¡si, Señor!

13: Baja mi cremallera, Julia.✓

❤️‍🔥.

Inténtalo, enamórate, inténtalo,

Pero nunca estarás solo.

Julia.

Se supone que vería a Killiam está noche en el restaurante de la ciudad para finalizar los detalles de nuestro matrimonio pero simplemente no llegó nunca, no sabía si preocuparme por su paradero o irme como si nada a mi casa. Terminó ganando la primera opción porque llamé a su teléfono personal y me respondió un tajante:

—No puedo, vete a casa.

Y bueno ahora me encuentro abandonando el restaurante con mi cara en alto ya que todos acá me veían despectivamente al haber sido abandonada. Vicenzo por fortuna abre rápido mi puerta y ya en el coche encuentro paz y privacidad.

—Su abuela está dónde los Sres. Ivannov. —. Me informan segundos después.— Exige que vaya inmediatamente hacia allá.

—¿No tengo elección?

—Me temo que no, Srita. Mitchell.

Sin poder objetar ellos me terminan llevando hacia la casa de los padres de Killiam y Hades, solo espero que en esa casa se encuentre Hera y hacer de esa visita una más emocionante y animada. Los portones grandes e imponentes se abren en frente de nosotros y no dirigimos inmediatamente hacia la mansión.

—Julia. —. Me saludan animadamente los padres de mi prometido.

—¿Hera está? —. La abuela me riñó pero la madre de Hera le restó importancia.

—En la habitación de Atenea.

Las imponentes escaleras me guían hacia la planta de arriba y me dirijo hacia la última de las habitaciones pasando las tres primeras de los hermanos mayores incluida Hera. De pronto una puerta fue abierta de golpe y del interior salió el imponente hombre que es Hades Ivannov.

Me detuve de golpe siendo atendida por aquella mirada que hizo encender cada poro de mi cuerpo e imágenes algo subidas de tono aparecen en mi subconsciente haciendo que mis mejillas se vuelvan de un rojo escarlata.

—Julia —. Escuchar aquella candente voz pronunciar mi nombre hizo trastabillar.— No sabía que vendrías.

—Pues yo menos. —. Di un paso hacia atrás temiendo de lo que pueda cometer yo.

—Supongo que buscas a Hera. —. Y supone bastante bien.

—Ya me conoces, Hades. —. Dije sonriendo y él lo hizo igual. Mentalmente me abrí de piernas ante él y es que solamente él puede hacer que yo me desconozca.

—Inseparables desde que se conocen. —. Dice recordando mis andanzas en esta casa desde hace años.— Te llevo a la habitación de Atenea, mis padres la han enviado a la tercera planta.

¿Cuántos pisos tiene está mansión?

—Te lo agradezco, planeaba adivinar sola.

E iniciamos el camino hacia la habitación tras él haber cerrado la puerta de la habitación de la que había salido para posicionarse a mi lado y guiarme. Por el rabillo del ojo me deleité visualmente por como andaba vestido y es que esos trajes clásicos con chalecos elegantes en él se ven candente, y últimamente Hades se anda dejando la barba lo que le da ese aspecto más maduro.

—¿Y que tal va tu compromiso con Killiam?

—Supongo que bien, no lo veo desde hace semanas.

No me ando muriendo por verle tampoco, a decir verdad nada.

—Entonces puedo suponer que no amas a mi hermano. —. Lo miré inquieta y él añadió divertido.— Haz pensado en voz alta.

Diantres.

—No poseo una respuesta a tu pregunta.

—Más que una pregunta puedo asegurarte que se trata de una afirmación.

Exhalé ruidosamente y seguí caminando ignorando lo que ha dicho.

—¿A qué le huyes? —. Indaga.

—A nada. —. Le respondí tajantemente sin detenerme.

—¿Tan rápido olvidaste nuestros momentos?

Válgame Dios.

Esas imágenes vuelven con intensidad hacia mi y solo Dios y el padre que escucha mis confesiones saben cuánto anhelo, deseo y muero por Hades Ivannov. Solo Dios y yo somos conscientes del pecado que llevaré a mi tumba si permito que Hades como un mismo demonio me seduzca.

—Si a ti no te importa pues menos a mi.

—Vives desnuda en mi mente diariamente, Julia. —. Me detuve abruptamente y él tomó la oportunidad para arrinconarme y atraparme contra la pared, mientras que yo luchaba con no verle a los ojos.— Tu delicada piel de porcelana que he marcado con mis manos, tus incansables e insaciables gemidos en el oído clamando por más de mi, y ni hablar de tu silueta al desnudo danzar por la recámara con luces tenues.

—Hades. —. Imploraba a Dios que Hades se aparte porque no me hago responsable de lo que haga si lo veo a los ojos.

—¿Ya tan rápido te olvidaste de como se sentía ser uno solo tu y yo, Julia?

Mierda.

Sentí su mano colarse hacia mi cadera adentrándose en mi camiseta y tocando con la yema de sus dedos mi piel, que al simple tacto se eriza. Lo reconoce, sabe que se trata de él.

—¿Killiam hizo que lo olvides? —. Gemí alterada al sentir la brusquedad de su trato al jalarme hacia él, logrando hacer que mi rostro quede contra la pared y él a mis espaldas.— ¿Por qué tiemblas, Julia?, ¿Tanto temes de que vuelvas a caer en mi cama? —. Chillé al sentir su enorme mano dirigirse hacia mi vientre bajo el cual se contrajo.

—Hades, no.

—¿No de sígueme tocando o de apártate? —. Mordió el lóbulo de mi oreja y eso me hizo estremecer.

—Hades, lo sabes bien. —. Lo débil y susceptible que me volvía en sus manos.

🔸 🔸 🔸

Adam.

Me siento tan afortunado de que me haya dado la oportunidad de ser su mano derecha en los negocios y que por supuesto me haya brindado la seguridad absoluta de Dubra, quien parecía complacida con la nueva orden que ha emitido su padre. Don Malik está en su silla giratoria con un gato angora sobre sus piernas recibiendo tiernas caricias mientras que el guardaespaldas termina de armar el maletín que debemos entregar en un restaurante exclusivo de la ciudad está noche.




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