Sideria: Antes de la Tierra

Sobre la creación de los Sidéreos en Sideria

Lo cierto es que, poco después de la creación de los planetas y mucho antes del surgimiento de la humanidad, justo entre ambos acontecimientos, existieron pequeñas partículas que evolucionaron hasta convertirse en seres antropomórficos, denominándose a sí mismos «Sidéreos». Estos poseían la capacidad de sobrevivir en el espacio exterior y adaptarse a sus condiciones gracias a que la masa de sus cuerpos permanecía suspendida.

Al igual que los planetas, orbitaban alrededor de Ignis. Claro que no flotaban ni se sostenían en el espacio de forma estática; en realidad, caían libremente hacia dicha estrella. Sin embargo, al desplazarse a velocidades considerables, evitaban ser consumidos por ella.

Los Sidéreos comenzaron siendo semejantes a primates, con rasgos físicos poco desarrollados, incapaces de utilizar un lenguaje y guiados únicamente por el instinto de supervivencia. Con el paso del tiempo, adquirieron conocimientos, sentido común y la capacidad de comunicarse entre sí. Asimismo, desarrollaron talentos y habilidades que, poco a poco, les permitieron emprender una búsqueda de desarrollo intelectual, razón por la cual se vieron en la necesidad de constituirse como una civilización única en todos los sentidos.

Hasta ese momento se les conocía como «Ingenieros» y, en un principio, habitaron Nerea. Sin embargo, no tardaron en abandonar el nido, especialmente porque la civilización estaba creciendo y necesitaban asentarse en un lugar que les ofreciera mayores comodidades. Durante este proceso, debido a conflictos de intereses relacionados principalmente con la jerarquía y el ejercicio del poder, terminaron dividiéndose en varios grupos. Algunos desaparecieron por completo, mientras que del resto, un 80,76 % decidió alejarse del estilo de vida primitivo. Este sector estaba conformado por aquellos que pasaron a convertirse en reinos y que, unidos, formaron un gran imperio llamado «Sideria». Por otro lado, el 19,24 % restante prefirió no avanzar y conformarse con lo que ya poseía.

Construyeron sus ciudades sobre estaciones espaciales de distintos tamaños, ubicadas en diferentes órbitas y trazando trayectorias elípticas, tal como ocurre en el Sistema Solar. Los reinos ocupaban la mayor parte del territorio de Sideria, mientras que en zonas más reducidas se encontraban las pocas civilizaciones que permanecieron en pie. Destacaban no solo por su arquitectura, sino también por su vestimenta, valores, arte, costumbres y tradiciones.

Cabe mencionar que, aunque los Sidéreos carecían de pulmones, podían respirar sin ningún problema en el espacio exterior mediante respiración cutánea, a través de la piel. Sin embargo, existía una pequeña fracción de ellos que nacía con defectos, debido a que su sistema respiratorio era deficiente; o mejor dicho, porque sí poseían órganos destinados a esa función. Para evitar una muerte prematura, utilizaban una especie de cánula nasal conectada a un condensador de moléculas de oxígeno, las cuales se obtenían a partir de granos de polvo expulsados en una región específica del cosmos.

Por esta razón, eran más propensos a enfrentar peligros, no solo por parte del sistema que los rodeaba, sino también de otros Sidéreos que, al considerarlos incapacitados, los asesinaban. Con el tiempo, esta situación fue cambiando gracias a la implementación de leyes, normas y mecanismos de convivencia. Aun así, ello no eliminó por completo el trato diferenciado que recibían respecto al resto, a pesar de pertenecer a la misma especie.




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