami… —escuché a Esme pero solo volteé y les sonreí.

—Muchas gracias por ser como son y apoyarme en esto tan grande para mí, espero que lo sigan haciendo es los siguientes caminos que intentaré labrarme —les sonreí y no pude tener mejor recompensa.

Todos me abrazaron, juntos, un abrazo de oso grupal que no solo me apretaba a mi, sino también a mi corazón, los amaba con mi vida.

—Los amo

—Y nosotros a ti, nosotros a ti —no supe quién de todos respondió solo me deje llevar de ese abrazo hasta que escuche mi nombre fuera de él.

Carlos estaba a tan sólo unos pasos con una sonrisa en el rostro, así que también me acerqué a él y lo abracé.

—Felicidades, te lo mereces, tienes un talento increíble.

—Gracias, venía a decirte prácticamente lo mismo, eres una chica hermosa, con un talento enorme, tienes un gran camino por delante, y espero en algún momento cruzarme en él.

Me separé de él y le respondí —Gracias tu igual —le regalé una enorme sonrisa.

—¿Puedes ver?

Solté una risa nasal —Si, al parecer todo era emocional o psicológico.

—Agarrate de eso, y toma la rienda para ser feliz.

Me dió un último abrazo y se marchó.

No me sentía triste, estaba feliz por haberme atrevido a hacer algo tan grande y lograrlo hasta el final, di lo mejor de mí y eso me dejaba tranquila.

—¿Vamos a celebrar?

Me volteé abriendo los brazos mostrando todos mis dientes para mí grupo, apesar de que no había ganado, me sentía dichosa y eso lo lograba todas esas personas que estaban ahí felices por mí.

°°°

 

 

—Es una lastima que no ganaras —decía Abi tomada de la mano de mi hermano mientras entrábamos a un restaurante que mi madre había elegido.

—Si, pero Cami tiene un largo camino que recorrer, y no se rendirá ¿no es así? —le regalé una sonrisa y asentí.

Iba en una nube aún sin creer que iba tomaba de la mano de Mason, y que a partir de ese momento sería así.

A lo lejos vi a mi madre que estaba siendo escoltada para una mesa disponible y nos acercamos a ella. Sería una tarde estupenda.

—Si, mi hermana seguirá con su futuro planeado —respondió mi hermano llegando a la mesa.

—Yo creí que iría a la universidad con Mason —se quejó Laila de una forma muy graciosa —La dejábamos en las mejores manos.

—Mi hermana no necesita que la cuiden.

—Ay no seas payaso —le reprochó Abi y todos soltamos una carcajada

Ya todos sentados yo podía ver a Mason que mostraba una sonrisa de boca cerrada, sabía muy bien que quería ir conmigo a la universidad, de eso no me cabía la menor duda, pero estaría con él, aún no sabía cómo pero lo estaría, así no estudiaremos en la misma universidad.

—Yo le tengo una sorpresa a Camila —soltó mi madre de repente y todos la miramos atenta.

—¿Una sorpresa? —respondí muy sorprendida.

—Si, bueno digamos que también es de tu padre —inmediatamente me tensé —En la carta que tu padre dejó para mí dejó estipulado algo.

—¿Estipulado? —mi ceño no se pudo fruncir más.




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