Si Te Hubiera Visto Antes Que Ella...

Capítulo 8

"Gracias por haber nacido, mi niño"

 

 

 

 

 

Al principio no sabía como manejar, ya que aunque no se veía complicado, nunca se había subido en un aparato de esos. Lo único que tenía claro era que los frenos ayudaban a acelerar el paso y el volante servía para girar pero luego de darle muchas veces en un solo sentido. 

El pelinaranja resaltaba entre la multitud tras la barra y con su cámara seguía a Min cada que daba una vuelta. Las risas no faltaron, por que al final, Min quedó de último. Los autos de parejas le habían aventajado una vuelta. 

La grabación se detuvo. 

- Yoongi-sshi, quiero algo dulce. 
- ¿Quieres un helado? 
- Sipi, sipi. Oh, espera. 

El pelinaranja detuvo a Yoongi del brazo. 

- Sería mucho dulce. Mejor un algodón de azúcar.
- Vale, creo que ví el carrito por hay...

Los chicos subieron al puente para pasar al lado de los aperitivos y las golosinas. Por el dichoso puente, flotaban ingeniosas casitas donde la gente se sentaba a hacer un recorrido por el lugar, admirando las figuritas hechas que pronto se encenderían, y el hermoso lugar a la perfección decorado. 

- Es lindo...- soltó Min de pronto. Probando de a poco el dulce algodón y mirando a lo lejos.
- Si, es hermoso este lugar.
- No me refería a eso- su mirada cruzó con la de Jimin unos segundos. Sus ojos azules oscuro destinaban una hermosa paz y tranquilidad que lo hacían ver tierno.
- Entonces? 
- Es lindo pasar tiempo contigo- en ese momento casi se ahoga porque no podía creer lo que estaba escuchando- hace mucho no salía ¿sabes? Por los problemas, por la ansiedad, por... -

Hizo una breve pausa para tragar y Jimin asintió invitandolo a continuar. 

- Por mi pérdida. Pensé que nunca volvería a reir pero mírame, estoy aquí contigo sintiendome especial. Creo que las gracias no bastarían.

Una lágrima resbaló por la mejilla de Jimin, cuyo corazón se hallaba enloquecido y palpitante. Sentía esa bella sensación de alegría, pero cuando Min volteó a verle, enseguida se la limpio. 

- T-todavía no me agradezcas, el día no acaba. Y no te preocupes- no lo digas, no lo digas Jimin- la vas a encontrar pronto. 

¿La vas a encontrar pronto? ¿que diablos había sido eso Park? 

- Eso espero Jiminie. Gracias por estar a mi lado y no dejarme. 

Pero en la cabeza de Jimin, esa escena de él dejando a su amado en manos de su hermana, no le agradaba en absoluto. Claro que si ella aparecía, él debía marcharse como un buen perdedor. Quedarían de amigos, en últimas. 

- Yo nunca lo dejaría. 

No conocía el significado de esas palabras. 

- Son las 5:49:00p.m
- Ah, creo que ya nos tenemos que ir. 
- De acuerdo. 

Subieron por el teleférico para dirigirse al estacionamiento y partir camino a casa. 

El clima se estaba portando agradable, con un equilibrio perfecto donde se sentía frío pero no habían nubes negras en el cielo. Las estrellas diversas le daban vida al firmamento, junto a la media luna luciendo su plateado color. 

El hombre de auto negro Samsung renault, perseguía a los dos chicos quienes se dirigían a su casa. 

La musica jazz de fondo lo acompañaba en un intento fallido por distraerlo de todo lo que había visto. A su precioso dios griego regalando sonrisas y bellas palabras al palido de semblante duro y mirada gatuna. Y sólo se alejó cuando estuvo seguro de que su última parada era su casa. 

¿Quizá iría muy en la madrugada a la habitación de Jimin para dejarle unas cuantas marcas de amor? 

No, no se le antojaba más que castigar a Jimin por su acelerada cercanía e interés hacía Yoongi. 

...
...
...
...
...

 

No estaba acostumbrado a esos tratos y atenciones, de tal forma que su mente no concebía aceptar todo ese amor que estaba recibiendo en grandes cantidades. Se sentía calentito y acogedor habitar en aquel lugar, en el corazón de Jimin, era difícil resistirse a sus encantos juntamente con la sensualidad y dulzura que desprendía. 

Y allí estaba, sonriendo tontamente por milésima vez en el día, siendo levemente acariciado por esa voz dulce que le cantaba desde lo más profundo de su corazón y no dejaba de verle con ternura. Era esa fuente de amor de la cual estaba dudando resistirse a probar. 

Charlotte, jimin... todavía era inquietante como podía sentir en cada uno, la misma sensación. Era la misma jodida sensación. 

Jimin terminó de cantar para felicitar a Yoongi y proceder a partir el apetitoso pastel con finura. 

- Dios, ¿Hay algo que no hagas bien Jiminie? esto se ve delicioso. 

- jajaj, no me eche flores que me las como...

- Pero es cierto, eres bueno haciendo limpieza, bailando, combinando tu ropa, y ni hablar de como cocinas. Eres el partido ideal para cualquier persona, no entiendo... 

- Ya sé a donde va esto- los ojos de Jimin brillaban y el rojo de las llamas en las velas reflejaban su luz, justo como un precioso atardecer en sus ojos. 

Yoongi sentía como su corazón volvia a latir de emoción por alguien que no era su novia. Y quiso besarlo allí mismo, esta vez encerio. 

Con algo de champán humedecio su garganta, tratando de no pensar en esos labios gorditos y rojos que timidamente le sonreían. Deseando morder, lamer con ternura, succionar y chupar la comisura de sus labios. 

- ¿si le cuento algo, promete guardarlo para usted sólo? 

- Claro. 

Sintió llevándose a la boca, una cucharadita de fruta picada con algo de crema. 

- Estoy enamorado. Muy enamorado Hyung, - Jimin sostenía esa mirada indescifrable en tanto hablaba detenidamente- pero esa persona prácticamente no sabe de mi existencia. Y yo sin embargo continuo con la esperanza de que algún día me preste atención y se enamore perdidamente de mí. 

- E-eso suena muy triste. ¿Ya intentaste hablar con esa persona? 

- No le he dicho lo que siento directamente, pero yo sé que algún día me va a querer. Él es el príncipe que siempre he buscado... 

¿Su principe? ¿Jiminie estaba hablando de Jeon acaso? 

Un sentimiento tóxico de celos invadió a Yoongi por unos minutos. ¿Pero por qué? 

- Sé que suena aniñado y...
- No. De la forma en que lo dices, se ve muy tierno. 

Jimin tomó color para darle una probada a su dulce creación con gusto. Y por unos minutos sólo hubieron risitas, miradas nerviosas y confidentes más allá de la manera en la que se verían un par de amigos. 

Los minutos pasaron, y la conversación sutil entre ambos era meramente amena, recordando todo lo que habían hecho en el día; y quizá algún día repetirían la experiencia. 


- Buenas noches Jiminie- despidió el mayor para entrar a su habitación- gracias por todo, lo digo encerio. 

- Está bien, ya le dije que no habia problema. Buenas noches Hyung- Jimin estaba por entrar a su habitación.

- Y Jimin!
- ¿si? 
- Dile... dile a esa persona lo que sientes, pequeño. No mereces sufrir por nadie, recuérdalo. 
- Quizá algún día tenga el valor para hacerlo. 

Ambos chicos ingresaron a sus camas, algo pensativos, sin embargo la felicidad no se había esfumado. Estando a unos pasos del otro, tan cerca y a la vez tan lejos. 

- No le voy a decir nada. Me voy a quedar callado y mejor disfrutaré los momentos que tenga junto a Yoongi antes de dejarlo ir, antes de que ella venga a reclamarlo a él... a mi príncipe. 

Las lágrimas y sollozos salían de los labios de Jimin, en tanto sus ojos se cristalizaban. El viento que ingresaba de la ventana, le secaba las lágrimas por donde volvía a caer otra y otra lágrima más. Allí se durmió, junto a la ventana observando el extenso bosque al otro lado, sintiendo el viento acariciarlo suavemente. 

Y esa noche su acosador de nombre Kim Taehyung no fue a verle, los celos le impidieron visitar a su hermoso chico. Por más de que anhelaba tenerlo entre sus brazos, debía aguantar otro poco. 


Mientras, en casa de Tae, más exactamente en el sótano, una peliroja desnutrida y sucia lloraba desconsolada junto a otras jóvenes. El olor era hediondo, insoportable y nauseabundo a eso sumándose la oscuridad del extenso lugar, las ratas chillaban y mordian de vez en cuando a alguna. 

Su cuerpo sólo recibía agua, por lo tanto podría seguir viviendo pero no por mucho. Pronto sus órganos serían extraídos para convertirse en una muñeca de carne junto a las demás. No tenía esperanzas, nadie la encontraría, nadie la salvaría. 




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