Sick Boys

Capítulo 16: El sujeto

Esa mañana nos ingresa un caso sobre un vendedor de códigos malignos en la red profunda, su especialidad era la intervención de cámaras digitales de todo dispositivo: carros, teléfonos, computadoras. A largo plazo es un problema porque es una vulnerabilidad con respecto a la privacidad de las personas, además de que puede grabar encuentros sexuales y usar el material para chantaje y extorsión.

El equipo y yo lo hemos tratado de rastrear, pero se escapa como si fuera una lombriz, siempre logra escapar de la ley. Al parecer su página Allcode es bastante popular porque puedes encontrar una biblioteca de todo tipo de códigos y no precisamente malo sino que también para mantenimiento en general o demás.

El sujeto se le conoce como “Mal” , no me parece algo original, bueno todo los nombres tienen un origen y por ello lo hace interesante, porque por sí solo no se consideraría algo que te de miedo.

Los muchachos y yo patrullamos en la ciudad desde la mañana en busca de su paradero. Afortunadamente vendió a uno de nuestros señuelos uno de los códigos y logramos interferir uno de sus dispositivos; mediante las señales y seguimiento de las torres de conexión a internet podemos tener idea donde podemos estar.

—Parece todo tranquilo — dice Lisandro mientras mueve el timón y presiona el acelerador.

—Es un barrio rojo y lo sabes — digo.

El barrio del distrito rojo, se llamó así de forma popular debido a la cantidad de delincuencia y venta de productos ilegales. Podemos encontrar desde un simple teléfono robado hasta un animal exotico; recuerdo haber leído sobre un sujeto que lo atraparon vendiendo una guacamaya a un extranjero, fue lo más normal si es que se puede decir.

—Informe — dice Lisandro.

Serina decidió patrullar arriba de los techos , mientras que Bosu y Lepta prefieren caminar por las calles como camaleones humanos, estar mezclados con la gente.

—No hay reporte de Mal— dicen todos los miembros.

Yo me tengo que quedar vigilante en vehículo oficial con el líder del equipo. No siento la acción y emoción, no tengo ni siquiera un arma para enfrentarlo; solo mi entrenamiento puño a puño.

Las calles están algo tranquilas, podemos ver a la gente comerciando lo necesario: comedia, medicamentos, pañales y uno que otro sujeto vendiendo drogas.

—¿Cómo te sientes? — dice Lisandro.

—Desesperada — respondo.

—El patrullaje es parte de tu entrenamiento y por el momento no sé qué harías para capturar un sujeto tan peligroso como Mal — dice Lisandro.

—Sí me dieran un arma, creo que sabría que se siente — digo en forma de reclamo.

—Tienes que ganártelo o al menos que de forma innata logres dominarlo. Cuestión que no te he visto hacer — dice Lisandro.

No sé qué arma me serviría o cual maneja por el tema de defensa y ataque. Siento que me estoy adelantando, pero soy así, quiero las cosas ya no en su momento o esperar.

Escucho el ruido de las pastillas deteniendo las llantas.

—Lo encontré, callejón quince entre la intersección de la cuarta y quinta— dice Lisandro por la radio.

Genial, por fin acabamos con esto.

—Quédate — dice Lisandro.

Claro, dejemos a la novata y nosotros nos encargamos de la acción.

Veo a Lisandro indicando el protocolo: que se detenga y ponga las manos al suelo, que el sujeto se arrodille. Mal es una persona un poco rara: flaca, pelo alborotado y como si no sé lo cortara, ropa algo holgada y negra.

Lisandro se acerca lentamente y alista a las esposas, en ese momento se escuchan disparos. Ambos se ocultan y hay es en donde un grupo de personas desconocidas y ocultando su cara empiezan a disparar. Lisandro se esconde detrás de un carro viejo, así que tomó el radio.

—Serina, se necesita ayuda. Mal y Lisandro se encuentran en medio de una emboscada — digo.

—Entendido — dice Serina.

Los sujetos empiezan a lanzar bombas molotov. Trato de ver si en el interior de un vehículo hay alguna arma de defensa para ayudar a Lisandro. En ese momento abren la puerta del vehículo. Me tomó de la cabeza y me baja a la fuerza, siento como me toma de la blusa y me lanza contra la pared; con la vista algo nublada puedo ver que tiene en la mano una vara metálica y que intenta golpearme, pero en eso algo le lastima.

Bosu y Lepta le lanzaron unas balas de salva para controlarlo, veo que el equipo está para protegernos y luego nos ayudan a disminuir los disturbios.

—Estás bien — dice Bosu.

—Sí — digo.

En ese momento Mal es esposado y llevado al vehículo para interrogatorio. Los paramédicos llegaron y me revisaron para saber si no tengo daños colaterales.

Una hora después…

En la base pedí a los médicos especialistas que me revisarán en caso de que tuviera daños internos. Afortunadamente soy bastante fuerte y no me pasó nada, quizás la dieta y el ejercicio si funcionan para evitar muchas lesiones.

Después de la revisión médica y evitar que vaya al cementerio, voy a la sala de interrogatorio en dónde están los muchachos afuera y Lisandro interrogando a nuestro nuevo informante.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.