Si yo hubiera contado la Historia

Capítulo 21 — El regreso y la sospecha

Decidieron entonces buscar un rincón donde nadie osara llegar.

Cuando llegó el momento, Milori la acompañó hasta la línea que separaba los mundos. Antes de cruzar, le ajustó el cristal mayor sobre el pecho y le aseguró que el pequeño estuviera bien guardado.

—Cuídate —le dijo por última vez—. Y cuenta los días. Siempre.

Yuki cruzó sin mirar atrás, obligándose a caminar firme. Pero el corazón se le quedaba atrás, en la nieve, junto a él.

Al llegar al prado cálido, sintió de inmediato que algo había cambiado. El aire se sentía distinto. Las hadas parecían hablar en grupos bajos, con expresiones serias, y enmudecían cuando ella pasaba. Algo andaba mal. Y nadie le decía nada.

Esa tarde, cuando buscó a su madre para preguntarle, la encontró profundamente pensativa. Clarion la miró y suspiró, como si hubiera estado esperando su regreso para hablar de algo que pesaba sobre ella.

—Han hablado —le dijo suavemente—. Han notado tu ausencia. Y también han notado que siempre desapareces cuando la luna llena llega. Empiezan a sospechar que cruzas la frontera. Algunos creen que vas al bosque de invierno. Otros dicen que te reúnes con alguien al otro lado. Nadie sabe aún quién es… pero buscan. Y vigilan.

El corazón de Yuki dio un vuelco.

—¿Vigilanme a mí?

—Vigilan tus pasos. Tus salidas. Tus ausencias. Si descubren con quién te reúnes… todo se complicará. No solo para ti. También para él. Y para mí. Debes tener más cuidado que nunca, hija mía. No salgas sin motivo. No te alejes sin que nadie sepa a dónde vas. Y cuando vayas a verlo… asegúrate de que nadie te siga.

Yuki asintió, sintiendo cómo el peso del mundo se hacía más pesado sobre sus hombros. No solo debía cuidar de sí misma. Debía proteger a quienes amaba. Debía ser prudente, sigilosa, cuidadosa en cada paso. Porque si la descubrían, no solo se perdería ella. Podría perderlos a todos.

—Tendré cuidado —prometió ella—. No les daré ninguna pista. Nadie sabrá a dónde voy. Nadie sabré con quién me reúno. Nuestro secreto estará a salvo conmigo.

Clarion la abrazó con fuerza, como si temiera que en cualquier momento se la arrebataran. Yuki sintió el calor de su madre y supo que debía ser doblemente cuidadosa. Que su libertad de ver a su padre dependía de su silencio y de su prudencia. Y que si alguna vez la descubrían, el precio sería demasiado alto.

Y su amor se volvió aún más silencioso y sagrado.




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