Sick Boys

Capítulo 13: Unirme

Después de lo ocurrido me llevan a un vehículo de emergencia, en dónde me dan un café y algo para calmarme.

—Estás bien — dice Lisandro.

Simplemente suspiro para no poder hablar, sigo digiriendo lo que está pasando.

—Sé que no es el mejor momento para que podamos hablar. Quiero que te unas a nosotros — dice Lisandro.

Su propuesta parece sincera, pero suena a que quiera que me una nuevamente al equipo y podamos trabajar juntos, no sé si lo mejor haya sido que me alejara de ellos o simplemente no sé qué pensar.

—Ya te dije, no quiero unirme — digo.

—Sé que te juzgue mucho antes, pero ahora me doy cuenta de que eres un elemento clave para nosotros — dice Lisandro.

—Mi sueño era unirme a ustedes, decias que no tenía experiencia en el área y lo peor de todo te ayude en los momentos difíciles — digo algo enojada.

Lisandro simplemente se levanta con una cara decepcionada, lo mejor que puede hacer es dejarme en paz con esta situación. Ahora lo que debo hacer es preocuparme por mi misma.

El equipo de paramédicos me deja libre y yo tomo un taxi camino al apartamento para poder dormir y darme un baño con agua caliente.

Al llegar al apartamento solo quiero estar tranquila y sola. Mañana renunciare a mi trabajo, no puedo vivir tantas emociones en ese lugar y más sabiendo que estoy rodeada de delincuentes; pero también me pongo a pensar: ¿qué haré?, ¿dónde trabajaré?, ¿qué haré?, tengo una propuesta para poder trabajar con los Sick Boys , pero tengo miedo de fallar. Lo mejor es estar discutiendo con la almohada.

Al día siguiente, me levanto de la cama como si fuera una persona normal yendo a su trabajo como si hubiera trabajado para un miembro de una secta de la red profunda. Llevo conmigo la carta de renuncia, no sé a quién se la presentaré porque ya no tengo jefe.

Antes de entrar parqueo mi moto, que compré con mi esfuerzo hace meses atrás, lo parqueo y lo veo en la entrada de la oficina, con su chaleco y camisa manga corta, como se marcan sus bíceps y su cuerpo musculoso y entrenado.

—Hola Sandy — dice Lisandro.

—No sé a qué vienes — digo valiente y desafiante.

—Vengo a ofrecerte la oportunidad de que formes parte de nosotros. Hable con mis superiores y viendo tu desempeño podemos considerar que puedes estar con nosotros — dice Lisandro.

—Una propuesta laboral — digo.

—Formaras parte de un interinato, pagado y tendrás los beneficios necesarios: hogar, comida, transporte, capacitación y mucho más — dice en modo negociante.

—Puedo pensarlo, pero no te aseguro nada — digo.

Lisandro me entrega las hojas y se retira. Yo entro al edificio y paso el protocolo necesario para subir a mi oficina, al llegar veo a uno de los jefes de personal en mi escritorio.

—En que le puedo servir — digo mientras dejo mi bolso en mi lugar.

—Soy Andrea, jefa del personal y quiero hablar contigo de algo que puede alegrarte — dice entusiasmada.

—¿Qué es eso?

—Se trata de que seas la nueva jefa del departamento tecnológico— dice.

En ese momento me quedo pasmada, sin duda algo que no me esperaba. Mi carrera profesional está en ascenso, esto es un paso enorme para mi, creo que no podría estar más feliz.

—Es en serio — digo.

—Sí, lo es — dice Andrea.

Procede a darme la hoja con la propuesta, yo estaba pensando en cómo entregar mi carta de renuncia, pero algo dentro de mi está colapsando o diciéndome no lo aceptes. Mi cuerpo dice toma el lapicero y firma pero mi mente dice que no lo haga.

—Solo firma y serás notificada como la nueva jefa — dice Andrea.

El corazón corre como si fuera un caballo pura sangre en el hipódromo de la ciudad. Esto no lo puedo creer. Tomo mi lapicero favorito color azul y cuando tomo la hoja ocurre lo que mi mente y subconsciente dice:

—No acepto — digo.

Tomo mi bolso impulsivamente, presento mi carta de renuncia.

—Esto no es cierto o sí, te estamos dando la oportunidad — dice Andrea.

No puedo explicar por qué pasa esto. Simplemente tenía el deseo de ser jefa, pero algo dentro de mi psique me decía que lo mejor era ir con los Sick Boys. Tomo mi bolso y dejó la oficina para luego salir del edificio.

Tomo mi motocicleta, coloca en la aplicación de mapas la base central de la policía informática y aceleró a toda velocidad, entre carros, calles, gente imprudente cruzando las calles; logró llevar a la base y lo primero que hago es decirle a la recepcionista que necesito hablar con Lisandro.

Esperando sentada en la sala de recepción, con el pie a todo lo que da, sintiendo esa emoción y nerviosismo.

—Sandy — dice la voz imponente de Lisandro

—Acepto — digo.

Lisandro coloca una sonrisa en su cara.




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