Siblings Forever

"Hermanos para Siempre II"

-Amado tiempo que no sanó, escurriendo entre sus dedos pasó como arena lisa, alejándose en el viento y llevándose consigo él hubiera, con él se cumplieron finalmente dos años desde que aquella pesadilla comenzó, ambos hermanos como brotes crecieron junto al otro. Sin embargo, lo que alguna vez fue una manta amorosa solo era una enorme grieta que se hacía llamar: "amor de hermanos". Asimismo, Jake y Michael siguieron sus vidas aquellos dos años: el menor intentó ignorar las pesadillas que invadían su mente con poco éxito, consiguiendo así hobbies y amiguitos, todo para intentar enterrar la figura misteriosa en su mente; Pero su hermano mayor no pensaba igual, sí, maduró bastante, era un joven hecho y derecho con sus 16 años de edad, consiguió amigos y muchas pasiones, aunque la vida le sonrió él, no pudo evitar guardar rencor hacia el que compartía su sangre y compartía hogar.

La familia Parker, una vida normal, eso era, finalmente tranquilos, a su manera podían estar en paz...

Una casa llena de alegría, un padre serio Pero bueno y una madre amorosa, aunque estricta; y dos chicos con destinos borrosos Pero bellos.

Hasta que la casa de naipes cayó...

Una noche fría de diciembre pasó, con ella la nieve arropada mantuvo a la ciudad, con sus vientos fríos jugando con las ventanas del cuarto de Michael, mientras este intentaba conciliar el sueño entre sus cobijas; no era la primera vez que no lograba cerrar sus ojos, pero había dejado de pedir ayuda desde que sus pies pasaron por la oficina de un hombre de bata y mirada amable, el pequeño de cabellos rojizos había logrado tomar un poco de valor, deseoso de enfrentar a su propia mente.

Y así no atraer la mirada de su hermano...

Ya que aquel juego contra la figura dejó de divertirlos...

Entonces, el pequeño cayó en los brazos de Morfeo, descendiendo por un momento en la oscuridad, hasta abrir sus ojitos verdes como la oliva hacia los pasillos frente a él, sin esperar la macabra imágen que aparecería detrás de un pasillo.

Recuerdos de una mente que no es tuya...

Invaden tu mente sin piedad...

Tan extraño, como si hubieses estado ahí y a la vez no...

Mientras tanto, en el cuarto contiguo, el joven de cabellos castaños se encontraba aún despierto sobre su cama, intentando terminar un compromiso sobre una cámara que había tomado por un amigo, intentando armar dicho aparato con sus herramientas, soltando suspiros de alivio cuando las piezas encajaban como rompecabezas. Sin embargo, unos chirridos resonaron desde su ventana, tan suaves, pero tan estridentes al mismo tiempo; aquello de inmediato llamó su atención, ya que una repentina ventisca abrió las ventanas, entre dientes por la interrupción se levantó y las cerró nuevamente. Sin embargo, al girar hacia su cama de colores fríos, notó que las piezas de la cámara quedaron esparcidas por la alfombra como un rompecabezas abandonado, con piezas más lejos que otras; por lo que Jake se dedicó a recoger cada una, Pero al llegar a la última pieza junto a su armario, notó debajo había algo más que la pieza.

Invadido por la curiosidad, olvidó por completo la ficha en el suelo lleno de polvo, en su lugar, estiró el brazo como podía debajo de aquel mueble.

Espacio lleno de penumbra y polvo...

Escondite que todos decidieron olvidar sin razón...

Dime qué secretos escondiste...

Quizás algo de eso sea para mí...

Finalmente, logró tocar algo abajo, retiró lentamente su brazo de ese lugar, dudoso de encontrarse nada más que pelusas o algún papel viejo. En cambio, al revisar su hallazgo sus ojos cansados de color marrón encontraron los rostros cubiertos de polvo de sus abuelos. Una vieja foto Polaroid había acabado bajo su armario sin notarlo, nunca se había molestado en limpiar el armario, ahora tenía ganas incluso de golpear aquel mueble; la foto mostraba a sus amados abuelos junto a una pareja mucho más joven, los cuatro con esas mismas batas de nieve y trajes como el cielo, sonrientes, aunque oscuro y frío podía verse el ambiente a su alrededor, lleno de pasillos cercanos a un hospital.

Pasillos...

Pasillos...

Oh no, ¿Acaso escondió algo de nuevo?

Cuando observó a detalle el fondo junto a su dulce abuelita, notó unas figuras caminando detrás mientras doblaban el pasillo, cuatro figuras coloridas y borrosas, Pero ese tono celeste inconfundible apareció entre ese borrón lejano.

De repente, un agudo grito apareció del otro lado del muro, desesperado e insistente, como el clamor de un alma pidiendo auxilio; de inmediato se levantó con la foto en su mano derecha para irrumpir en el cuarto de su hermano menor, encontrando a Michael temblando en su cama mientras seguía soltando gritos del terror, Pero al ver su contraparte mayor aquel pavor desapareció para paralizarlo en su lugar.

Mientras que aquel joven en su puerta lentamente contrajo su rostro en un ceño fruncido, delatando su enorme furia que surgió hacia él, mientras sus puños se cerraban en sus costados.

— Ella sigue aquí... Y tú me lo ocultaste.

Ay, querido Jake...

Si supieras cómo muchos anhelan estar en tu lugar...

"Ama a los que tienes... Porque no todos pueden tenerlos"




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.