Soy lo que escribo.
Suena extraño decirlo,
pero ¿cómo no serlo,
si cada palabra que plasmo nace de mí?
Soy esos poemas de amor
que parecen hablar de alguien…
cuando en realidad hablan de un amor
que aún no tiene rostro,
pero que anhelo entregar algún día
a quien sepa merecerlo.
Soy también ese cariño que doy
a unas pocas personas
como amiga, como familiar,
como refugio.
Soy los capítulos melancólicos
donde cada lágrima se convierte en letra,
y cada emoción
se transforma en algo que otros leerán
cuando ya no duela tanto.
Soy los momentos de alegría
que muchos creen escasos,
pero que yo convierto en cuentos
para que otros rían más de lo que yo reí.
Soy ese caos ordenado de emociones
que solo encuentra sentido al escribirse,
y si mis textos parecen complejos,
es porque yo también lo soy.
Un acertijo andante,
esperando ser entendido.
Incluso por mí misma.
Y cuando no puedo descifrarme,
escribo…
para ver si alguien más lo logra,
o para intentarlo de nuevo.
Porque cada palabra es sangre mía,
cada línea, una lágrima.
Cada historia,
una cicatriz o una risa.
Cada verso,
una emoción que no supe decir en voz alta.
Soy lo que escribo.
Y cuando un libro lleva mi nombre en la tapa,
con una foto mía en la solapa,
no estás abriendo solo páginas:
estás abriendo mi alma.
Lees lo que siento,
lo que pienso,
y lo que a veces ni yo comprendo.
Me lees a mí.
Porque soy lo que escribo.
Y a veces…
eso es un acertijo que nunca deja de escribirse.
Y eso que ya llevamos más de un libro...
ﮩ٨ـﮩﮩ٨ـﮩ٨ـﮩﮩ٨ـﮩ٨ـﮩﮩ٨ـﮩ٨ـﮩﮩ٨ـ🧠🫀ﮩ٨ـﮩﮩ٨ـﮩ٨ـﮩﮩ٨ـﮩ٨ـﮩﮩ٨ـﮩ٨ـﮩﮩ٨