Sick Boys

Capítulo 11: Decisiones

Han pasado algunas semanas desde la última vez que vi a Lisandro, las cosas en la universidad no fueron las mejores desde el incidente.

Seguimos estudiando en línea, y sigo concentrada en mi carrera. A veces tengo llamadas de Lisandro, quizás para ayudarle a resolver otros casos. Considero que lo mejor es alejarme de eso, la madurez emocional y profesional que debo de tener ante eso debe ser cien por ciento impecable.

Quizás pueda abrir mi empresa de ciberseguridad, asesoría informática, viajar a otras partes del mundo, casarme, ya saben las cosas típicas que ocurren en las novelas cliché.

Las noticias aparecen siempre la sensación que son los Sick Boys , pero para mi solo es una molestia. Aunque algo dentro de mi me dice que puedo ser la mejor en ese grupo si me lo propongo. Las habilidades de cada uno de ellos es esencial para que el equipo funcione, pero qué papel jugaría yo; la aprendiz de ella, la subjefa o la nueva pareja del líder.

Esa noche decidí dormir tranquilamente, después de la universidad lo mejor era conseguir un trabajo normal apoyando a una institución bancaria y vivir a solas para proteger a mis padres de posibles amenzas.

Los colectivos de hackers siempre están pensando en cómo detectar vulnerabilidades en los sistemas informáticos de los bancos y no me sorprende que alguno de ellos logra desestabilizar la economía nacional.

Las criptomonedas ayudan, pero no es un sistema confiable en el que todos podamos poner nuestra confianza económica, la volatilidad no permite que sea nuestra moneda de estabilidad sino una alternativa como pagos.

Después de una noche de sueño reparador. Me coloco mi uniforme de la institución, unos zapatos finos y una falda para poder ir a trabajar, lo mejor de todo es que estoy a unas pocas cuadras de mi lugar de trabajo.

Me impresiona el sistema de seguridad, primero colocamos nuestras huellas, luego colocamos nuestro rostro en las pantallas y por último nuestro código de empleado. Las computadoras cuentan con un sistema de acceso personalizado, solo los trabajadores tenemos ese acceso gracias a nuestras huellas digitales , nadie puede acceder a nuestra información o trabajo; todo está sumamente custodiado.

Me dedico a evitar el hackeo de las cuentas bancarias de los afiliados al banco, diseñe varios sistemas de protección y también un nuevo programa de pago seguro por si quieren hacer compras en línea. Mi jefe está tan impresionado que quiere dejarme un proyecto importante, esta es la clase de futuro que quiero, es mejor que atrapar criminales por la ciudad o la red profunda.

En mi mejor momento es dónde pasa lo impensable, las computadoras comienzan a tornarse color rojo y aparecen diversidad de ventanas. No sé si es un ataque de denegación o están infiltrándose en la base de datos.

—¿Qué está pasando? — dice el jefe.

—Es un ataque , pero no sabemos de qué tipo — digo.

En ese momento las pantallas de los televisores se vuelven color negro y podemos ver el simbolo similar al bitcoin, pero este emula un signo de dólar con ojos malvados.

—Hola a los miembros del banco — dice la voz con sisntetizador.

Esto me causa un malestar de cabeza y de estómago.

— Nos hemos dado cuenta de sus transacciones ilegales a cuentas personales por parte de miembros del equipo de esta supuesta y prestigiosa institución financiera. Hemos robado los datos de sus computadoras, si los cinco integrantes de la comisión de hurtos y estafadores no se entregan en un lapso de seis horas para enfrentar sus delitos. Vaciaremos cuentas de sus afiliados y lo usaremos para financiamientos ilegales. Cuánta gente pagará por acciones que no cometieron. Esperamos su respuesta — dice la voz ronca.

Aparece un contador de tiempo. Seis horas para que los miembros que estuvieron haciendo malversación o lo que sea el delito correspondiente se entreguen.

Lo mejor que puedo hacer es investigar cómo ocurrió la infiltración, tuvo que haber una entrada o colocar un dispositivo. Lastimosamente no puedo ingresar mi computadora al edificio y mi teléfono es corporativo por lo tanto no tengo aplicaciones para poder analizar los sistemas o tener un veredicto. Ninguna de nuestras computadoras está en funciones.

—Sandy, necesito de tu experiencia como Sick Boy — dice el jefe.

—Nunca pertenecía a este grupo— digo.

—Escucha, si logras descubrir esto; tendrás lo que quieres y te ganarás el apoyo de todos — dice mi jefe.

Típica amenaza pasiva agresiva de un jefe, necesita chantajearme para que acceda, pero eso me da sospecha.

—Para lograr descubrir la fuente de hackeo necesito mi computadora con mis programas, que están en casa. Si me dan una computadora que no esté en la red puedo ingresar a la red profunda y trabajar con ello — digo.

Mi jefe se queda callado, pero no tiene otra opción.

—Tengo mi computadora personal — dice.

Nos dirigimos a la oficina, me entrega su computadora. Lo primero que hago no es encenderla sino ver si hay algo fuera de lugar o algo que no debería de existir. Al abrir la coraza interior puedo ver que hay una luz fuera de lo común. Así como lograron entrar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.