¡si, Señor!

15: Garras de unos asesinos.✓

🔥.

Las cadenas del amor son crueles,

No debería sentirme prisionera.

Adam.

—¡Es declararles la guerra, padre!

Observaba con tal atención la confrontación entre Aníbal Malik y su hija primogénita Dubra Malik, quien parecía estar en contra de atacar a los Ivannov.

—Han hecho algo imperdonable y la muerte es la única forma de pagarme. —. De pronto la mirada de todos recaen sobre mi, en especial la de Dubra.— Adam ha ideado un plan muy bueno y será quien esté al frente.

Dubra presiona su mandíbula sintiéndose inútil al saber que ya nada de lo que pueda decir va a impedir que asesine a mano fría al bastardo que la usó.

—¿Y que gana Adam?

—Tu mano y mi respeto.

La idea del matrimonio me disgusta pero si es por permanecer en este clan hago lo que sea así sea desposar en matrimonio a la hija de mi maestro.

—¿Vale mi mano la muerte de personas inocentes?

—De ser inocentes en primer lugar no buscarían drogas para transportar. —. Dije yo y la mirada de Dubra se oscurece.— Han matado a decena de personas por sobredosis.

—Droga que ustedes en primer lugar ofrecen al mercado.

—¿Y en qué te afecta? —. Dubra baja la altanería al tener a su padre de frente.— Es el negocio familiar, nos colaboras bailando y seduciendo. ¿Desde cuándo quieres hacer las cosas bien?

Desde que ama a aquel bastardo de Ivannov.

Me contuve al exponer ese secreto y Dubra por su bien debe hacerse la idea de que su amor morirá.

—Cuestionar sus planes no está a discusión, igual harán lo que mejor les parezca.

Dubra da pasos hacia atrás y desaparece yéndose hacia su habitación.

Aníbal Malik inhala hondo y se dirige hacia mi.

—¿Ya es el momento de actuar?

—En breve estarán en el ensayo de bodas, están todos y podemos intervenir.

—Prepara a los hombres. —. Yo asiento y cuando pensaba irme él me detiene.— Irás al frente de todos.

En las afueras todos guardan las municiones y las armas. Al ver hacia arriba Dubra nos observa.

Nuestras miradas se encontraron y antes de que pueda impedirlo subo al coche y doy la orden de irnos.

El camino desde la granja hacia la ciudad de Ámsterdam que es donde se estaría llevando a cabo la fiesta antes de la boda del bastardo de Ivannov nos tomó alrededor de treinta minutos. Mis hombres dentro del coche preparan los silenciadores de las armas y cubren sus pechos con los chalecos antibalas que Aníbal nos ha ofrecido.

—¿Qué se siente ser el yerno del jefe?.

Hera es quien domina mi mente y es a ella quien quiero bajo mi poder,

Y la obtendré.

—Un éxtasis difícil de explicar. —. Loa chicos rien.

—Dubra es preciosa, tienes mucha suerte, Adam.

¿Qué es la suerte y por qué todos ven mi condena como una bendición?

Entramos a la residencia donde Ivannov vive y por fortuna no había nadie en la casilla policial lo que nos dejó el acceso totalmente libre. Mis hombres quedaron en la casilla donde quitarían las luces al conjunto en general para que nadie perciba nuestra llegada.

Baje del coche y estudie la situación, cinco minutos más tarde doy la orden que lo cambia todo.

—Ataquen.

Mis hombres entran y de inmediato los disparos se hacen escuchar y los gritos por supuesto. Me puse un pasamontañas como los demás para que no reconozcan mi rostro y entre a la casa en la búsqueda de ella. Mientras el resto se encargada de Ivannov subo a las habitaciones de arriba, a la de ella. Giré la perilla pero no cedía, ella está adentro, tomé fuerzas y de una patada la puerta de parte en dos. Ella me ve aterrada desde el rincón mientras que abraza a una niña.

—¡Ayuda! —. Grita aterrada.

Terminé sonriendo al verla temblando del miedo y sin nada de prepotencia como aquella noche en el club.

—Nadie va ayudarte. Todos están muertos. —. Dije y me acerqué a ella tomándola con fuerza. Me deleité con la belleza de rostro que tiene está mujer y en mi mente no paran de rodar imágenes para nada decentes. Saqué unas esposas del bolsillo y la até de piernas y manos, e igual a la mocosa.— Llévenla al coche. —. Le ordene a mis hombres quienes entraron por ellas.— Y no olviden cubrir su rostro.

Hera baja en los hombros de mis hombres y la mocosa igual,

Yo las seguí pero me desvié hacia donde estaban todos de rehenes.

Había una mujer vestida de blanco con su vestido lleno de sangre mientras que sostiene la cabeza de Ivannov.

Mis hombres le habría dando un disparo en el hombro.

—¡Asesinos, mi hijo! —. Grita una mujer mayor.— ¡Malditos sean!

—Quien maldice se le regresa la maldición. —. Le respondí en árabe.

Mi hombre de confianza le terminó golpeando a la anciana callándola.

—¿Quiénes son y por qué hacen esto? —. Ahora la pregunta proviene de un hombre trigueño y que está junto a la escandalosa de hace instantes.

—Tu hijo tenía una deuda millonaria con mi jefe y en este negocio pagas o mueres. Así de sencillo.

Localicé a Ivannov moribundo y nuestro trabajo está hecho, mire a la mujer que lo sostenía y ella parece que era la dichosa o la desafortunada que se casaba con él. Ella hipeaba llorando por un bastardo que no lo vale y que es una deshonra para su apellido y para su familia.

—Ojala mueras bastardo. —. Escupí antes de irme de la casa, no sin antes dejarlas en ruinas.

🔸 🔸 🔸

—¡Bienaventurado sea el que ofrece dicha y temor a los demás para con su familia, Adam! —. Fue la forma en la que Aníbal Malik me recibe al llegar a la granja.

Traía a Hera arrastrando todo el sueño ignorando sus lamentos mientras que la niña mi hombre de confianza la traía cargada en su hombro.

—Hice valer su apellido, mi señor.

Dubra al lado de Aníbal se horrorizó al ver a Hera herida y como un mismo perro de cuatro patas siguiéndome.




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